El otoño de 1980 Estados Unidos estaba sumido en un desencanto, que impregnaba el país, tras los años del Watergate, las dos crisis del petróleo (1973 y 1979) y la toma de rehenes en su embajada de Teherán (que finiquitaría al bueno de Jimmy Carter en las urnas). Los nuevos tiempos traerían renovadas ilusiones consumistas, y promesas de noches sinfín bailando los coloristas éxitos de la new wave. Comenzaron a mirar con nostalgia la América de los 50, y Wall Street se erigió en el centro del mundo gracias a sus brokers y sus lobos hambrientos de papel verde. En este contexto, Ronald Reagan, un popular actor de aquel american-way-of–life, estaba a un mes de ganar las elecciones, mientras los Talking Heads se convirtieron, junto a Blondie, en el grupo surgido del CBGB que cosechó un mayor éxito comercial.
La banda liderada por David Byrne supo transformar la inventiva sonora del post-punk aportando funk e influencias africanas, eso hizo posible que un disco como Remain In Light (Sire Records) pasase a ser un obra artística capaz de radiografiar el estado anímico del momento, al mismo tiempo que invitaba a pasarlo bien en las pistas de baile. El 8 de octubre se cumplen cuarenta años de un disco que suponemos fue fundamental en la colección de Patrick Bateman y lo celebramos hablando sobre su legado con varios músicos.
La primera escucha de Remain In Light siempre supone un choque emocional, sobre todo porque estamos ante un importante punto y aparte en la carrera del grupo: “Me lo compré apenas salir editado, y la primera audición me desconcertó un poco, porque yo era fan de la banda y tenía todos sus discos anteriores, que respetaban más el formato de canción pop. Aquí los temas de pronto aparecían alargados y la presencia de Eno y de otros músicos invitados se hacía notar más. Aunque también me gustó y a la segunda o tercera escucha ya estaba enganchadísimo.” (Javier Ojeda – Danza Invisible).
Y es que en el interior de esta cima artística se encuentran algunas claves que permitirán cambiar parte del panorama pop: “Este disco es una demostración de la experimentación con la que trabajan, incluyendo bucles infinitos que te atrapaban con sus notas, sonidos y ritmos motorik. Supongo que abrieron una puerta para todo lo que vino después, y en este disco yo veo el germen de toda la carrera que después desarrolló David Byrne.” (Cristina Martínez – El Columpio Asesino).
Talking Heads apostaron por dejar a un lado los postulados melódicos que caracterizaron sus primeros trabajos y se arriesgaron probando con otros sonidos y géneros: «Remain in Light es un disco simplemente alucinante, después de «Fear of Music» era muy difícil superar ese listón. De repente te encuentras con “I Zimbra” pero a lo bestia. Las estructuras pop desaparecen, es como escuchar a James Brown renacido. Todo es desarrollo, improvisación y creatividad elevados a la enésima potencia. Los sonidos de este disco son irrepetibles, las atmósferas…Todo es único.” (José Luis Macías – La Banda de Gaal, Glamour, Última Emoción, Comité Cisne).
Esa valentía a la hora de fusionar conceptos también formaba parte de la particular personalidad del grupo y de su líder, David Byrne: “Talking Heads es de esas bandas que sientan las bases de un estilo para que los demás nos copiemos como bellacos. Fueron originales y se mantuvieron en constante evolución. En «Remain in Light» mezclaron más que Sid Vicius un sábado noche y me refiero a estilos que hasta el momento eran antagonistas como el punk o el funk. Un disco con tal nivel de originalidad en su música y letra hizo tambalear lo establecido. A esto hay que sumar un frontman pletórico con pinta de vendedor de biblias que se movía de manera espasmódica por el escenario.” (Javi Gascón – Novio Caballo).
Uno de los puntos a destacar tanto en Remain In Light, como en la mayor parte de la carrera de Talking Heads, fue el absoluto entendimiento que hubo entre David Byrne y el famoso productor Brian Eno: “Él fue el verdadero cocinero de este bendito mejunje. Les enseñó referentes del nuevo sonido y los elevó para la historia. Imposible disociar el binomio Talking Heads-Eno.” (Javi Gascón). Aunque, por otro lado, la relación del cantante de los Talking Heads con el resto de integrantes del grupo nunca fue tan idílica: “Al parecer Chris Frantz acaba de publicar una biografía en la que pone a parir a David Byrne, está claro que la pareja Weymouth-Frantz se sintió ninguneada en aquellos momentos. En mi opinión, lo que pudo suceder es que Byrne necesitaba de otro tipo de instrumentistas para llevar a cabo lo que tenía en mente, seguramente también espoleado por el arranque de creatividad de su choque con Eno. Los Talking Heads más “grupales” por decirlo de algún modo son los de “77’”, su primer disco.” (Javier Ojeda).
