Toy: This is England

por | 26 febrero 2017 | Cultura pop

Con una voz efébica, rica en matices delicados, el frontman y guitarrista de Toy, Tom Dougall, guía con gentileza a sus compañeros de aventura en la construcción de un cancionero que resulta notable por la pericia técnica de la formación (a señalar la viveza al teclado de la española Alejandra Diez, hasta hace bien poco miembro de la banda, así como el trabajo de Charlie Salvidge, acostumbrado a hacer latir la batería como un verdadero metrónomo).

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Pero a su precisión se suma, desde ese homónimo primer disco que llamó poderosamente la atención en 2012, el mérito de tratar de redefinir un imaginario firmemente asentado en la pérfida Albión para hacerlo no sólo más épico, sino al tiempo más dulce y brillante. Tomemos por ejemplo “Motoring”: Parten de la raíz del rock de los setenta para alzar un andamiaje que transita entre el sustancioso legado del indie rock inglés y un romanticismo brumoso contemplado a través las celosías de cierto pop onírico.

Aquellos que amaron el peculiar sonido de la banda: una amalgama de neblina shoegaze, ambigüedad post-punk, interludios soñadores a lo Stereolab, ritmos marciales prestados del krautrock y una actitud melódica que reverdece los añorados logros del britpop, no se decepcionaron al reencontrar estos elementos palpitando en Join the Dots (2013), que, sin embargo, tiende a una mayor introspección. Los de Brighton salieron airosos frente a esas expectativas desmesuradas que, alentadas por la prensa, en lugar de servir de ayuda acaban por sepultar a tantos grupos candidatos a ser “the next big thing”. El disco fue grabado durante los meses en los que giraron acompañando a The Horrors, con los que se les había comparado reiteradamente. Y, al igual que sucede con esta banda, la suma de las muchas partes que activa su mecanismo musical no nos da una idea plena del alcance de una propuesta atravesada por una mirada límpida que también puede ser alucinada: mientras que en “Endlessly”, apoyados en la incitante androgínia de Dougall, despliegan una suntuosa dimensión pop, en ocasiones, y “Fall Out Of Love” da buena cuenta de ello, se lanzan a largas travesías psicodélicas que tantean un expresionismo noctámbulo.

Tal vez la salida de Alejandra Diez ha hecho que el reciente Clear Shot (2016) se resienta. Por primera vez Toy dan cuerda a un artefacto armado con piezas que parecen no acabar de encajar o que no añaden mucho a otros discursos: “I’m Still Believing” es adictiva, no podemos negarlo, aunque recuerda demasiado a las coloridas criaturas de Lawrence Hayward; y “Cinema” palidece en un freso decadente dividido entre atmósferas de western y un clímax postapocalíptico, desértico, atormentado por los motivos sintéticos que cruzan toda su carcasa sonora. Sin embargo, dan en la diana en episodios como “Fast Silver”, que, recostada en una morbidez aterciopelada, nos devuelve lo mejor de una banda que está buscando un nuevo sonido y que, no lo olvidemos, acostumbra a convencer en sus directos. En su directo nos reencontremos con un atractivo glosario de citas, reescrituras, ensayos y errores que exploran el lado más oscuro y sugerente de la tradición británica.

Foto: Steve Gullick

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