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Una primavera valenciana en tres discos

por | 29 abril 2021 | Música

Samuel Reina, Sandra Monfort y Luis Prado.

Samuel Reina Prohibido hacer fuego (Autoeditado, 2021)

A veces uno imagina a Samuel Reina ardiendo en la hoguera del Santo Oficio, en la Moncada de 1540, clamando al cielo “Mientras España me olvida”, y otras lo ve acechando a la comitiva de Alfonso XIII, con una bomba Orsini bajo el abrigo, mientras recita “Pasarse el Sekiro”. Después escucho “Pa siempre es mi corona”, un tema de dos minutos con mil aliens en su vientre, y le votaría para presidir la Primera República Federal Ibérica. Y todo encaja, porque Krahe, Aute y Brassens siguen vivos en l’Horta Nord, y conducen dirección contraria con los ojos cerrados por la A-7. Es probable que su reino no sea del mundo de la industria musical, pero hay pocos letristas similares al montcadí en 1000 km a la redonda, y jamás nadie narró así La Gran Desesperación Pandémica.

Sandra Monfort Niño Reptil Ángel (Hidden Tracks, 2021)

Sandra Monfort comenzó en Xaluq, grupo que indagaba en las raíces de la música tradicional valenciana. En 2018 crea Marala, junto a Selma Bruna y Clara Fiol, que continuaba poniendo en foco en la raíz, pero esta vez con el nexo de unión catalán y balear. Ahora, lanza en solitario “Niño Reptil Ángel” donde podemos ver cómo la tradición se complementa con texturas electrónicas y arreglos de vanguardia, y combinando castellano y catalán. Es un cambio radical, y a la vez un revestimiento de nuevas sonoridades bajo sus temáticas anteriores. Aunque lo que realmente supone este álbum para la escena valenciana es un exultante salto cualitativo que debería colocar a la de Pedreguer en una liga similar a la de Maria Arnal i Marcel Bagés, Hermanos Cubero o Califato 3/4.

Luis Prado El tsunami emocional (Hall of Fame, 2021)

De los lugares comunes del periodismo musical el de referirse a Luis Prado como uno de los grandes compositores de las últimas décadas, desde The Flauters hasta ahora en solitario, pasando por los enormes Señor Mostaza, siempre será un top ten. La existencia de esos lugares comunes nos ayuda a salir de la cama cada mañana sin la necesidad vital de obtener un pulitzer para seguir respirando. Eso es exactamente este disco, una forma de filtrar lo mejor que le ha pasado a la música popular del siglo XX para poder seguir cogiendo aire durante la típica pandemia mundial del lunes (McCartney, Leon Russell, Randy Newman y Jeff Lynne dando una charla TED en pijama, en la salita de casa, mientras Andrew Lloyd Webber aplaude comiendo donuts). Ojalá Luis publicase un disco cada semana.

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