Cómo convertirse en una banda de referencia con tan solo dos discos

por | 15 mayo 2025 | Conciertos, Entrevistas

Fotos de Gazella por Guillermo Beses

Según las estadísticas oficiales, en la ciudad de València llueve una media de 46,3 días al año. Algo casi testimonial. Tal vez, precisamente por ello, en el imaginario popular la capital del Turia se asocia casi de manera automática a las bondades de un clima suave y luminoso, en las antípodas del de otras latitudes, donde las condiciones para la introspección y el ensimismamiento melancólico parecen mucho más óptimas. Por ello, resulta poético que el día elegido para esta entrevista a Gazella, banda valenciana cuya propuesta estética busca hacernos transitar por los angostos callejones del recogimiento y la contemplación, haya amanecido gris y con una fina película de transparente lluvia en el ambiente.  Puntuales a la cita aparecen Adrián (guitarra y teclado), Raquel (voz) y Lluisen (batería), quiénes a falta, por cuestiones de agenda, de los otros dos integrantes de la banda, Alba (guitarra) y Mauro (bajo), vienen a charlar sobre ‘Vías’, su segundo álbum de estudio. Un disco que llegará a cubetas y plataformas el próximo 16 de mayo, dos años después de la publicación de su sorprendente álbum homónimo de debut, y se presentará una semana después, el 23 de mayo, en el Loco Club, en València.

Una escucha preliminar de ‘Vías’ ya pone sobre aviso a cualquier oído mínimamente sensible sobre la peculiar evolución que manifiesta con respecto a su anterior álbum de estudio. Si en su largo de debut predominaban las atmósferas pesadas cargadas de distorsión guitarrera, y una cadencia general más tendente a un frenesí siempre controlado, en este advertimos un estilo evocador de resonancias hipnóticas, con baterías y guitarras simplificadas, para dar un mayor protagonismo a sintes, loops y toda clase de efectos, así como a un ritmo general más pausado y lineal. Dos paisajes sonoros que, a pesar de la mencionada evolución, guardan todavía un denominador común marca de la casa: una oscuridad iridiscente y cierto aire melancólico.

A modo de resumen genérico, podríamos decir que ‘Gazella’ era un disco conceptualmente pop con toques experimentales, mientras que ‘Vías’ es un disco conceptualmente experimental con toques pop. ¿Os sentís cómodos con esta definición? ¿Os veis identificados con esta descripción de vuestra evolución como banda?

Los tres: Sí, absolutamente.

Lluisen: Quizás, diría que no veo este segundo disco especialmente oscuro en comparación con el primero. Sí en lo que respecta a la melancolía, pero definitivamente es más luminoso que el primero, e incluso más asequible. Lo puedo visualizar, para que me entiendas, como que le puede gustar más a las madres en algunos aspectos. Que pueden decir: «qué agradable, qué dulce…». Aunque en todo lo demás estoy plenamente de acuerdo con tu definición.

Raquel: Para mí, las partes más luminosas del primero están más presentes en este segundo disco. Personalmente me imagino ‘Vías’ más como lo que podrías ver en un viaje caminando por un sitio con muchas plantas y muy alto…

Adrián: Claro, pero cuando llegas a Aracea (octavo y penúltimo tema del disco) te adentras en un bosque profundo.

Raquel: Sí, y ahí está el monstruo…

Los tres: [Risas]

Lluisen: A mí hay una cosa que me llama mucho la atención ahora que los periodistas estáis comenzando a escuchar el disco, y es que yo no recuerdo tener la sensación, cuando lo estábamos trabajando, de estar haciendo algo tan drásticamente distinto al anterior.

Adrián: Yo sí.

Lluisen: ¿Sí?, pues para mí es más una evolución. Sí que notaba que hay más sonido de sintetizador, y que tal vez las canciones no son tan individuales, sino que es un álbum que funciona más como un conjunto. Pero quitando eso, me está sorprendiendo mucho la reacción de la gente en ese sentido. No lo veo tan radical… para mí las cosas esenciales del primer disco, aunque de manera distinta, siguen estando en este segundo.

