Vida nueva (Subterfuge, 2016) no solo es el nuevo disco de los madrileños Fira Fem, sino que también verbaliza el cambio de rumbo que ha emprendido el grupo desde su última referencia, aquel estupendo Fira Fem (Aloud Music, 2013).
Así, de primeras, lo que más salta a la vista es su paso al castellano, sin ir más lejos, el disco homónimo que precede a este último está compuesto íntegramente en inglés, pero quedarse con este detalle sería en exceso superficial, hay que rascar un poquito la epidermis del asunto para terminar de darse cuenta que la cosa no queda ahí. Han pasado de ser un grupo al uso, léase 4 componentes, bajo, guitarra, batería y algún cacharrico, a ser un binomio.
Ya en sus pasados dos discos el grueso de la producción creativa del grupo recaía en los que ahora son sus dos únicos miembros, Óscar de la Fuente (voces, guitarras, sintes) y Manu Cachero (programaciones, sintes, samples ), es una evolución lógica, por otra parte, esta reducción de personal, que además nos da más pistas sobre las canciones que han preparado para este, su tercer álbum. Vida nueva está llena de sintetizadores y atmósferas electrónicas, cajas de ritmos, soniquetes de los que sería imposible adivinar el aparato que los produce y mucho groove, pero mucho.
Esta evolución viene fuertemente marcada por las aspiraciones y gustos musicales de Manu y Óscar, que han confesado a un servidor su total devoción por la música electrónica y el techno más oscurete proveniente de sitios más fríos. Ahora, ya como únicos capitanes del barco han podido vehicular todas esas inquietudes electrónicas para dar forma al artefacto que nos trae hoy en cuestión. “Diosas mujeres” la canción que abre, y que en su momento fue el primer adelanto del disco, es una brumosa pieza de nostalgia imperante que reboza en riqueza instrumental, no se echa nada en falta los instrumentos más convencionales, ni siquiera ese picar agudo de guitarra característicos de antaño. Las maquinas se bastan para dar lustre al resultado, percusiones enlatadas que vienen al pelo y el repicar de alguna guitarra solitaria que todavía se oye por allí. Cuatro manos dando a clavijas, regletas y lucecitas se han bastado para parir uno de mis temas favoritos en lo que va de año.
El resto del disco discurre por senderos semejantes, por supuesto, con incursiones en terrenos más oscuros y electrónicos: “Dan Deep” y “Pantallas” o guiños directos a las pistas de baile: “Héroe local”, pero siempre con un carácter conjunto que sirve a esa personalidad bidimensional del álbum, un álbum que se revela como el más cercano, personal y auténtico de su trayectoria. Este es solo es el primer disparo de los nuevos y reconvertidos Fira Fem y qué duda cabe que de ahora en adelante, como no yerren mucho en puntería, podemos esperar más material sobresaliente como el que nos acaban de ofrecer.











