Esto que simplemente se llama rock and roll

por | 28 abril 2026 | Conciertos

No sé si ocurre igual en otros países pero el nuestro es muy dado a establecer etiquetas para todo y de manera inmediata a marcar bandos. Y aunque lo parezca, no estoy hablando de política, sino de música popular, particularmente de rock y pop. Evidentemente, existen estilos y subestilos, cuyo conocimiento ayuda mucho a establecer cuáles han sido los derroteros por los que ha evolucionado el rock desde mediados de los años 50. El problema aparece cuando esa evolución se confunde con posiciones subjetivas, que llevan al público a escuchar o no a según qué grupos. Tal vez eso pueda perseguir, de alguna manera en España a grupos de la solvencia de The Long Ryders. Los californianos fueron una de las bandas más importantes de lo que vino en llamarse Nuevo Rock Americano, que con el tiempo se conocería como americana.

Lo cierto es que más de 40 años después, The Long Ryders atesoran una carrera, que a pesar de sus altibajos, se ha hecho un hueco más que merecido en esto del rock and roll. Y lo demostraron con creces en su visita a València el miércoles 22 de abril, con su concierto en la sala 16 Toneladas.

Poseedores de un directo vibrante y sin adornos, The Long Ryders volvieron a demostrar que nada supera a la fórmula de dos guitarras, bajo y batería. Esto se ve complementado por una característica que es, además, una de mis debilidades: las voces son corales, sin ningún cantante principal, sucediéndose entre ellos, reivindicando aquello que caracterizó a The Beatles, The Byrds o Buffalo Springfield, entre otros.

Arrancaron los Ryders con toda una declaración de intenciones, «Final Wild Son», canción que abría su primer trabajo ‘Native sons’. Siguieron sin tregua temas que exaltaban la música popular sin aditivos, interpretados por unos músicos que acometen sus canciones con un virtuosismo que para si quisieran otros. Y es que canciones como «You Don’t Know», «How, How, How», «Ramona» o «Stand Fire» te permiten viajar a los Estados Unidos a través de su último trabajo ‘High Noon Hymns’, y entender ese país tan complejo y fascinante a la vez. Mención aparte merece la parte del concierto, en el que entrañable Sid Griffin cambia a la guitarra Rickenbaker de doce cuerdas, popularizada por Roger McGuinn en The Byrds y anteriormente por The Beatles, para interpretar probablemente algunos de sus temas más completos como «I Want You Bad», «Ivory Tower» o «I Had A Dream».

La recta final del concierto tuvo un sonido más contundente, como se apreció en esa sucesión de solos entre Sid Griffin y el gran Stephen McCarthy que permite «State Of My Union», tema que cerraba de manera grandiosa su álbum ‘State of Our Union’. Se despidieron los californianos de su fiel público valenciano con una extraordinaria versión del clásico de Bob Dylan «Forever Young» y cómo no, con su tema estrella «Looking for Lewis and Clark», que les hizo un hueco para siempre en la historia de esto que se llama simplemente rock and roll.

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