Bid (The Monochrome Set): “En un festival no puedes conseguir el tipo de conexión con los espectadores que consigues en un club”. UN DÍA TRANQUILO: LA RAMBLETA. VIERNES 21 DE SEPTIEMBRE

Share Button

Johnny Marr contaba que sin ellos no hubieran existido los Smiths. Graham Coxon, de Blur, los cita como una de sus mayores referencias. Fatboy Slim los versionó con Iggy Pop a los micros (He’s Frank) y hasta Alex Kapranos, de Franz Ferdinand, confiesa que los adora. ¿Cómo puede ser entonces que un grupo con semejante leyenda haya pasado desapercibido a las brújulas de medio mundo? 

monochome-set

En Estados Unidos tampoco se comieron un colín y, sin embargo, han seguido aguantando a lo largo de los años, como quien se aferra a una vocación por encima de su profesión. Con varios altos en el camino The Monochrome Set volvieron definitivamente en 2010, coincidiendo en tiempo con un derrame cerebral de su frontman y héroe incomprendido, Bid. Originalmente bautizado Ganesh Seshadri o “Niño dios de cabeza de elefante, jinete de la cobra cósmica”.

Desgranar la leyenda sería muy complejo, contrastar si en realidad se dio de hostias con Geoff Travis antes de fichar por Rough Trade o que la idea del logo fue cosa suya, sería imposible, pero no tenemos ninguna necesidad, parafraseando una escena de “24 Hours Party People” si tienes que elegir entre la verdad o la leyenda, ¡elige siempre la leyenda!

 

AL HABLA CON MONOCHROME SET

¿Podrías intentar hacer una imagen del grupo para la gente de Valencia que no os conozca? Cuéntanos cómo has vivido las distintas etapas del grupo. 

Creo que estamos en un momento diferente. Todas las versiones por las que ha pasado la banda a lo largo de los años han sido bastante distintas para mí, aunque tal vez algunos de los cambios hayan sido tan sutiles para que el público los notara. Creo que estamos constantemente cambiando, escribiendo nuevas canciones, tocando las viejas de forma ligeramente distinta. Espero que nuestro público lo aprecie, pero no lo sé. Me gustaría pensar que parte de la atracción de The Monochrome Set es que siempre estamos evolucionando.

¿Y cómo es posible que una banda con tanta independencia como la vuestra haya conseguido sobrevivir a lo largo de los años?

Porque creo que hacemos algo que nadie más hace y creo que lo hacemos bien. Supongo que todas las bandas dicen lo mismo. De todos modos el mundo es muy grande y siempre habrá gente a la que le guste lo que haces, siempre y cuando seas capaz de llegar hasta ellos.

¿Cómo te tomas tu relación con la banda en la actualidad? 

Hemos desarrollado ciclos de trabajo, aproximadamente unos 18 meses es lo que nos lleva grabar un disco, lo lanzamos y luego lo tocamos en vivo. Cuando no estamos haciendo cosas para el grupo, dedicamos el tiempo a otras cosas, pero puedo decirte que la música es mi trabajo principal.

En 2011 os pude ver en el Primavera Sound en Barcelona, no conocía el grupo por aquel entonces, tan solo había leído un artículo que hablaba sobre vosotros y sentí mucha curiosidad. Tengo que decirte que el concierto fue muy distinto a lo que esperaba, aún así lo disfruté un montón, recuerdo que fue al atardecer en un escenario poco masificado, casi podría decirte que fue bastante íntimo. He leído que no eres muy fan de los festivales por eso quería preguntarte si no crees que hay un punto entre pasarte todo el día yendo de un sitio a otro y disfrutar tranquilamente del concierto de una banda que no conocías.

Bueno, me dio la impresión que la mayoría del público iba puesto de algo, por no hablar de la gente que se pasa el bendito concierto yendo de una parte a otra ¿A dónde cojones se dirigen? Te pasas más rato viendo frases traseras de camisetas que caras. En un festival no puedes conseguir el tipo de conexión con los espectadores que consigues en un club. De todas formas es obvio que en cada sitio las sensaciones son diferentes, tengo el vago recuerdo que aquella vez disfruté de la experiencia más de lo habitual.

Últimamente encuentro los festivales sitios súper estresantes, pero a veces uno es capaz de encontrar un oasis de paz en medio de tanto lío.

Sin duda, el backstage.

¿Qué podemos esperar los fans y los curiosos este viernes? ¿Una revisión de la carrera de la banda o sobre todo nuevo material?

Siempre tocamos un poco de todo, aunque cada vez menos lo que llamaría nuestra “edad media” que abarca los años noventa. No por nada especial, sólo es que estos discos tienen una disponibilidad limitada y es un poco difícil acceder a ellos.

Los últimos años han sido muy prolíficos para ti, parece que tienes energías renovadas y un montón de cosas que decir. ¿Cómo te sientes ahora que has dejado tus días de hospital detrás? Hace un par de años hablé con John Lydon (The Sex Pistols, PIL) y me comentaba que él se sentía como la clase obrera del rock and roll, que le encantaba lo que hacía, pero que al mismo tiempo es un curro de la hostia. ¿Sientes la música como un trabajo también?

Está claro que soy mucho más prolífico desde mi aneurisma y no me tomo la música como un trabajo, es una jodida vocación. Sencillamente es algo que tengo la necesidad de hacer. Si lo mío es llevar una guitarra menos pesada, será porque es más fácil de llevar. Es como el sacerdote que no tiene que cargar con su cruz a todos lados.

¿Nos puedes hablar de tu último disco, Maisieworld (Tapete Records, 2018)?

Bueno, las sesiones de ensayo con la banda fueron más difíciles de lo habitual, igualmente el proceso de composición de las canciones fue bastante duro. Me pareció una buena idea llenar el disco de percusiones metálicas, creo que ha funcionado bastante bien, creo… También tengo la sensación que tiene un espíritu más roquero, como un disco parido a finales de los sesenta, principios de los setenta. Me recuerda a Manassas o War, por lo menos a mí.

Gracias por todo Bid, si te pasa como habitualmente en las giras que no sabes qué pedir para comer, aquí lo tienes fácil: paella.

¡Soy alérgico al pescado!