Tras casi ocho años desde el lanzamiento de su último álbum de estudio, los valencianos Peepshow, comandados por Uve Martínez, regresan al largo discográfico con ‘Solisombra’. Desde aquel 2018, en el que apareciera ‘Cómo hacer una bomba atómica’, hemos transitado una pandemia mundial con 15 millones de fallecidos, el ascenso del autoritarismo que agita los cimientos de las democracias liberales y de los estados del bienestar globales y una catastrófica inundación local que determina parte de lo que somos hoy. Quizá era el momento preciso para volver a cantar sobre el mundo que habitamos.
¿Cómo y cuándo nació la relación de Uve Martínez con el rock? ¿Cuál fue el origen de Peepshow?
Peepshow empezó como resultado de la búsqueda de un medio de expresión musical de una manera fisiológica. Después de varios intentos en otras bandas como bajista, tuve que abordar un proyecto propio, cambiando a la guitarra y a la voz, y componiendo. Fue un cambio natural, porque no conseguía encontrar una comunión con músicos que tuvieran mi misma forma de entender un proyecto de banda, el compromiso y las influencias.
Mi relación con el rock y con la música en general viene de muy pequeño. Siempre digo que he tenido mucha suerte de haberme rodeado de gente que me ha nutrido de todo tipo de estilos de la mejor música, incluyendo a mis padres.
¿Cómo resultó la creación de Solisombra tras más de dos décadas de trayectoria y tras un largo parón tras el último disco?
Bueno, en realidad de cara al público puede parecer un parón pero Germán y yo nunca dejamos de trabajar duro, ensayando, y preparando las canciones mientras probábamos músicos para completar el grupo. Añádele luego todas las adversidades que hemos tenido: cambios de management, de booker, una dana, problemas personales… Luego entró Ana, y los procesos de adaptación de un músico a la banda es una tarea que lleva su proceso. ¡Pero espero que el próximo álbum no se retrase tanto!
¿Cómo surgió el título Solisombra y cuál es su simbolismo dentro de las temáticas del disco?
El título del álbum viene por la canción ‘Solisombra’, que está incluida en el álbum. Trata de una victoria del animal contra el torero, y hace referencia al licor mezcla de anís dulce y coñac. Pero a la vez funciona con la plástica sonora del álbum, con partes muy luminosas y otras más oscuras.
Destacan la intensidad y la variedad estilística del álbum, muchas referencias clásicas. ¿Buscabais precisamente esa diversidad?
No es algo premeditado, pero en los procesos de composición es muy interesante explorar nuevos géneros y sonoridades. Nuestro propio filtro ya se encarga de darle a todo una unidad y coherencia.
“Estrella negra” fue la elegida para presentar el álbum, ahora que se cumplen 10 años de la muerte de Bowie es un homenaje honesto. ¿Es uno de los referentes principales de la banda desde su existencia?
Diez años ya, parece que fue ayer. Por supuesto. Yo era un crío y alguien trajo a casa una copia del Aladdine Sane, aquello me reventó por dentro. Luego descubrí el Ziggy y todo lo demás. Entraron muchísimas influencias de grandísimas bandas más tarde, pero Bowie fue el origen. Es intocable.
¿Qué papel juegan los componentes audiovisuales en la narrativa de Solisombra? ¿Consideráis los vídeos parte integral del discurso del álbum?
Ha habido una gran evolución en la forma en que se distribuye y se comunica la música, y los videos se han convertido en una herramienta de difusión importante, porque abren tu música a canales más visuales. Pero hay singles que han funcionado muy bien sin video y en otros es posible que haya sido el video el elemento de enganche. De todas formas, aunque disfruto mucho creando videos y piezas audiovisuales, creo que el álbum tiene entidad por sí mismo y no creo que los visuales sean una parte integral del álbum.

Desde las guitarras contundentes hasta texturas electrónicas y el pop clásico, vuestro sonido resulta ecléctico y familiar para el oído del buen melómano. ¿Cómo describiríais la identidad sonora de ‘Solisombra’?
Creo que es un gran álbum porque nos hemos quitado una máscara que nos encriptaba un poco. Me refiero sobre todo a los textos. Ahora las canciones son mucho más accesibles para el público y a nivel sonido el álbum suena francamente bien, porque hemos escogido y usado correctamente las herramientas para ello. Como identidad sonora es difícil describirlo, yo diría que es un sonido intenso, con momentos de una densidad muy nuestra, pero a la vez tiene mucha claridad, quizá también porque el hecho de que seamos un trío. Tengo la sensación de que esto también se produce por la forma en que están construidas las canciones, donde el bajo tiene una fuerte responsabilidad armónica, no es solo una base. Lo cual permite que las guitarras puedan generar unas armonías diferentes que junto al bajo producen un sonido concreto. Luego están las baterías, que parecen fáciles, pero a ver quién tiene coraje para tocarlas.
¿Hay planes para la presentación de ‘Solisombra’?
Afirmativo! Y estamos muy ilusionados con empezar las presentaciones. Estamos terminando de preparar un directo a conciencia. Ya hay bastantes fechas cerradas porque el álbum acaba de salir, pero está teniendo muy buena acogida y no quiero adelantarme. En breve publicaremos todas las fechas cerradas.













