Hace un año, Coque Malla daba un golpe de timón a su carrera discográfica publicando “El último hombre en la Tierra”. Un disco ambicioso, con el que conseguía situarse de nuevo en lo más alto de la escena musical de nuestro país. Con canciones en las que mantenía cierto poso rockero, pero tratadas con otra perspectiva más amplia. Incluía metales y vientos, inspirándose en los clásicos que siempre le han acompañado, pero al mismo tiempo descubriendo nuevas tesituras sonoras que ha ido descubriendo en los últimos años. Ahora arranca el segundo tramo de la gira de presentación, con el nombre de “Santo Tour” en honor a una de las canciones más aclamadas de “El último hombre en la Tierra”. Aprovechando que regresa a València hacemos balance del último año, volvemos la vista atrás, pero también miramos al futuro. Esto es lo que nos ha contado.
Tras recorrer medio país, e incluso visitar México, hace unos meses arrancabas “Santo Tour” ¿Es una prolongación de la gira de presentación de “El último hombre en la Tierra”?
Sí, totalmente. Es como la segunda parte de la gira, por eso hemos elegido el nombre de una de las canciones.
¿Cómo has enfocado el nuevo periplo de conciertos? ¿Hay un nuevo repertorio?
Partimos del mismo esqueleto, pero quitamos algunas canciones y añadimos otras. En la primera parte de la gira, el protagonista absoluto era «El último hombre en la Tierra». En «Santo Tour» lo sigue siendo, pero no tan absoluto, comparte protagonismo con otras canciones que en el show anterior no cabían por una cuestión de tiempo. Ahora les hemos dejado hueco a canciones que me apetecía recuperar de «La hora de los gigantes» y de «Termonuclear», que hacía tiempo que no tocaba. Por ejemplo «Termonuclear», la canción que daba título al disco y que es de mis favoritas.
Si no recuerdo mal, en la anterior gira entraba en el repertorio un par de canciones de Los Ronaldos, incluyendo “No puedo estar sin ti”, además de una versión de “Heroes” de Bowie, lo que demuestra que eres poco amigo de la nostalgia, quizá sí del recuerdo ¿Es difícil desencadenarte del pasado? Sobre todo teniendo en cuenta que hay un porcentaje de público elevado que quizá sí que está encadenado a la nostalgia y te reclaman un porcentaje más alto de canciones de Los Ronaldos.
Yo creo que no, al principio sí que lo fue, además durante bastantes años. Costó trabajo, pero creo que a partir de «La hora de los gigantes» empezó una fase nueva. «La hora de los gigantes» fue un golpe en la mesa, y ahí mucha gente lo entendió y se hizo fan de ese disco. Cambió totalmente, se dio la vuelta la moneda. No solo fueron los dos primeros discos, «Un astronauta más» y «Sueños», es que entre medias pasaron muchos años, y me pasé mucho tiempo de travesía por el desierto, picando piedra… con gente que iba en plan: «Ah, el de Los Ronaldos», «Toca el de Los Ronaldos esta noche», y de repente salía “el de Los Ronaldos” y hacía cosas raras, y tocaba canciones raras de dos discos muy personales y muy especiales. Pero a partir de «La hora de los gigantes» eso cambió totalmente. Luego vino «Mujeres» que fue un éxito, y ya no te digo con el último disco… En cualquier caso la gente agradece cuando toco una o dos de Los Ronaldos, es un momento: «Anda, una de Los Ronaldos, qué alegría», pero la gente no está esperando eso en absoluto. Son fans de ahora y quieren escuchar los últimos discos.
¿Eso es importante cuando se vive el presente mirando al futuro?
Sí, es fundamental. Hay gente que dice: yo ya he hecho esto y aquí me quedo, estoy a gusto aquí, estoy cómodo. Pero yo los discos que hago los vivo con mucha intensidad… no puedo sentir lo mismo por canciones de hace muchos años. Las canciones por las que siento algo más especial son canciones recientes.
Sin duda “El último hombre en la Tierra” ha supuesto un espaldarazo a tu carrera musical. Seguramente es el disco en solitario que mejor acogida ha tenido ¿Se podría decir que estás viviendo una segunda edad de oro en tu larga trayectoria profesional?
Son frases muy periodísticas y muy rimbombantes… Pero bueno, sí, estoy viviendo un momento estupendo, la verdad. Como te digo, empezó en menor medida con «La Hora de los gigantes», con «Termonuclear» se afianzó, no funcionó en cuanto a ventas pero sí en cuanto a prestigio. Era un disco muy especial, muy bien hecho, muy bien producido. «Mujeres» sí que funcionó comercialmente, y ahora «El último hombre en la Tierra». Fue un camino que empezó hace años y con «El último hombre en la Tierra» ha terminado de explotar. Pero edad de oro… no sé, es un buen momento, desde luego. Estamos llenando en todas partes, y el disco está funcionando que te cagas, y sí, es un momento estupendo.
Cuando un disco tiene la repercusión que ha tenido “El último hombre en la Tierra”, con la aceptación del público con llenos absolutos, ¿Se enfoca el material nuevo con cierta presión? ¿O estás centrado en los directos sin pensar de momento en canciones nuevas?
