Desde el infierno con amor

por | 12 mayo 2026 | Entrevistas

Seventh Hell no son unos recién llegados. La banda de rock valenciana emprendió trayectoria allá por 2012 y subieron a los escenarios de forma recurrente un par de años después. Ahora son un trío con una particularidad: no tienen baterista. Trabajan con bases electrónicas y el resultado es un rock con una energía muy distinta a lo habitual con Lory RoxX al frente como voz y cara visible del proyecto, y Xavi y Sebastián dándolo todo con guitarra y bajo. Para ellos el rock sigue siendo una declaración de intenciones. Son una de las 15 bandas valencianas seleccionadas en el proyector Cànter 2026, la estrategia de la Oficina Valenciana de la Música para la recuperación y profesionalización del sector tras la dana de 2024 con apoyo del Ministerio de Cultura del Gobierno de España.

¿Cómo os iniciasteis en la música?

Como suele pasar, cada uno tiene su historia, pero algo que tenemos en común es que la música ha sido el lugar refugio para divertirse, desahogarse y experimentar tras las clases o el trabajo. Seventh Hell básicamente nació un día en el que Lory y Xavi, viendo el concierto de unos conocidos, se preguntaron: “¿Y si hacemos música y damos conciertos nosotros también?”.  Empezó con una pregunta al aire, un local de ensayo improvisado, mucha ilusión y creer que éramos unos rockstars increíbles.

¿Es València un lugar propicio para los músicos?

Habrá quien diga que Valencia no es el mejor sitio para hacer música. Habrá quien te diga lo opuesto.  Creo que es una cuestión de cómo te muevas y cuánto te lo trabajes sin esperar sentado a que llamen a tu puerta de forma mágica y milagrosa. Valencia tiene escena, tiene salas, tiene público y tiene talento. Sí que es cierto que, de un tiempo a esta parte, a muchas salas se les ha puesto un limitador de volumen que puede dificultar algunos formatos (por fortuna, el no llevar baterista ayuda con esto).

Lo que a veces falta es infraestructura de apoyo real para bandas que no encajan en el molde más comercial, aunque esto no pasa solo en Valencia, es más bien general.

¿Qué otras bandas o solistas valencianos de vuestra generación os interesan?

Escuchamos con mucho cariño a Laverge, Corazones Eléctricos, Badlands y Desert Vipers — todos en activo y haciendo cosas interesantes. Y guardamos un lugar especial para Uzzhuaïa y Espectro Lobo, que ya no están pero que para los que vivimos esa época dejaron huella de verdad. Valencia tiene más talento del que aparece en los carteles.

¿Cuáles son vuestras influencias musicales?

Como todo, con el tiempo hemos ido teniendo diferentes influencias pero te diría que los cimientos descansan sobre: Halestorm, The Pretty Reckless, Rob Zombie, Zakk Wylde, Gotthard. Bandas que saben que el rock tiene que tener actitud y melodía al mismo tiempo. Pero también escuchamos k-pop sin ningún complejo, rap, stoner — todo lo que nos emociona entra en la mochila. Creemos que una banda que solo escucha su propio género acaba sonando a fotocopia. Las mejores canciones suelen nacer de mezclar cosas que no deberían mezclarse.

¿Cómo está yendo el proyecto Cànter hasta el momento?

Mejor de lo esperado, y eso que las expectativas eran altas. Recibir la noticia de haber sido seleccionados de entre 150 proyectos nos emocionó mucho. Era algo que necesitábamos después de perderlo todo en la DANA y reconstruirnos.

En Cànter, asistimos a sesiones de mentoría donde estamos aprendiendo cómo funciona realmente la industria musical — no la versión romántica, sino la real. Qué importa, qué no importa, y por qué muchas cosas en las que creías que debías invertir energía son secundarias. Ojalá Cànter sea el primer paso hacia algo más grande: un Lanzadera real para músicos en Valencia. Si existe para startups, ¿por qué no para artistas? Eso cambiaría las reglas del juego. De momento, estamos deseando ver qué oportunidades de conciertos podemos conseguir a través del programa.

¿En qué salas, clubes o auditorios valencianos pueden tocar los músicos de estilos como el vuestro para tener sus primeras experiencias frente al público?

Todo depende del estilo, el formato y el presupuesto. Como comentaba antes, hay salas que han tenido que incorporar un limitador de volumen, así que un estilo muy potente y con batería acústica sería imposible en salas como Peter Rock por ejemplo. 16 Toneladas, Loco Club, Black Note, Sala Matisse, Ca Revolta… Luego tienes salas más grandes como Rock City o Moon, La Rambleta para los que ya tienen algo más de recorrido… Valencia tiene circuito.

¿Qué nos podéis contar acerca de la música que componéis?

Rock con ritmos de electrónica, en español y con letras que hablan de cosas reales. Nuestro último single, «Imposible», está inspirado en la novela La Asistenta y tiene un mood que no esperarías de una banda de rock: sensual, tenso, un poco incómodo en el buen sentido. Nos gusta que nuestra música no suene exactamente a nada que ya conozcas. Llevamos doce años buscando ese sonido y cada vez estamos más cerca de él.

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