Adrián: Yo creo que hay detalles, ideas, conceptos de algunas canciones del primer disco que sí están aquí, pero todo lo demás no.

Lluisen: Sí, pero también a la inversa… Es decir: es evidente que hay diferencias, pero me sorprende la drástica opinión del público en cuanto a ellas.

Adrián: Bueno, creo que estás hablando más sobre el concepto, lo que te puede transmitir y tal… Pero el sonido, en mi opinión, sí que es muy diferente.

Lluisen: Ya, es verdad… el sonido sí. Eso es cierto.

Adrián: Porque ten en cuenta que a la hora de producir le hemos dedicado mucho más tiempo en comparación con el primero, que fue algo mucho más espontáneo.

Sin embargo, dándole vueltas un poco más a esta idea de las dos almas, elegisteis Volver como vuestro primer single, que en mi opinión es el tema que menos se parece al primer disco… Al escucharlo, yo automáticamente lo interpreté como una auténtica declaración de intenciones. ¿Es así o fue solo casualidad?

Lluisen: No eres el primer periodista que nos hace esta reflexión… y también me sorprende.

Raquel: A mí también.

Lluisen: Quiero decir: tienes toda la razón, pero lo que pasa es que la siento tan nuestra que me cuesta percibirla como tan distinta a las demás.

Raquel: Yo creo que es porque nace de la misma emoción que algunas canciones del primer disco.

Adrián: Nace de lo mismo, pero es cierto que hay algunos sonidos así rollo Boards of Canada y tal que no están en el primer disco, así como esas baterías tan específicas que mete Lluisen al estilo IDM, que tampoco están.

Lluisen: Ya, y en verdad, el color del tema sí que es cierto que no tiene nada que ver. Ni la armonía, la tonalidad… nada.

Entonces, entiendo que la respuesta a si la elección fue premeditada o no, es un «no» de manual. Fue pura casualidad.

Los tres: Sí, sí. Casualidad absoluta.

Adrián: El motivo real es simplemente que nos gustaba [Risas]

Siguiendo este hilo, me gustaría preguntaros sobre vuestro proceso creativo como banda. Hace unos meses publicasteis, a modo de pildorita, una lista en Spotify de temas que os estaban sirviendo como influencias para componer ‘Vías’. Una lista muy dispar y amplia en cuanto a bandas y estilos. ¿Cómo os ponéis de acuerdo los cinco, ante tal disparidad de referencias, para decidir qué dirección tomar?

Adrián: Yo no las veo taaaan dispares.

Lluisen: Mmmm… yo creo que sí: dispares son. Pero a la vez, considero que la banda está tan unida a nivel referencial que, aunque cada uno de nosotros explore ramas que evidentemente nos distinguen de manera individual, hay algo en lo que coincidimos en cierto punto esencial.

Adrián: Dios… somos como Ciudadanos [Risas]

Lluisen: A ver, a nivel de producción, para este segundo disco, Adri y yo hemos trabajado mucho en estudio y nos entendemos muy bien a la hora de componer. Él, en cierto modo, tiene una mente muy ingeniosa: se pone y de manera totalmente improvisada te saca una ronda de acordes que funcionan y son absolutamente geniales. Y luego, quizás, pasa que se empieza a enredar en una estructura como muy abstracta y loca, y es ahí cuando yo aporto la parte más pop de la composición, al tener una necesidad más acuciante de organizar las cosas. De ese modo, creo que entre los dos acabamos haciendo este mejunje de pop y abstracción en el que ambos nos involucramos de una manera distinta pero complementaria. Y todo esto, claro, sin perder nunca de vista el hecho de que Raquel va a cantar, lo cual es esencial.

Adrián: Cuando estructuramos siempre hay momentos en que nos miramos y decimos: «en este punto, claramente, tiene que entrar la voz de Raquel».

Lluisen: De hecho, cuando ella viene a grabar creo que es un momento muy emocionante, porque tras encargarnos de lo que sería el diseño de sonido, que es algo como más abstracto, de repente aparece Raquel, pone la voz, y decimos: «ahora sí: esto es Gazella». Es como la guinda en el pastel.

