Toundra, poca broma

por | 22 enero 2015 | Reportajes

La simbología que esconde la música de estos cuatro madrileños no es baladí y para muestra el primer adelanto de lo que será su nuevo disco IV que verá la luz el próximo 27 de enero. «Kitsune», tema de ocho minutos y medio, juega con el significado del término japonés volviendo a hacer de su sonido particular una metáfora, en este caso del imaginario del zorro mitológico del país nipón protector de bosques y lleno de sabiduría.

Toundra-en-rambleta-de-valenciaSin duda, la carrera de una banda de rock instrumental no es un camino de rosas y menos con proyectos como a los que nos tienen acostumbrados capitaneados por canciones que no bajan de los cinco minutos. Esto requiere una importante cantidad de autosuficiencia y confianza en uno mismo. Y de seguridad. Y de mucha fe.

Con tres trabajos anteriores marcados por una impecable producción y una habilidad de sus componentes intachable, el resultado de la ecuación es equiparable a la de una elaboración internacional. La evolución de Toundra y su sonido descarnado, guitarrero, poco indicado para oídos mojigatos, se aprecia con orgullo. Su forma especial de entender el rock parece que ha calado en un público sorprendentemente amplio que se va expandiento con el lanzamiento de sus nuevos discos y giras internacionales. La factura de todo esto, su fichaje por Superball (Dredg o Flood of Red) sello radicado en Alemania que forma parte del conglomerado Century Media, una de las discográficas mejor asentadas en el sector de los sonidos pétreos, tras su paso por el último DCode y en consecuencia tras el pasmo de una de los capos del sello que se encontraba en las primeras filas.

Las guitarras de Esteban Girón y David López, el bajo de Alberto Tocados y la batería de Alex Pérez ya se presentan como internacionales y no sólo por la proyección de su nueva casa sino por su amplia gira de presentación que tras su paso por Alemania, Holanda, Italia, Grecia o Rumanía hace parada cerrando el mes de enero en La Rambleta en donde todavía resuenan las paredes tras el paso de los madrileños por la segunda edición del Deleste.

Nuevo disco con poco esfuerzo a la hora de escoger título ya que sigue la estela de los anteriores, I, II, III y ahora IV, evocando automáticamente a un posible homenaje a los cuatro primeros trabajos de Led Zeppelin. Repiten en la mezcla y el máster con el chamán Santi García (Ultramarinos Costa Brava) y con Carlos Santos (Estudios Sadman) en un conglomerado que casi seguro volverá a emular a un paisaje de tierra yerma y muy helada.

 

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