Destroyer, lo elegante y lo perverso

por | 19 noviembre 2017 | Cultura pop

Destroyer es Dan Bejar. Uno de los compositores más sugerentes de su generación y lleva más de dos décadas facturando discos. A cada cual más atemporal. En una carrera de lo más prolífica que ha conocido verdaderos picos de creación tales como “Kaputt” (Merge, 2011), un disco sombrío que cosechó el beneplácito de crítica y público.

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Seis años, un par de discos y un EP han pasado desde entonces, hasta que hace tan solo unos días Ken (Merge, 2017), su última realización, ha visto la luz. Y esta nueva criatura lleva consigo una considerable deuda del mencionado Kaputt, una deuda que salda dando un salto adelante con la ayuda de sintes y con una colección de canciones cuya sórdida finura rebosa a lo largo del metraje del disco.

Solo hace falta escuchar unos cuantos temas para ver el crecimiento de Dan Bejar, las lecciones no solo musicales sino también espirituales que ha interiorizado desde su último disco, el también brillante Poison Season (Merge, 2015), la manera de la que se sirve para recordarnos cómo las historias han de repetirse una y otra vez, y cómo nosotros estamos destinados, o condenados, a cumplir las viejas profecías.

Ken, el nombre con el que ha sido bautizado, viene de una vieja canción de Suede “The Wild Ones”, una triste súplica ante la inminente pérdida, una preciosa canción que inicialmente estaba destinada a llamarse Ken. Él mismo la califica como una de las grandes baladas del último siglo y aunque no reconoce muy bien cuál es el vínculo entre el disco que nos acaba de entregar y dicha canción, admite que quizás era forma de perpetuar el vínculo sentimental que le evocan los quejidos de Brett Anderson en The Wild Ones, al tiempo que confiesa: “No rondaban Suede por mi cabeza mientras hacía el disco, si no más bien los últimos años de la era Thatcher.”

¿Thatcher? Se pregunta uno, y es el propio Bejar el que se encarga de conectar los puntos al ver en las políticas de la exprimera ministra británica el germen de toda una era de avaricia y crueldad de la que apenas empezamos a recuperarnos. Esto nos devuelve a 2017 y su inestable denominación, donde el mundo no sabe bien si encuentra de nuevo al borde del abismo, una época violenta y paranoica que necesita de poetas paranoicos y rabiosos para escribir sus crónicas. Aquí es donde Bejar se mueve como pez en el agua y nos habla de alienación en “A Light Travels Down the Catwalk” (Adopta una pose vacía/las poses siempre están vacías).

Su voz suena sugerente y conciliadora en “La Regle du Jeu” mientras una guitarra se queja y los sintetizadores nos recuerdan a los primeros New Order. En “Stay Lost” suena un poco más perezoso pero siempre afectado, consiguiendo perfectos momentos de armonía, pero es en “Tinseltown Swimming in Blood” donde roza la perfección, en la que es sin duda la canción más redonda del disco, con un estribillo que se graba a fuego: “No tenía sentimientos/ No tenía pasado/ Era el Ártico/ Era el vasto espacio sin indulgencia/ Era un soñador/ Mírame mientras me voy”. Ken es un disco elegante y perverso, un reflejo de nuestra procedencia y del lugar en el que inexorablemente estamos condenados a terminar. Destroyer lo presentará el próximo domingo 26 de noviembre en Espai Rambleta de València.

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