25 años del Blue Album INFLUENCIA EN LA ESCENA VALENCIANA

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1994 fue un año clave para la historia del rock: la muerte de Kurt Cobain puso punto final al grunge, mientras que al otro lado del Atlántico, Blur y Oasis se disputaban el trono del brit pop. El punk volvió a las listas de éxitos gracias a grupos como Green Day u Offspring; y en España los debuts de Sr. Chinarro y Los Planetas demostraron que el mejor indie podía ser cantado en español. Pero, hubo un disco que fue capaz de propiciar una segunda edad de oro del power pop; haciendo famoso, a su vez, un sello distintivo hecho de guitarras y melodías que acabaría siendo asimilado por cierto rock alternativo: hace 25 años Weezer publicaron el Blue Album (DGC Records), y hemos aprovechado para preguntar a varios músicos de la escena musical valenciana sobre su importancia e influencia.

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En tiempos preinternet para toparte con un disco como el Blue Album debías estar atento a lo que se cocía en radios y prensa alternativa: “Lo escuché en Radio 3. En aquella época existían programas que hurgaban en las listas de rock alternativo norteamericanas, y tanto Radio 3 como Radio Funny eran mi fuente para acceder a un tipo de música que se alejaba de lo establecido. Me impresionó la producción: esa potencia de guitarras, de base rítmica, y esa mezcla de Nirvana y Pixies me ganó de inmediato. Recuerdo ir a tocar con Furious Planet al Roxy Club y mientras afinaba para empezar, flipar escuchando “Undone” a toda hostia.” (Mike Grau – Mad Robot, Carolina & Lil´Knife).

Para otros como Jose Guerrero (Cuello, Betunizer) sirvió de puente para ir conociendo un nuevo mundo: “Yo acababa de cumplir 15 años, hasta ese momento solo escuchaba hip-hop, el primer disco de Rage Against The Machine y, por supuesto, Nirvana. Un día vi en la MTV el video de “Undone – The Sweater Song” y me quedé enamorado por esa frescura, las increíbles voces y el vídeo que ahora puede parecer un poco chorra pero para un adolescente, cansado de ver el típico vídeo de rockeros, era todo lo que necesitaba. Días después, en El Corte Inglés, escuché el disco en uno de estos aparatos con cascos que ponían allí antes: aluciné, no me podía creer que todas y cada una de esas canciones tuviesen esa energía tan fresca; además, por edad, me pilló en el momento idóneo para disfrutarlas tan intensa y emocionalmente. Lo compré sin dudarlo ese mismo día y eso que no tenía un duro, pero le saqué provecho. ¿Lo escuchaba 800 veces al día? Quizá me esté quedando corto”.

Los canales musicales de televisión fueron vehículos fundamentales para transmitir todo ese emocionante indie rock noventero, y, de paso, dejar alucinado a Miquel Àngel Landete (Senior i el Cor Brutal): “En aquella època per a mi tot es reduïa a Guided by Voices, però recorde el moment que em vaig adonar de la transcendencia de Weezer. Era una gala televisada de premis ianquis (MTV o Grammys): estaven en primera fila Bruce Springsteen i Sheryl Crow. I ixen Weezer a tocar un tema en directe. Brian Bell comença l’arpegi amb la guitarra neta i veus al primo Bruce i a la prima Sheryl que s’incorporen en les seues butaques, es tiren cap avant com pensant «uau, açò que estan fent estos xavalets és super interessant». I Rivers fa allò de «Mai neim is… jo-nas!», tornen a enfocar a la primera fila i veus als dos tirats tot lo arrere que poden en la cadira i amb els ulls ben oberts, aclaparats per la potència de la cançó i pensant «nooo, que baixen els amplificadors!» Ahi vaig dir: Weezer MOLEN”.

La banda apareció justo en el final del grunge, y, a pesar de estar influenciados por la escena de Seattle, lo suyo era un rollo bien diferente: “Era un grup que malgrat conviure amb la ploranera depressiva, dins del grunge, tenia el poder de transmetre un estat anímic contrari. Sobretot per les seues melodies alegres i lluminoses.” (Estela Tormo, Júlia).

Esas melodías encapsuladas en diez canciones perfectas parecen ser el secreto que explica la perdurabilidad del álbum: “Per a mi tot el disc és una única cançó tallada en 10 trossos. Pots agafar la tornada de “The Wold Has Turned” i posar-la en “Holidays”. Les guitarres i la base rítmica li donen tanta continuïtat a tots els temes que té igual quina sone. I això és molt guai i molt difícil d’aconseguir.” (Miquel Landete).

Aunque, hay temas que destacan unas más que otras: “My Name is Jonas es la canción que más me emociona. Es maravillosa. Con ese ritmo de vals y las armonías vocales cuando entra el estribillo “The cho-cho train left right on time…”, todavía se me pone la piel de gallina. A veces cuando estoy un poco de bajón me la pongo para cantar con los puños en alto.” (Jose Guerrero). Por no hablar de aquellas canciones que, sorprendentemente, muestran a unos Weezer más salvajes y anárquicos: “Undone i Say It Ain’t So demostren que son un grup capaç de facturar un cert toc obscur i un mig tempo canyer que m’encanta.” (Víctor Moya – 121 Db, Laverge).

