¿Uno gana y todos perdemos? ¿Son inevitables estas dinámicas que proyectan el centro y difuminan las periferias? ¿Hay otra estructura de España posible o debemos aceptar el centralismo y la jerarquía apabullante de la capital como si fuera la ley de la gravedad? El delegado de La Vanguardia en la Comunitat Valenciana y Doctor en Comunicación Salvador Enguix acaba de publicar en la editorial Barlin Libros un ensayo tan interesante como necesario donde no solo describe y da perspectiva histórica a la relación entre la capital y las periferias sino que se atreve a apuntar los caminos por los que se debería transitar para equilibrar una relación a todas luces desigual e injusta. No resultará fácil pero está convencido de que es posible.
Las periferias mudas. Anatomía de un centralismo que debilita a España y la fragilidad de las élites territoriales es un ensayo tan breve como ambicioso. En escasas 152 páginas el periodista valenciano dibuja los límites y las contradicciones de una España jerárquica, radial e injusta que pivota en torno a un centro cada vez más poderoso que acumula recursos, capacidades administrativas, centros de decisión públicos y privados, conocimiento, proyección global, poder mediático y un protagonismo en el relato mientras se oscurece todo lo demás. Si llueve en la Gran Vía capitalina todos cogeremos paraguas.
A lo largo de XII capítulos repasa con agilidad las características de lo que se ha venido en llamar Madrid D.F., una geografía de poder político, mediático, institucional, económico y cultural con dinámicas propias, a menudo hostiles al resto del territorio. Con pulso firme, cuidado en la escritura y cierta mirada impresionista analiza las relaciones entre las élites centrales y los poderes locales, las dinámicas de instituciones y empresas públicas y privadas radicadas en la capital, la atracción de inteligencia y talento, las prácticas de dumping y la subordinación jerárquica a la que somete al resto de territorios. El mundo global y el turbocapitalismo han acelerado las tendencias centralizadoras ya existentes.

La España interior y la infrafinanciada Comunitat Valenciana tienen espacio propio en el volumen. Con los trabajos de Jordi Palafox y Joan Romero en mente el periodista defiende un federalismo plurinacional que mezcle cauces institucionales, reglas presupuestarias y políticas de implantación equilibrada. “Se trata de abandonar la telaraña radial y convertirse en malla, en una España federal, plurinacional y en red, capaz de repartir poder, de multiplicar centros de decisión y de medir- sin trampas – el cumplimiento de sus promesas” (pag. 145) . Que nadie diga que no hay un plan.
Enguix ha escrito un libro vibrante lleno de frases que son pura pirotecnia formal. “La financiación autonómica no es una guerra de banderas; es una gramática de derechos” (pag 112). con buen número de sugerencias y alguna que otra aseveración difícil de entender para los no iniciados: “(…) hace falta tickets para scale- ups industriales” (pag. 123). El volumen vale por lo que describe y por lo que propone, pero evita entrar en detalle y esquiva las complejidades de muchas de sus propuestas. Por ejemplo, su idea de una España en red, que trae ecos del sociólogo Manuel Castells, no parece que deje claro cómo tejeremos esa malla. ¿Lo haremos en torno a ciudades medias, a urbes de más de 500.000 habitantes, a capitales de provincia o sobre la estructura autonómica? El debate está servido.
Si se trataba de cartografiar una realidad injusta y de sugerir alternativas para generar conversación ha conseguido sus objetivos de forma más que satisfactoria. Si de veras piensa que los poderes establecidos se dejarán arrebatar parte de su hegemonía e influencia lo vemos más complicado. Si es más fácil imaginar el final del mundo que el final del capitalismo al paso que vamos el Armagedón llegará antes de que consigamos una financiación razonable para el territorio valenciano. No desfalleceremos, anímense con La Periferias Mudas que vale mucho la pena.













