Cuántas cosas de aquel joven que fuimos en 1996 siguen todavía vigentes: Belle & Sebastian en València

por | 8 julio 2026 | Conciertos

Fue la última vez que fuimos jóvenes, pero entonces no lo sabíamos. Ni nosotros ni Stuart que seguía viviendo con un compañero del grupo en un inmueble que había sido una iglesia. El siglo XX entraba en su tramo final y la vida adulta nos esperaba a la vuelta de la esquina. No teníamos dinero, pero nos sobraba el tiempo. Eran noches de Rocafull, Gurú, Tornillo, Velvet, Wah Wah y Roxy Club. Como las almas confundidas de Murakami, los protagonistas sofisticados de la Nouvelle Vague, los personajes airados del Free Cinema o los enamorados del Palacio de la Luna nuestra prioridad era encontrar nuestro trocito de cielo y nuestro lugar en el mundo antes de que se endureciera el corazón. En esas circunstancias, ¿cómo no nos iba a impactar un disco como If You Are Feeling Sinister?

Los Velvet Underground más amables, la trompeta de Love, la tradición más puritana del indie escocés, la concepción del pop de The Smiths, unas gotitas de northern soul, la voz modulada con ecos de Nick Drake, el sentido comunal y la aversión a la fama. En sus surcos encontramos adolescentes que no tienen claro lo que buscaban y que no saben qué hacer con lo que encuentran, un hombre envejecido que conoció a los hippies y a los punkies, el chaval que recorre la ciudad en bicicleta y el que toma el tren todos los días, un zorro en la nieve, mujeres amables con historias tristes, el sueño de los caballos y algún ultraje imperdonable, un parque soleado donde es posible enamorarse, muchachos que se besan solo por practicar y Judy escribiendo la canción más triste del mundo. En la portada en blanco y rojo, una chica cansada parece dormir; a su lado El Proceso de Kafka espera. ¿Recuerdan Handsome Devil? “ Hay algo más que libros en la vida ¿sabes? , pero no mucho más”. Las referencias literarias serán habituales.

El paso del tiempo es inapelable, muchos de los bares donde fuimos felices no resistieron. Quedan en la memoria lo inaudito y algunas cosas insignificantes. La primera vez que reparé en Belle and Sebastian buscaba novedades en Sister Ray, la tienda de discos de Berwick Street. Los de Glasgow sonaban en los altavoces y me quedé prendado de su cadencia y de sus texturas, era como si los conociera pero sin poder decir de qué. Me llevó un rato reunir el valor para preguntar quiénes eran; me iban a destrozar con su displicencia. Disparé la pregunta y esperé. El empleado alto que se parecía a Bobby Gillespie respiró con resignación, ordenó los flyers del mostrador, se tomó su tiempo y optó por mostrarme la portada. Dio por hecho que jamás entendería su inglés. Compré el álbum y salí a la calle aliviado. Había empezado a llover y estaban recogiendo los puestos del mercadillo callejero. Desde ese día fue uno de mis tesoros.

La vida siguió para todos, algunos compañeros como Isobel Campbell o Stuart David dejaron la banda, entraron nuevos miembros, grabaron discos estupendos y otros no tan buenos, reeditaron su álbum de debut Tigermilk en 1999 y en 2003 abandonaron Jeepster y firmaron por Rough Trade, se hicieron más accesibles, tocaron en nuestros festivales, incorporaron nuevas texturas e inspeccionaron otros sonidos sin desnaturalizarse. Su discografía suma ya doce referencias sin contar directos y recopilaciones y varios sellos, su última entrega Late Developers (2023) es un trabajo notable. Los hemos visto en directo en varias ocasiones y no les recordamos una actuación fallida. Nunca olvidaremos la primera vez en el FIB de 2001 cuando la avalancha de fans dejó pequeña la carpa, ni su visita al Palau de Congresos de Valencia junto a Adam Green el día después de los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004. La conmoción había sido tan grande que hasta el aire pesaba demasiado.

El próximo sábado 18 de julio la troupe de Stuart Murdoch llega a la Marina Norte dentro del ciclo FAR València con la intención de recorrer el referencial If You Are Feeling Sinister junto a otros clásicos de la banda. Los acompaña esa noche Xoel López en un programa doble de lo más atractivo. Como nos advirtieron en Like Dylan in the movies no acudiremos a la cita con la intención de mirar atrás, nos da cierto reparo la nostalgia, pero aprovecharemos la ocasión para disfrutar en directo de algunas de nuestras canciones favoritas de la vida y para comprobar cuántas cosas de aquel joven que fuimos a finales de los noventa siguen todavía vigentes. Ojalá sea verdad que hay luces que nunca se apagan.

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