Quizá sí que la haya, pero no por presión externa, es más interna. Después de haber hecho un disco tan ambicioso, artística e instrumentalmente hablando, en cuanto a producción, uno no puede dejar de preguntarse, y ahora ¿qué hago? No ya, insisto, por la mirada de los demás, sino por tu capacidad de recorrer distintos terrenos. Además es que «El último hombre en la Tierra» es un disco que en sí mismo cubre muchos terrenos, al menos de la música que yo domino. Me he metido en terrenos incluso sinfónicos. Lo ha hecho Miguel (Miguel Malla), él es el arreglista, pero bueno, con mi dirección. Pero claro, dices: hostia, qué hago… Un disco de guitarra y voz, en vez de ocho cuerdas meto dieciséis, en fin… Al final creo que lo mejor es que las cosas salgan de forma natural. Y eso acaba saliendo. Pero ahora no es el momento. Estoy en modo gira.
¿Cuando estás de gira no sueles componer?
No soy de esos autores que van componiendo de gira, que se llevan la guitarra al hotel y componen, yo no. Que no lo crítico, para nada, al revés, lo envidio. A lo largo de los años que puede haber entre un disco y otro, voy haciendo bocetos que se van quedando en una grabadora, pero a partir de un momento digo: ahora, me voy a poner a currar, y eso suele ser unos meses antes de entrar en el estudio. De todas maneras ahora viene un nuevo proyecto. No es un disco nuevo en el sentido estricto de la palabra, porque no hay canciones nuevas. Es un directo con invitados. Lo grabamos en junio y saldrá a finales de octubre, y haremos otra gira apoyados en ese disco. Por lo cual estoy muy relajado para pensar en el siguiente disco con canciones nuevas.
Primero Lou Reed, después Bowie, ahora Chuck Berry… ¿Nos estamos quedando sin relevo creativo?
Solo quedamos Jerry Lee Lewis y yo… bueno, y Little Richard (risas).
Hace unos días, tras la muerte de Chuck Berry, colgabas en tu perfil de Facebook una anécdota de cuando Los Ronaldos fuisteis la banda de acompañamiento de un concierto que ofrecía Chuck Berry en el Hard Rock Café de Madrid. Cuando se echa la vista atrás y piensas que has podido compartir escenario con el que están denominado arquitecto del rock´n´roll, ¿Qué sensación tienes con el tiempo?
De ser muy afortunado, de haber tocado el cielo del rock´n´roll, como dice Keith Richards en su último documental, “Under the influence”, que por cierto lo recomiendo. Es un repaso maravilloso a la vida de Keith Richards. Cuando pasa por la etapa en la que Keith Richards fue director musical del concierto homenaje a Chuck Berry, de la película “Hail! Hail! rock´n´roll”, hablando con Steve Jordan, batería de ese proyecto, y de sus discos en solitario, contaban: tío, estamos en el cielo del rock´n´roll. Estamos tocando con Chuck Berry. Pues yo lo sentí cuando me vi subido a un escenario con él aunque solo pude tocar una canción. Imagínate. Eso es una lotería. Me siento muy afortunado, y uno aprende de esas cosas. Aprende de haberlo preparado, aprende de haber hablado con él. Cuando llegamos a la terraza del Hard- Rock estuvimos sentados al lado del puto amo, el que se inventó todo esto. Contándonos cómo se iba hacer, los tonos… Escuchar a Chuck Berry a medio metro de ti decir: “Roll Over Beethoven…” es como ser historiador y estar con Napoleón mientras prepara la batalla de Waterloo.
Hace poco también tuviste un encuentro con Neil Hannon de The Divine Comedy, una de tus grandes inspiraciones en los últimos tiempos ¿La sensación podría llegar a ser parecida a encontrarse cara a cara con otros de tus referentes del pasado?
Yo siempre digo que incluso más fuerte. El nivel de admiración que yo tengo por la música de este hombre es absolutamente comparable a la que tengo por Chuck Berry, por Dylan, por los Beatles y por Bowie. Lo que pasa es que Neil Hannon es un tipo corriente, no le acompaña la mitología. Los sesenta, los setenta, las drogas, el mito… Pero a nivel de enamoramiento de sus canciones está a la misma altura. Mi amor por su música es reciente, porque lo descubrí hace siete años. Él lleva muchísimos años, desde los ochenta. Pero yo descubrí su música hace poco a través de Mac Hernández y Nico Nieto, antiguos miembros de mi banda, y que me han enseñado muchas cosas, y la más importante fue empeñarse en que yo tenía que escuchar a Divine Comedy. Fíjate, que en este disco próximo de invitados, tenemos a Neil Hannon confirmado. Cantará una canción con nosotros. A través de ese encuentro que has comentado, hubo muy buen rollo, hubo feeling, y me tiré a la piscina, le invité al disco y ha aceptado.
¿Con qué otros invitados vas a contar para el disco en directo que vas a grabar?
Pues estará: Iván Ferreiro, Jorge Drexler, Dani Martín, Amable Rodríguez, que es un guitarrista que ha hecho un disco instrumental maravilloso llamado «Rapalcuarto», y Neil Hannon.
Por otro lado, parece que se está haciendo algo de justicia, y otras generaciones, como por ejemplo, la generación indie, por fin parece que han descubierto al Coque Malla más versátil. El que puede entrar sin problema en su idiosincrasia festivalera. Muestra de ello es que tu nombre ya aparece en algunos festivales. ¿Se van abriendo puertas?
Supongo que sí. Ha habido unos discos muy serios, con mucho mimo, con mucho cuidado, y con canciones creíbles y rotundas que le han gustado a gente que pertenece a esa «tribu» musical. Gente como Iván (Ferreiro) ha reivindicado mis canciones, y se ha notado, y luego gente que lo ha descubierto por sí misma. No tenía mucho sentido que yo no estuviese en ciertos festivales, porque además es un directo muy potente y funciona perfectamente. Yo estoy muy contento, este año hay seis festivales muy gordos que son clave.













