Ambros Chapel, con pulso firme

por | 1 febrero 2015 | Cultura pop

Los valencianos Ambros Chapel vuelven a la actividad discográfica con la publicación de su tercer álbum, sugestivamente titulado The Last Memories (7Days Music, 2014). Este lanzamiento supone una nueva piedra en la senda que, desde que debutaran con el seminal Rome (2009), han ido trazando con coherencia y pulso firme.

AMBROS-CHAPEL-VALENCIA

La continua evolución de ese sonido de querencia británica, a medio camino entre el oscurantismo de The Cure, la épica de The Church y la elegancia de los Roxy Music de Bryan Ferry, al que han sabido imprimir un sello de identidad personal e intransferible, ha conducido a la banda a facturar una colección de canciones de marcado carácter introspectivo aunque sin perder un ápice de la energía y el savoir faire al que nos tienen acostumbrados.

El disco se abre de forma contundente con la furibunda “X”, toda una declaración de intenciones en la que despliegan con desparpajo los mejores elementos del post-punk ochentero, funcionando tanto como intenso pistoletazo de salida para el resto del álbum, como de punto de conexión con su predecesor, aquel celebradísimo Constants Are Changing (7Days Music, 2011). No bajan el pistón en “Cellophane”, todo un prodigio de atmósferas y riffs eléctricos combinados a la perfección para conformar un tema con un poder adictivo brutal. A partir de este momento las explosiones decibélicas van dando paso a un mayor gusto por la experimentación, los desarrollos instrumentales y la creación de ambientes sonoros, mediante los cuales las canciones van fluyendo de forma natural. Nos encontramos con cortes de gran calado emocional como “Broken dice”, “Brazil” o “Future line”, conformando un sólido conjunto formal y conceptual.

Ambros Chapel consiguen en este The Last Memories crear el conjunto de canciones con mayor empaque de toda su trayectoria hasta la fecha, desarrollando un sonido unitario pero en el que queda todavía lugar para las sorpresas y los requiebros. En definitiva, un fantástico ejercicio de rock hecho con sensibilidad y elegancia, cuya transición al directo podremos comprobar el próximo día 6 de febrero en la sala Wah Wah, en lo que prometer ser un gran espectáculo.

Foto: Stella Blasco

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