Pues ya que sacáis el tema de la voz, creo que está clarísimo que vuestra intención es utilizarla como un elemento melódico, casi instrumental, más que como la de una cantante al uso en el sentido pop tradicional. Me gustaría que me constaseis si habéis recibido quejas en este sentido, del estilo: «es que no se entiende cuándo canta…».

Raquel: Sí, claro que sí. El asunto es que para mí es algo definitorio de la banda, totalmente intencionado, como tú dices. Y no es que no me sienta una cantante al uso, sino que la forma de crear que tenemos en Gazella está muy orientada a transmitir lo que siento cuándo nos sentamos a escuchar las canciones y sacar las melodías. En cierto modo, ahí, en ese momento, me comunico con la guitarra de Adri, y es así como sale. Desde luego, no me molesta para nada cuando me hacen comentarios así, porque es eso: está hecho adrede. Es más: diría que, incluso, me divierte hacerlo de esa forma.

Lluisen: También es verdad que nuestras bases instrumentales son realmente complejas a la hora de añadir melodías.

Raquel: Tal cual. Muchas veces es muy difícil meter la voz en toda esa amalgama de texturas y surfear esa ola de sintes.

Adrián: Yo creo que esto pasa porque normalmente los acordes que hacemos no suelen ser simples. Suelen ser con séptimas menores, novenas… entonces, dentro del acorde ya hay una melodía, y luego Raquel tiene que hacer otra. Y cuesta mucho, pero cuando se consigue se crea una yuxtaposición de texturas muy guays.

¿Y cómo vais a abordar el directo de este álbum con toda esa complejidad?

Adrián: Lo hemos solucionado fácil. Nos hemos comprado un aparato que se llama B.Beat, específico para este asunto.

Lluisen: Es un artilugio que a día de hoy usan muchas bandas, que es más un refuerzo que otra cosa.

¿Y os produce algún tipo de vértigo el hecho de que vuestros seguidores previos no acaben de entrar en esta nueva propuesta tan diferente?

Raquel: A mí sí. Aunque la palabra no es «vértigo» porque tiene una connotación negativa, sino más bien curiosidad por ver qué pasa. Realmente en la vida, todo lo que sueltas produce cierto miedo, pero más me asusta la gente que se agarra demasiado a las cosas y es incapaz de interesarse por algo distinto.

Lluisen: A mí me da vértigo y a la vez me excita. El otro día fui al cine a ver la de A complete unknown, la de Timothée Chalamet haciendo de Dylan, y narra toda esta movida que tuvo al pasarse del rollo folk a la eléctrica, ya con la banda y tal, y cómo una inmensa mayoría de seguidores no lo entendió y le dijeron de todo menos guapo. Y me moló porque sale Dylan, pasa eso, y a él se la pela: es su movida, ¿no? Entonces, salvando muchísimo las distancias, nos vi a nosotros y pensé: bueno, es que esta es nuestra propuesta.

¿Y por parte de Foehn, vuestro sello? Porque, por desgracia, muchas veces no basta solo con la voluntad del creador, pues hay más partes implicadas en el juego.

Lluisen: Nos han dado libertad creativa absoluta. Nos dijeron que sería más difícil de vender a festivales, pero que como les parecía un gran disco estaban encantadísimos. Para mí son como una parte más de la banda.

Adrián: A mí me daría mucho más vértigo tener que hacer algo que no me apetece hacer. Si al ponernos a ello nos saliera un disco parecido al anterior, pues fenomenal. Pero si estuviésemos obligados a hacerlo, creo que saldría mal.

Raquel: De hecho, es que yo creo que no saldría.

Lluisen: Hay una parte muy experiencial en nuestra música. Puede parecer a priori que lo que hacemos es muy poco festivalero, pero en los directos hay una propuesta que genera una energía de la amalgama entre el público, el espacio, la banda y las canciones que, de repente, pasa algo ahí, interesante, que…

Adrián: Nos venimos muy arriba siempre en directo. Hay mucha más energía en todas las canciones, a las que les aportamos mucha más contundencia.

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