La plataforma “Música pel clima” sigue convirtiendo los conciertos en acción climática. El pasado 2024, gracias a su campaña “1 concert, 1 arbre”, consiguió recaudar 2.500 euros que se destinaron a la reforestación y la regeneración de suelos mediante 180 actuaciones musicales, las cuales se tradujeron en 180 árboles plantados. Este año, el proyecto ya ha alcanzado los 200 conciertos que, de la misma manera, tendrán su equivalente en árboles próximamente.
“Música pel clima” nació como una iniciativa vecinal (Paiporta Circular) y ha ido creciendo hasta convertirse en una red que cuenta con la colaboración de más de 150 artistas en toda España (The Shag Sharks, The Hot Notes, Petit Comité o El Globo, entre muchos otros) y más de 15 colectivos ambientales locales, como es el caso de Mans al Terra, Per L’Horta o Acció Ecologista Agró. “La música une, el planeta urge. Creamos cultura que siembra”, afirma su portavoz Guillermo Valero.
A la campaña “1 concert, 1 arbre” se suma “L’escenari solar”, un equipo de sonido propio que ofrece un espectáculo de calidad sin comprometer el entorno. “Nuestro escenario solar permite organizar conciertos con cero emisiones en muchos espacios y, sobre todo, en espacios agroecológicos. Podemos transformar la huerta en una sala de conciertos donde la gente puede bailar descalza sobre suelo fértil”, explica Valero.

Actualmente, la plataforma “Música pel clima” no sólo quiere invitar a más artistas para que se sumen a su activismo ecologista mediante conciertos, sino también hacer un llamamiento a espacios y promotores culturales para que contraten a las bandas de su catálogo y cuenten con su equipo de sonido. Asimismo, agradece a la ciudadanía que apoye sus eventos y dé visibilidad a su mensaje. “Con nosotras, cada nota musical es una semilla de cambio”, matiza su portavoz.
Con todo, bajo el lema “Viu la música en un planeta viu”, desde “Música pel clima” conciben la cultura como un bien de necesidad básico que sólo se puede disfrutar plenamente en un planeta sano. Por ello, promueven un futuro en el que los festivales funcionen con energía limpia, cada artista sea un/a sembrador/a de conciencia ecológica y el público participe tanto de los conciertos como de las acciones ecologistas.
“Hemos vivido la pandemia por Covid-19 y la DANA en primera persona. Nos hemos dado cuenta de que en momentos de crisis la cultura es lo último en lo que pensamos. Sin embargo, cuando alguien de repente sale al balcón, coge su instrumento y toca una canción, significa que la esperanza ha vuelto. Nosotras queremos ser esa voz de la esperanza hacia un futuro sostenible en armonía con la naturaleza”, concluye Valero.











