Jose Guerrero, líder y compositor de la banda, es uno de los máximos exponentes de lo que es el músico valenciano profesional, aquel que arriesga para vivir de la música. Diversos grupos a compaginar, composiciones a destajo, giras nacionales e internacionales, horas eternas de furgoneta y un enorme talento que hace de Cuello una de las bandas valencianas más excelsas.
Foto: Adriana Petit
Desde que en 2010 publicaras “Quien nace para morir ahorcado nunca morirá ahogado” con Betunizer, prácticamente no ha pasado un año sin que publicaras un disco nuevo, ya fuera con los propios Betunizer, Cuello, Jupiter Lion, Rastrejo o Segunda Persona. ¿De dónde surge esta vorágine creativa? ¿Cómo eres capaz de compaginar todos estos proyectos a la vez?
Ahora mismo esto es mi oficio, dedico todo mi tiempo a la música, así que organizándote bien puedes estar involucrado en varias bandas e ir publicando cosas regularmente. La música es mi pasión, así que es un placer dedicarle todas las horas que sean posibles y si es con bandas diferentes pues más enriquecedor será.
Cada una de las bandas de las que formas parte tienen una personalidad musical muy definida; Betunizer exploraba el terreno más experimental, en Jupiter Lion cobran más importancia los loops y las capas sonoras y Cuello transita por el terreno del pop más enérgico. ¿En qué se diferencia el proceso de composición de las canciones de Cuello con las del resto de tus proyectos?
En Cuello compongo las canciones en casa con la acústica y luego se las muestro al resto para que añadan sus instrumentos. En el caso de Betunizer (cuando tocábamos), y Jupiter Lion, hacemos las canciones en el local de ensayo juntos, a partir de improvisaciones. Son métodos diferentes, pero igual de interesantes, y me interesa estar involucrado en la música en cuantas más formas mejor.
“Regalo doble” es el cuarto disco de estudio de Cuello. Me imagino que, puesto que ya exploras diferentes facetas artísticas en cada una de tus bandas, sería injusto esperar un gran cambio entre un disco y otro; aunque si que se puede apreciar una cierta evolución en el sonido de este último con respecto a los anteriores. ¿Buscabas hacer algo que se diferenciara de los lanzamientos anteriores?
La verdad es que en Cuello no tengo una intención de diferenciar los trabajos cuando lo estoy componiendo. Voy haciendo canciones sin pensar en los anteriores trabajos y no me preocupa si hay una evolución o no. Supongo que habrá una pequeña evolución natural, pero ya te digo que no pienso en eso a la hora de componer.
Para este nuevo disco habéis contado con la producción de Paco Loco, en lugar del habitual Pablo Peiró que se encargo de los tres primeros. ¿Cómo ha sido trabajar con él? ¿Qué papel ha jugado en el resultado final del disco?
Pues estamos muy contentos con el resultado para el poco tiempo que empleamos y fue fácil trabajar con Paco, lleva toda la vida, tiene un material increíble a tu disposición y es muy cercano, te hace sentirte como en casa. Su papel principal ha sido totalmente de técnico, porque las canciones estaban totalmente acabadas antes de llegar al estudio. Alguna pequeña cosita nos ha ayudado, pero el 98% del material ya estaba claro antes de llegar allí.
Siempre he sentido una extraña fascinación por las letras de tus canciones; no estoy seguro de entenderlas, pero siempre dejan un poso optimista y de satisfacción. ¿Cómo surgen estos textos tan evocadores?
Si dejan un poso optimista y de satisfacción, es exactamente lo que me gustaría que dejaran, aunque no se entiendan del todo. En resumen, ese el poso principal de las letras, e incluso las melodías que las acompañan. Como surgen es difícil de explicar, pero suelo empezar con una frase un poco casi al azar que me sugiera algún sentimiento o sensación, y que encaje en la melodía que he compuesto primero, y a partir de esa primera frase voy creando una letra que a veces me lleva por otros lados o afianza el sentimiento base. No tengo reglas básicas ni métodos habituales, simplemente voy haciendo un poco por intuición y por sensaciones.
En las canciones de Cuello la melodía tiene un peso fundamental; sin embargo, a pesar de ser una banda eminentemente guitarrera, tengo la sensación de que esa melodía surge de las líneas vocales y los coros. ¿Encaráis esta faceta de alguna forma especial?
Sí, lo primero que compongo son las guitarras base con las melodías de la voz, así que todo lo demás “acompaña” a esa base.