Pero, ¿quién fue el responsable de ese sonido y esa frescura en las guitarras? Puede que la producción de Rick Ocasek (The Cars) fuera una de las claves: “Aquest àlbum em recorda molt als primers de Nada Surf, on crec que també va clavar mà. Guitarres molt ràpides, compactades de manera molt encertada. Amb lluïdores tornades, dignes de banda sonora de pel·lícules del Kevin Smith. Rick Ocasek com Butch Vig, van ser els psicoanalistes del canvi de personalitat i sensibilitat del rock als noranta.” (Estela Tormo).

Pero, en realidad, todo estaba bien planeado en la mente de su líder, Rivers Cuomo: “A partir d’eixe disc els indies que aspiraven al mainstream se rifaven a Rick Ocasek , pero en cap dels discos posteriors que vaig escoltar fets per ell (Do The Collapse de GBV inclòs) vaig apreciar eixes guitarres tan brutals del disc blau. Així que crec que el màxim responsable del so és el puto Rivers Cuomo i com es va obsessionar en el concepte del disc blau. Ho tenia tot tan clar que sols necessitava algú famós que tocara els botonets.” (Miquel Landete).

Lo que resulta evidente es que nos encontramos ante un trabajo especial cuyas cualidades musicales siguen enamorando hoy en día: “Una mezcla de sonido brutal con las melodías vocales es lo que le termina de dar más encanto a unos temas de por sí perfectos; la sonoridad es aplastante y los cambios de dinámicas son brutales. Muchos después de aquello hemos querido tener ese sonido de guitarras a la hora de producir nuestros discos. Leí que tiraron al anterior guitarrista durante la grabación y Rivers grabó de tirón todas las guitarras en un día, quizás fue él el responsable de ese sonido de guitarras y Ocasek de los arreglos de teclado.” (Mike Grau).

Siendo sinceros, su capacidad para electrificar melodías pop no era algo novedoso, aunque ellos lo perfeccionaran: “Les cançons tan pop i monyes de Cuomo tocades a eixe volum tan animal va ser la mescla perfecta. No era res nou: Sugar, The Replacements i molts més ja ho havien fet abans. Però les deu cançons de l’àlbum són genials: pots cantar-les amb l’acústica o a la dutxa i segueixen molant” (Landete). Por otra parte, su importante influencia posterior sigue provocando una inmediata comparación con Rivers Cuomo y los suyos cada vez que un grupo sigue los preceptos del indie rock: “Ahora cada vez que una banda hace un “slow tempo” con distorsión y canta con melodía se le busca el parecido con Weezer, es así, a las bandas que practican estilos parecidos a lo que hacemos les gusta ese disco, el otro día, sin ir más lejos, lo hablaba con la gente de Feels” (Mike Grau). Aunque según Víctor Moya: “En realitat no hi ha massa grups que reconeguen tenir una gran influencia de Weezer, potser els Ash de “1977”. Els Aina van fer un homenatge al disc imitant la seua portada, mentres que Berri Txarrak han possat nom al seu segell amb el titol d’una cançó del Blue Album.”

Con el Blue Album también se consiguió crear un artefacto pop generacional que sigue uniendo a día de hoy: “Una vez, tocando en Amsterdam, también actuaba un japonés que hacía un ruido atronador con mil cacharros. Cuando acabó su concierto estuvimos hablando un poco de música, de contemporánea, free-jazz, noise…Y al rato me dijo que lo único que seguía escuchando cercano al pop era el “Blue Album”. Es increíble la de gente que me he encontrado de diferentes ámbitos musicales que disfrutan de ese disco, da igual de donde vengan y lo que estén haciendo o escuchando ahora” (Jose Guerrero). Su imagen nerd fue fundamental para conseguir tal objetivo y de paso empezar a plantear otro tipo de rock: “A nivell social van ser significatius: quatre geeks d’universitat demostrant que podien arribar arreu del món. No calia ser ni guapo (encara que Brian Bell és un cromet) ni especialment intel·ligent per a triomfar en la ràdio.” (Landete).

“Va conviure amb àlbums de la talla del ‘Siamese Dream’, ‘In Utero’ o el ‘Come on Feel the Lemonheads’ i tal vegada no destacaria entre tanta escena ‘grunge’ però va formar part del teixit de l’època i ha acabat sent un referent clau.” comenta Estela Tormo, de un trabajo que se engrandece aún más cuando es comparado con la situación actual del grupo: “Todo lo que han publicado después (exceptuando alguna canción suelta) no se acerca a la grandeza de ese disco. Ni si quiera su segundo álbum “Pinkerton”, que tiene muchos fans. Esa frescura, esa energía, solo se encuentra tan maravillosamente en el Blue, además mi amor por él fue una de las razones por las que empecé con Cuello, aparte del “Bee Thousand” y el “Alien Lanes” de Guided By Voices.” (J. Guerrero).

Blue Album es uno de los discos fundamentales de los 90, pero puede que también signifique el momento cumbre de un grupo que ya no tiene mucho que decir en el panorama del rock alternativo, o como dice Landete: “Amb el temps, s’ha revaloritzat artísticament perquè els primos cada disc que trauen és pitjor que l’anterior. I així fins el dia de hui. Però, ojo, això no lleva per a que el Blue Album de Weezer siga de lo milloret que s’ha fet al segle XX. Llarga vida!”.

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