En Remain In Light nos topamos con “Once In A Lifetime”, posiblemente el mayor himno del grupo: “Esta enorme canción respira del planteamiento inicial que se hizo para esta obra: la improvisación y el desarrollo, las melodías gospel muy potenciadas, la combinación de elementos clásicos de la música negra, así como los ambientes de Eno son fundamentales. No se había escuchado nada parecido hasta entonces.” (José Luis Macías). Una composición cuyo mordaz mensaje sigue siendo actual: “Este tema tiene para mí dos claves que lo hacen un himno. En primer lugar esa manera que tiene Byrne de espetarte a la cara un inmovilismo que se repite como leitmotiv de cualquier generación. La segunda clave es ese descomunal videoclip que fue bandera en la primera etapa de la MTV. El bailecito hipnótico se ha imitado, homenajeado y parodiado hasta la saciedad.” (Javi Gascón). Para muchos “Once In A Lifetime” ha acabado formando parte de su memoria sentimental: “La pinchaba en un negocio que tuve con 17 años, pero ya habían pasado unos años cuando se publicó. En aquella época llegabas a la música con bastante retraso, pero a la vez era muy emocionante descubrir nuevos sonidos, nueva música.” (Cristina Martínez).
Sin embargo, el disco contiene otros muchos grandes hallazgos: “La secuenciación de canciones es perfecta y siento especial predilección por “The Great Curve”. Por otra parte puede que “The Overload” sea la que menos me guste, la más oscura, aunque como cierre funciona genial.” (Javier Ojeda). Canciones como “Houses in Motion« se descubren como auténticas sorpresas sonoras: “Es otra joya del disco. La canción posiblemente con más influencia del Afro Beat te arrastra y te domina cual burundanga. El momento «I’m walking a line, I’m thinking about empty motion…» es lo más parecido a un ritual post-punk en medio de una tribu africana.” (Javi Gascón). Mientras que Luis Macías no duda en destacar “Listening Wind”: “Me recuerda mucho los ambientes de Roxy Music”. Esta última canción también está entre las favoritas de Cristina Martínez junto con “Right Star” y “Once Upon A time”, según la música “por las conexiones que tienen en mis recuerdos y en mi vida”.
No olvidemos que Remain In Light es, a su vez, una excelente puerta de entrada para descubrir otros artistas fascinantes: “No se ha hablado lo suficiente de la gran influencia que en este disco tuvieron los trabajos de Parliament-Funkadelic, los proyectos de p-funk liderados por George Clinton en los 70. De hecho, Bernie Worrell, su teclista, acabó tocando con la banda. Yo lo noto sobre todo en la cara A, con esa superposición de coros alucinados que van moviéndose poco a poco.” (Javier Ojeda). Aunque su exquisita mecánica interna consigue que todas sus canciones sigan cautivándonos hoy en día: “Creo que gran parte de su mérito es que siendo un disco complejísimo se puede bailar. Es un álbum muy valiente que se adelantó a su tiempo en la exploración de la música africana desde una perspectiva digamos intelectual. Curiosamente veo que en los últimos años vuelve a ser reivindicado y esto me encanta, es señal de ser una obra maestra intemporal.” (Javier Ojeda). Efectivamente Remain In Light, y la obra de Talking Heads, son fuertemente apreciados por muchos grupos surgidos en los últimos años: “Podría decir muchas formaciones que huelen a ellos como Animal Collective o Arcade Fire, pero me quedo con una que a mi gusto lo hace con más elegancia, los catalanes Manel, sobre todo en sus últimos dos discos. Hace poco vi un directo suyo por la red y en ocasiones jurarías ver a David Byrne por el escenario moviéndose como una anguila del Turia.” (Javi Gascón).
El legado de Talking Heads incluso ha llegado al pop español, influenciando primero a importantes representantes de la nueva ola: “En la música que he hecho tanto con Danza Invisible como en solitario es posible encontrar rastros de los Talking Heads. Digamos que su actitud desprejuiciada con respecto a los géneros tropicales tuvo una grandísima importancia y contribuyó a generar respeto hacia esos géneros injustamente menospreciados por el rockerío más integrista que cuidado, según dice mi hijo Javier, vuelven a ser tendencia en los sitios cool.” (Javier Ojeda). Para más tarde dejar su huella en la escena indie: “para nosotros ha sido referencia en algunos momentos y hemos navegado por esos mares. Además hay una referencia común entre Talking Heads y El Columpio Asesino: Fela Kuti.” (Cristina Martínez). Por no hablar de que el grupo liderado por David Byrne formó parte de la banda sonora de infinitas noches de la movida valenciana de los 80, la misma que alumbró a grupos como Video o Glamour: “Remain In Light se escuchó hasta la saciedad, así como sus anteriores trabajos. Talking Heads dejaron su impronta en muchos grupos de aquella época y era una banda obligatoria en cualquier club. Pura cultura musical.” (Jose Luis Macías).