“No solo las instituciones locales deberían apoyar a sus músicos, en Francia, Bélgica y otros países europeos hay bastantes ayudas para los artistas desde el gobierno central, y es principalmente porque se respeta al artista como un oficio más, y ven que es un bien cultural para la sociedad”. “Tampoco creo que haya que depender de las instituciones para hacer música. Siempre habrá un sitio donde puedas tocar, y si no lo hay en tu ciudad en ese momento, pues sal a buscarlo fuera”
La gira de presentación de “Regalo doble”, además de visitar la geografía española, os llevará por ciudades de Francia, Bélgica o Alemania ¿Qué expectativas os despiertan estos conciertos en el extranjero?
Será nuestra primera gira fuera de nuestro país así que es una forma de empezar a darnos a conocer poco a poco fuera y como siempre pasa en esas giras pues habrá bolos mejores y otros peores, pero valdrá la pena ir moviendo la banda por allí y que la gente nos vaya conociendo.
En general, a las bandas valencianas les suele costar salir a tocar fuera de las fronteras de la comunidad, ya no digamos del país; sin embargo, a ti nunca ha parecido asustarte demasiado. ¿Crees que la profesionalización del músico es el gran tabú (o miedo, o riesgo) en una escena predominantemente amateur como es la valenciana?
Yo creo que es algo cultural de nuestro país, ser músico no es algo que la gente planee cuando tiene 15 años porque todo el sistema está enfocado para que te saques una carrera universitaria, te pongas a trabajar y hacer dinero, y formes una familia después de comprarte una casa y tu coche. Lo cual está muy bien y es muy respetable si eso es lo que realmente quieres hacer y te hace feliz, pero si lo que te hace feliz es otra cosa, como en mi caso es hacer música, no entiendo por qué no puedes intentarlo, al menos intentarlo. Y para ello tendrás que empezar de abajo y trabajar mucho, y hacer muchos conciertos y hacer muchas horas de furgoneta y dormir en el suelo más de una vez y comer regular y a veces tocar delante de dos personas…, pero todo esto te dará igual porque estás haciendo lo que te hace feliz. Además, estarás viajando y conociendo ciudades y gentes maravillosas, algo que para mí está siendo increíble, y creo que es sanísimo para la cabeza. Si lo planeas bien probablemente no pierdas dinero y las siguientes veces que vayas incluso puede que empieces a ganar algo. Pero hay que mirar esto como un oficio de largo recorrido, porque si estás pensando en la pasta y en subir rápido creo que te has confundido de oficio, a no ser que hagas música comercial, pero eso ya es otra historia.
En los últimos diez o quince años, en Valencia se ha desarrollado una palpitante escena “underground”, con un buen número de bandas que, sin embargo, no terminan de salir de ese círculo cercano para tocar en salas de mayor aforo. ¿A que crees que se debe esta situación? ¿Como se puede cambiar esa tendencia?
No tengo ni idea de como se puede cambiar esa tendencia, y tampoco es algo que creo que un músico tenga que estar pendiente. Evidentemente, cuanta más gente venga a verte pues mejor, pero eso normalmente no está bajo el control de los músicos. El que vaya más gente a verte es a veces simplemente casualidad, o que haya un trabajo de promoción tan bestia detrás que haga que las bandas lleguen a más gente. Pero ya te digo que no me interesa estar pensando en eso, a mi lo que me interesa es tocar y hacer música.
¿Crees que las instituciones públicas deberían estimular de algún modo la música popular hecha en Valencia más allá del apoyo a los promotores de festivales? En Madrid o Barcelona, por ejemplo, hay subvenciones directas a las salas que programan todo el año a sus grupos locales.
No solo las instituciones locales deberían apoyar a sus músicos locales, en Francia, Bélgica y algunos otros países hay bastantes ayudas para los artistas desde el gobierno central, y es principalmente porque se respeta al artista como un oficio más, y ven que es un bien cultural para la sociedad. Como he comentado antes, es algo cultural que aquí no se apoye al artista desde sus comienzos y solo se le venere si llega a ser famoso. Esto para cambiarlo se necesitarían muchos años, pero nada es imposible si se sientan las bases, y de todos modos, se trata de un cambio generalizado que tendría que haber en toda la sociedad, no solo en el concejal de cultura de turno que esté en el ayuntamiento en ese momento. Pero, aun así, tampoco creo que haya que depender de las instituciones para hacer música. Siempre habrá un sitio donde puedas tocar, y si no lo hay en tu ciudad en ese momento, pues sal a buscarlo fuera.
Casi al mismo tiempo de la publicación de “Regalo doble” se anunció la separación de Betunizer. ¿Esto supone que dedicarás más tiempo a tus bandas actuales o ya estás fraguando nuevos proyectos que ocupen su lugar?
Siempre hay nuevos proyectos rondando mi cabeza… jeje…










