La cita en la sala Moon era especial, despedían la gira de un disco tan importante como Viva Hinds (2024). El recinto se llenó para la ocasión. Desde el primer acorde percibimos la solidez que otorga patear los mil escenarios del planeta. Ellas sabrán todo el trabajo que esconde esa vitalidad y ese desenfado. Dos guitarras, bajo y batería y circunstancialmente teclados, dos y hasta tres voces inyectando versatilidad y un sentido del espectáculo inusual en nuestra escena cimentaron el éxito de la velada. Muchos de los que están en la pomada no se han enterado todavía, pero tienen uno de los directos más vibrantes del circuito. ¿Será que padecemos un poquito de sesgo de género?
La vida de los grupos es como la de los perros, un año cuenta como siete, reconoció Carlota. Antes de abordar ‘Superstar’, superada la mitad del concierto, Ana confesó que estaban hechas polvo cuando la compusieron. No tenían ni idea de lo que iba a ser de ellas, la pandemia les había destrozado la gira y las finanzas, las compañeras se habían marchado y volvían a ser las mismas dos del principio. Tocaba volver a empezar desde una incertidumbre desconocida. ¿Y si saltaban a la piscina y no había agua? Afortunadamente todo salió mejor de lo esperado. El concierto del pasado jueves 12 de febrero cerraba el año de la remontada, el de vuelta al circuito internacional, a los festivales de medio mundo, el reconocimiento de la crítica y el reencuentro con un público que las quiere, las reconoce y las respeta por su talento y su valor. Nunca fueron lo que otros pensaron que debían ser.
¿Qué es típico en Valencia? Preguntaron ingenuas. ¡ Cocaína! Gritó alguien entre risas. ¡Casalleta!- se oyó por otro lado en medio de la algarabía. ¿Y para almorzar? Insistieron. ¡Chivito! ¡Cremaet! ¡Almussafes! Los tópicos del levante feliz no tardaron en aparecer. Así no vamos a conseguir la financiación que nos merecemos. Al final se tomaron una casalleta para celebrar que su técnico de sonido iba a ser padre. El público, donde las chicas superaban en número a los chicos y donde la media de edad se situaba en la veintena, aplaudió la decisión. Está tan masculinizado la utilización del espacio público que cuando esa realidad se altera, como pasó la otra noche, llama mucho la atención. Las primeras filas cayeron en manos de las jóvenes más entusiastas. Una de ellas saltó desde el escenario al público en un arranque de euforia y otra fue invitada por la banda para tocar la guitarra en un tema. Qué importante es que vayamos ganando visibilidad, reconocieron desde su posición preeminente. El pop, como lo personal, también puede ser político.

Había comenzado puntual la valenciana Chlöe’s Clue, en formato de dúo, con su música de aire de canción ligera, adornos sintéticos e influencias de la tradición popular. Sonaron muy bien. Cerca de las nueve y media llegó el turno del cuarteto madrileño, saludaron entre bromas y sonrisas y tomaron la directa: ‘Boom Boom Back’, ‘Riding Solo’, ‘Stranger’, ‘Garden’, ‘The Club’. Iban tan decididas que la potencia del bajo y la batería amenazó en algún momento con anegar el conjunto. No fue el caso y al poco se recuperó el equilibrio entre instrumentos. Todo era entusiasmo y entrega. El público cómplice se sumó a los estribillos. No echamos en falta ni a Beck, ni a Grian Chatten pero no nos hubiera importado que Lorde o Charli XCX se hubieran unido a la versión del ‘Girl, So Confusing’ que se marcaron. Era una noche de celebración, nada podía salir mal-
Un hit tras otro hasta la victoria final. Igual el principio resultó algo discontinuo pero en el segundo tramo el relato fue acumulando argumentos y emociones. Carlota se animó y dejó el escenario para cantar desde el público. Su versión del ‘Spanish Bombs’, poco antes de terminar el bis, fue recibida con entusiasmo por los más mayores. Para la despedida optaron por ‘En Forma’ buscando asaltar los cielos. Mírameeeee nooo puedooo mássss gritó el personal como si le fuera la vida en ello. Sentimos que el suelo de madera se movía bajo los píes. A veces es necesario.













