Berri Txarrak: “El rock acumula polvo y necesita ventilarse” VIERNES 1 Y SÁBADO 2 DE MARZO. SALA MOON

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Gorka Urbizu, compositor, guitarrista y cantante del trío navarro que completan David González al bajo y Galder Izaguirre a la batería, contesta a nuestras preguntas a solo unos días de actuar en Valencia por partida doble. Será este viernes 1 de marzo en la sala Moon, en donde el sold out ha alentado una nueva noche el sábado 2 de marzo, con entradas que podrían estar también a punto de agotarse cuando se publique esta entrevista. Berri Txarrak vuelven a una ciudad a la que le tienen especial cariño, desde aquella noche – hace tres años – en la que llenaron por primera vez una gran sala, el auditorio de La Rambleta.

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¿Qué os llevó a repetir con Bill Stevenson, de los Descendents, a la producción de Infrasoinuak (2017)? ¿Buscábais preservar la frescura del anterior disco que grabásteis con él?

Fue en el final de la gira anterior, cuando abrimos para los Descendents en Sudamérica. En los camerinos de Sao Paulo, el propio Bill nos abrazó y nos dijo que ya solo produce tres o cuatro discos al año. Ahora está centrado en girar con su banda, pero que le encantaría que uno de esos discos a producir fuera el nuestro. Nosotros ya estábamos barajando la idea de empezar a componer y aquello fue una señal. ¡El propio Bill Stevenson nos estaba pidiendo producirnos!

Tuvistéis también la ocasión de girar con ellos, que son toda una institución del rock independiente norteamericano, a quienes pudimos ver en el último Primavera Sound, y la verdad es que parecían mantenerse en un encomiable estado de forma. ¿Los vistéis bien, con su habitual energía?

Están dando unos directos increíbles. Los viejos rockeros nunca mueren y el propio Bill, con todos sus problemas físicos (superó una dura operación para quitarle un tumor de la cabeza, tiene achaques pulmonares, un evidente sobrepeso), se lo pasa genial tocando, y eso hace que se contagie al público. Él no para de trabajar y por eso lo admiramos tanto.

Tengo la sensación de que es también uno de vuestros discos con más registros. No sé si más ecléctico, pero sí más variado. ¿Hay alguna banda más o menos reciente que os haya podido influir en los últimos tiempos o seguís fieles a los referentes con los que siempre se os ha asociado?

Veníamos de un disco bastante ambicioso y conceptual repartido en tres partes, un total de 20 canciones… la única premisa era: esta vez tiene que ser un disco corto pero en el que ocurran cosas. Cuando tuvimos diez canciones que en nuestra opinión eran buenas, entramos al estudio.

Igual tocáis en un festival como el Viña Rock, muy dado al rock urbano y al mestizaje, como en el Resurrection Fest, orientado al metal, como en el DCode o el Primavera Sound, más orientado al indie o a lo que podríamos entender como rock alternativo. No me gusta mucho la palabra, pero no creo que haya una banda más transversal que vosotros ahora mismo en nuestro país. ¿Lo véis así?

A nosotros, como oyentes, nos gustan bandas de todos los palos. Berri Txarrak parte del rock, pero a partir de ahí manda el instinto y caben infinidad de sonoridades. Queremos que la gente nos relacione con la calidad. Esto va de hacer buenas canciones. No es fácil, pero habría que derribar todos esos muros de prejuicio que existen en la música.

Sois una de las pocas bandas que tenéis un público fuera de vuestro ámbito lingüístico,cantando en euskera. De hecho cuesta hoy en día ver fenómenos como el de Negu Gorriak en su momento. ¿Os sentís rara avis en ese sentido? ¿Creéis que ahora la gente es menos proclive a escuchar música en euskera en el resto del estado?

Desgraciadamente, uno tiene que poner mucho de su parte para descubrir bandas que no canten en inglés o, en este caso, español. Si te limitas a escuchar la radio o ver la televisión te estás perdiendo un montón de diversidad, que obviamente existe, pero a la que no se le da visibilidad.

Desde la perspectiva de vuestros veinte años de carrera: ¿En qué medida es el panorama del rock distinto al que os encontrásteis cuando debutábais?

Uff, nosotros empezamos en 1994, todo ha cambiado, como no podía ser de otra manera. Como dice un amigo, somos de la generación del caballo, con las patas traseras en el siglo XX y las delanteras en el XXI. Nos ha tocado vivir el declive de las discográficas y el formato físico y la revolución digital. Lo que más me preocupa es constatar que, salvo honrosas excepciones de bandas que han sabido atraer a nuevo público, el rock se está convirtiendo en algo a lo que se le acumula el polvo y necesita ventilarse. He estado en muchos conciertos en los que parecía una fiesta de cuarentones y no me gusta todo lo que eso implica.

Hace tiempo que editáis los discos en vuestro propio sello. ¿Sois de quienes creen que no tiene sentido ya delegar en una discográfica tradicional?

Nuestras horas nos lleva, pero sí. En realidad siempre fue así, pero con el tiempo tiendes a luchar por lo que es tuyo, es la única manera de hacer las cosas a tu manera.

Una curiosidad, como seguidores que sois de Weezer (vuestro sello se llama como una canción suya): ¿Habéis escuchado el álbum de versiones que han publicado por sorpresa?

Sí. Yo a Rivers Cuomo se lo perdono todo, aunque hay que reconocer que a veces no lo pone fácil…

¿Creéis que el formato de trío brinda el equilibrio perfecto en una formación de rock, aquel en el que nada sobra y todo es proteína? ¿O es un tópico del los llamados power trios?

Hay algo de cierto y cuando todo cuadra como es debido es la formación ideal para el rock. Un trío te obliga a economizar en recursos y de alguna manera no caer en la tentación de añadir arreglos que no aportan demasiado a las canciones. Nosotros empezamos siendo cuatro, así que he probado ambas formaciones y puedo decir que el reconvertirnos en trío me ha hecho mejor músico.

Hace tres años llenásteis a reventar el auditorio de La Rambleta de Valencia ¿Cómo valoráis la acogida del público valenciano?

Fue el primer sold out en una gran sala y recuerdo que nos hizo muchísima ilusión. Nos gusta ser camaleónicos y aunque mucha gente no lo entendiera, creo que fue especial tocar en un teatro. Recuerdo nuestros inicios por estas tierras, tocando en L’Eliana varias veces…

Vuestros teloneros fueron Smoking Souls, la banda de Pego. ¿Tenéis una relación estrecha con ellos o con otros músicos valencianos?

Me alegro mucho de cómo están creciendo, porque evidentemente tienen talento para ello. Hay varios puntos en común, como el hacer algo contemporáneo en una lengua minoritaria, ambos salimos de un lugar en principio alejado de los focos en el sentido de que no venimos de ninguna ciudad con una escena, prensa musical…