«Del siglo XVI al XX el ser humano ha cambiado poco. En lo único que ha evolucionado es en que ha sofisticado las formas de matarse»

por | 16 marzo 2026 | Entrevistas, Teatro

El Agua de Valencia Foto: Tobias Cedola

Javier Sahuquillo es uno de los autores de ‘El Agua de Valencia’, junto con Daniel Tormo y Anna Marí. El 21 de marzo la Rambleta vuelve a acoger la obra tras el gran éxito obtenido en su estreno y su posterior gira por distintas ciudades. El dramaturgo habla claro. Reivindica que las compañías valencianas puedan volver a hacer temporada en la ciudad de Valencia: «Es algo que parece misión imposible y creo que es fundamental. En Yapadú Produccions venimos de Madrid de estar con ‘Jack, El Destripador’ en el Teatro Español y con ‘Los duelistas’ en el Fernán Gómez. Hemos estado tres y cinco semanas respectivamente y yo nunca había vivido este fenómeno. Las entradas se agotaban, las funciones crecían, todo mejoraba. Y me da mucha pena que esto lo hayamos perdido en Valencia, me produce muchísima tristeza. El teatro necesita tiempo, es un insulto hacer una producción para exhibirla, con suerte, cuatro días. Creo que Valencia puede aportar mucho a la renovación del teatro español actual, pero para eso necesitamos tiempo y, por tanto, compromiso de los espacios públicos y privados con sus compañías, sus creadores y, en definitiva, con el teatro». 

¿Cómo surgió la idea de ‘El Agua de Valencia’?

La idea de hacer una obra sobre el exilio de Lope en Valencia la tiene Dani Tormo hace años y me la cuenta para escribirla juntos porque sabe que a mí me apasiona el Siglo de Oro. Habíamos hablado mil veces de escribir la función, pero nunca lo hicimos. Hasta que tengo una reunión en Rambleta para coproducir un cabaret canalla con Yapadú Artística. Después de plantearles todas mis ideas ninguna les gustó, y, viéndome acorralado en una reunión tan importante, me vino de repente a la cabeza la vieja idea de Dani. Planteo el proyecto a Rocío Huet y a Yavhé Ramos de Rambleta y a Pablo Fernández y Edu Soriano de Yapadú y les encantó a todos. Al salir de la reunión, lo primero que hice fue llamar a Dani y decirle: perdóname, pero acabo de vender tu idea. Ahora nos toca sí o sí escribirla.

Esos años valencianos de Lope de Vega acontecieron aproximadamente en sus tiempos de exilio 1588-1590. ¿Qué labor documental realizasteis? ¿Cómo era el ambiente teatral de aquella Valencia?

Aquí hay una importante labor documental en la que la ayuda de Joan Oleza y Teresa Ferrer es imprescindible. Nos facilitaron muchísima bibliografía y tuvimos varios encuentros con ellos. Pero éramos conscientes de que estábamos escribiendo una ficción. Sabemos que nuestro espectáculo no es un libro de historia y si alguien viene buscando eso seguramente le defraudaremos. Pero todo lo que planteamos en el texto pudo haber pasado. No sabemos si Lope y Guillem de Castro fueron amigos, pero pudieron serlo. No sabemos casi nada de Constança de Perellós, pero existió. Bernat Català de Valeriola organizó la Academia de los nocturnos, aunque fue después de que Lope estuviera en la ciudad y Jerónima Galés fue una gran impresora y empresaria, aunque no fue una especuladora urbanística como nuestro personaje. Las buenas mentiras son aquellas con una alta dosis de verdad y así es nuestra mentira.

El dramaturgo Josep Lluís Sirera escribió que “la Academia de los nocturnos no surge hasta 1592, pero los dramaturgos Virués, Francisco Tárrega y Rey de Artieda ya estaban activos en Valencia antes, y que Lope se integró muy bien en ese ambiente”.

Así es, como comentaba antes. Sobre todo, creo que es crucial para Lope llegar a una ciudad con una fuerte tradición teatral. Tradición que bebía de tres tipos de teatro distinto: el teatro nobiliario, de corte palaciego y público que trataba de agradar al anfitrión de la fiesta, el teatro universitario, en el que se rescataba a los clásicos como Séneca, Menandro… y el eje fundamental de lo que luego será la poética de Lope: la Commedia dell’Arte. Lope bebe, por tanto, de las estructuras de los dramaturgos de la escuela valenciana y de los enredos de las compañías callejeras de italianos. Así como la existencia de dos espacios escénicos en la ciudad, pero también els miracles, les roques, el cant de la Sibil·la… Y todas estas expresiones escénicas serán fundamentales en su obra posterior.

Esta es, según la nota oficial, una historia que habla de unos jóvenes que aman, escriben, luchan y buscan su lugar en un mundo que no siempre se lo pone fácil. Parece que los temas universales son siempre contemporáneos. ¿Cambian las circunstancias, pero no los seres humanos?

Del siglo XVI al siglo XX el ser humano ha cambiado muy poco. En lo único que ha evolucionado es en que ha sofisticado las formas de matarse. Sí que hay un verdadero cambio con la revolución digital que no sabemos dónde nos conducirá. Seguramente a ser más imbéciles y a cambiar a los señores físicos, a los que Lope buscaba complacer para ennoblecerse, con señores tecnológicos a los que cedemos la soberanía de nuestra privacidad. Es terrorífico.

La reposición tendrá lugar el 21 de marzo, en Rambleta, sumándose a las celebraciones del Día Mundial del Teatro, que se conmemora cada 27 de marzo. ¿Qué acogida tuvo el estreno y qué sensaciones tenéis para el regreso?

El estreno fue una proeza porque la Dana del 29 de octubre nos reventó. Pero pudimos seguir adelante, logramos sacar fuerzas, yo creo que porque Anna, Dani y yo veíamos que era una historia maravillosa que no podíamos dejar sin contar y logramos ser muleta de todo el equipo que estaba muy tocado emocionalmente. Además, creo que todos los que vieron las funciones de noviembre de 2024 tendrán un recuerdo imborrable porque el espacio de la Cambra y la conversión del espacio en un corral de comedias contemporáneo fue una experiencia verdaderamente maravillosa. Ahora volvemos a Rambleta, nuestra casa, al escenario principal a mostrar en Valencia, por primera vez, el espectáculo en el formato de teatro a la italiana. Perdemos cercanía, pero ganamos poética. Así que recomiendo que repitan todos aquellos que vieron la función en su día porque siendo el mismo espectáculo es una experiencia diferente. Y, además, porque celebrar el día mundial del teatro y apoyar la iniciativa Cap butaca buida con una comedia escrita por valencianos sobre los valencianos del pasado es algo que merece la pena.

Entradas

Suscríbete al boletín mensual

El podcast de Beat València

Así suena València en verano

Artículos relacionados

Pin It on Pinterest