Hay noches que la carretera conduce al infierno que cantaban AC/DC, otras son escaleras que van al cielo, pero lo habitual es que, como ocurre con muchos conciertos y otras cosas en la vida, esos trayectos no pasen de ser viajes por carreteras secundarias, con un paisaje agradable y alguna cosa para recordar. El martes 2 de junio los Uni Boys volvieron a la ciudad del Turia, a la sala 16 Toneladas, dos años después para presentar en directo su nuevo trabajo, de nombre homónimo, recién publicado. Estuvieron correctos, le pusieron ganas, pero nos quedaron lejos de las emociones de la gran estrella.
Debimos llegar pronto y nos sorprendió lo vacío que estaba el club. Por fortuna, con el paso de los minutos la cosa fue mejorando. Cuando arrancó la primera banda, pasadas las nueve y cuarto, nos habíamos acercado al tercio de entrada. Entre el público había caras conocidas. El número de músicos locales (Star Trip, Los Radiadores, Mala Gestión, Senior i El Cor Brutal, The Standby Connection…), o de periodistas y entusiastas de las crónicas, o de cámaras de fotos frente al escenario permiten medir el interés de la cita. El cuarteto de Los Ángeles había causado cierto revuelo.

Si fuera verdad esa tontería de que una imagen vale más que mil palabras, la de Plastic Family valdría por un volumen sobre moda en el rock de finales de los sesenta y los primeros setenta. Pelo ensortijado, chaqueta vaquera, pañuelo anudado al cuello, pantalones de algodón o de lino a rayas longitudinales el cantante, t- shirt con cuello redondo de color distinto a lo Brian Wilson el bajo, vestido rojo y corte de pelo muy 70’s la teclista y vocalista, gafas de pasta retro el guitarra y pulcritud pop el batería. Imposible no pensar en Chris Bell y Alex Chilton, o en los Roger Daltrey y Pete Townsend más contenidos. Por cierto, cerraron con ‘I Can’t Explain’ de The Who los tres cuartos de hora de su set.

El quinteto holandés gustó mucho, tienen un sonido de guitarras potente que huye de lo lineal. En varios momentos fueron los teclados los que asumieron la responsabilidad de liderar la melodía. Veníamos advertidos de que sus coordenadas los sitúan entre Big Star, Wings, Raspberries y Supertramp. Nos sorprendió, sin embargo, su tendencia a composiciones intrincadas, casi de pop barroco y lo tensas que se podían poner las cosas, acercándose al hard rock o una psicodelia desapacible. Exhibieron una muy buena puesta en escena y resultaron convincentes en la ejecución. El personal terminó encantado, pudimos ver como algunos entusiastas se hacían con su single en la mesa de merchandising. Era lo único disponible en formato físico.
¿Por qué fracasan las democracias, se desprecia la educación pública o no termina de engancharte el concierto de una banda con canciones chulas? No es fácil dar una respuesta. A eso de las diez y veinte comparecieron la banda de Los Ángeles liderada por Noah Nash y Reza Martin. Estos también exhiben una imagen impecable, muy en concordancia con su propuesta. El ambiente estaba caldeado y arrancaron con velocidad y cierta euforia. Las primeras filas habían sido ocupadas por los fans de las melodías poderosas. Frente al escenario las cabezas se movían haciendo olas. Muchos ya los habíamos disfrutado en su visita anterior en el Loco Club. Transitábamos territorio conocido.

Como era de esperar el grueso del setlist remitió a su reciente álbum aunque no faltaron temas clásicos de su repertorio como ‘Let ‘s Watch a Movie’ o ‘On Your Loving Mind’. Igual fue cosa nuestra pero el sonido no nos pareció el mejor que hemos disfrutado en una sala que por lo general está acostumbrada a las tormentas con fuerte aparato eléctrico, le faltaba contundencia. Se les vio muy animados sobre el escenario, su última entrega está llena de momentos de pop luminoso y vibrante como ‘Maybe I´m Wrong’, ‘Victim of Myself’, ‘You´re So/Phisticated’ o ‘I Don´t Wanna Dream Anymore’ o medios tiempos certeros como ‘Abra’, pero nosotros no acabábamos de enganchar. ¿ Será que el martes llenó de plomo nuestras alas, o es que esperábamos más?
Siempre interesa administrar bien las expectativas, en su nota de prensa replicada en decenas de páginas web se puede leer “Uni Boys están listos para conquistar el resto del mundo con su estilo único y distintivo de rock´n roll y power pop”. Tampoco creemos que ayude mucho a los grupos del género la vinculación permanente con The Lemon Twigs, como si todos fueran The Next Big Thing. Una de las virtudes de los hermanos D’Addario ha sido interpelar a públicos diferentes para desbordar el nicho. Eso no es fácil ni para el blues, ni para el ska, ni para el garage y mucho menos para el power pop. El soul se ha revelado más versátil. En la recta final se atrevieron con el ‘Please Please Me’ de The Beatles. Entonces comprendimos que algunas cosas simples requieren mucho talento. Seguro que encuentran la manera de hacerlo.










