El remember, las bandas tributo, la agonía del presidente Mazón y las vueltas que da la vida

por | 6 marzo 2025 | Opinión

¿No les parece que cada vez hay más bandas tributo en la cartelera? Parece que hayan crecido en paralelo a la pujanza de esos populismos de derecha extrema que ofrecen la vuelta a un pasado sólido, confortable y glorioso. El horizonte se ha llenado de nubes. Los retos de la inteligencia artificial, los movimientos migratorios crecientes, el envejecimiento de la población, las catástrofes climáticas, las pandemias, la desigualdad intolerable, las guerras salvajes, los genocidios, las deslocalizaciones, las amenazas digitales, las luchas comerciales, el sobreendeudamiento, los cambios geopolíticos, las nuevas fragilidades. La Cuarta Revolución Industrial fulmina certezas y nos deja un futuro medio averiado Con este panorama, ¿no les apetecería una noche bakala con de todo como cuando eran jóvenes? Los mejores discjockeys de la ruta están de vuelta.

Estuvimos viendo a The Pains Of Being Pure At Heart en el 16 Toneladas. La sala colgó el cartel de no hay billetes. El público tenía muchas ganas, olía a reencuentros. Venían los de Brooklyn a celebrar los 16 años de su álbum de debut. Si ya en 2009 esa propuesta con encanto tenía algo de comida recalentada, la otra noche, pese a que los de Kip Berman estuvieron muy bien, nos quedó la sensación de que algo faltaba. Todo fue demasiado previsible. Ya nos había pasado antes cuando la promotora inglesa ATP (All Tomorrow’s Parties) y Primavera Sound programaban conciertos únicos con bandas que volvían a tocar su disco emblemático de principio a fin. Deserter´s Songs, Bandwagonesque, Una semana en el motor de un autobús. Esa fórmula nunca nos terminó de convencer porque faltaba espontaneidad, riesgo, sorpresa y una cierta mirada contemporánea.

En 1992 el politólogo Fukuyama presentó su hit El fin de la Historia y el último hombre donde se atrevió a proclamar el triunfo de la democracia liberal como aspiración universal. Eran los tiempos optimistas que siguieron al final de la Guerra Fría. En el año 2011 Simon Reynolds publicó Retromanía. La adicción del pop a su propio pasado. En ese volumen el crítico inglés tuvo la habilidad de diseccionar la tendencia creciente a la nostalgia que se había instalado en el pop. El triunfo de fenómenos tan disruptivos como el MAGA de Trump y Elon Musk liderando a los reaccionarios no invalida la aspiración de muchos países a disfrutar de democracias liberales, ahí siguen casi toda la Unión Europea, el Brasil de Lula, la Polonia post Kaczynsky, la Canadá de Trudeau o el Reino Unido laborista, entre otros. Aún hay esperanza.

Con respecto a la música pop, la poderosa industria de la nostalgia y sus aliados los algoritmos no pudieron impedir las enormes sacudidas provocadas por el autotune y las cajas de ritmos. El dancehall, el trap, el drill, el reguetón encontraron sus vías para difundirse y llegar a un público ávido de nuevas sensaciones. Los más jóvenes se las arreglaron para subvertir el orden establecido sin preguntar a sus mayores. Algunos militantes del punk o del rock alternativo de mediana edad aún no lo han superado. Las grandes urbes y el sur global tienen mucho que decir. Allí se concentra mucha de la población joven del planeta, rebosan dinamismo y cada vez están más conectados.

Vuelve el interés por Julio Iglesias a las librerías y a los suplementos culturales de nuestro país. A Zaplana le gusta mucho el cantante de La Vida Sigue Igual, lo contrató cuando era presidente para mejorar la capacidad exportadora de la Comunitat. Esa gestión terminó en los tribunales. Al señor Mazón también le va mucho la música ligera. La versión del Y sólo tú de Bacchelli lo pudo llevar a Eurovisión. Cuando el político alicantino consiguió la presidencia de la Generalitat las comparaciones entre ambos se hicieron inevitables. De alguna forma parecía un regreso a los rutilantes noventa. Los dos habían hecho carrera política en el sur del territorio, los dos eran morenos, salerosos, presentaban cierto desdén por el valenciano, por la creación cultural y recurrían al ‘agua para todos’ a la menor oportunidad. Liberales sin complejos y con esa labia que siempre halaga a su interlocutor, se les percibía confiados y encantados de conocerse.

No son buenos tiempos para ambos, uno sigue enredado con serios problemas judiciales y el otro tiene cada vez más complicado defender su gestión durante la dana. Quizás el líder popular aún confíe en capear el temporal con ayuda de Ábalos y sus novias, Koldo, Monedero, Aldama, Errejón, Pedro Sánchez y los medios de comunicación amigos, que no son pocos. Parece tarde. Francisco Camps y otros colegas de partido, que ya vivieron cosas parecidas, se postulan como solución posible ante la delicada situación. Puro remember. Las informaciones que se desprenden de la investigación judicial están siendo demoledoras. ¿Sobrevivirá en su cargo a la noche de la Cremà? Complicado, las carreras políticas arden bien. Resulta llamativo el protagonismo que las orquestas han ganado en la programación de fallas. ¿ No tienen la impresión de que algunas cosas terminan por volver?

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