Prenderle fuego al viernes es lo que se propuso Redd Kross en su actuación en el Loco Club del pasado 15 de mayo. Igual tenían ganas de desquitarse de un día de mierda. El avión que les traía a España despistó parte del equipaje dejándolos casi a la intemperie. Los instrumentos y demás enseres aparecieron horas después. Menos mal. El concierto se retrasó e hizo la producción muy complicada. Como la puerta de entrada se mantuvo cerrada mucho más tiempo de lo anunciado la cola llegó bien lejos, parecía que tocaran The Beatles.
Había algo emocionante en ese montón de gente esperando para entrar. Ahora, si quieren de verdad conmoverse hasta que se les erice el corazón contemplen la dignidad de las fotos que los medios de comunicación y las redes sociales publicaron de la manifestación en favor de la educación pública que inundó el centro de la ciudad por la mañana. Esa marea verde sí nos representa. Si fuéramos del equipo azul gaviota o de la tropa de los xenófobos nos andaríamos con ojo; por muchos apoyos que se tengan en los medios y en las esferas de poder a veces el argumentario se revela insuficiente cuando la realidad pesa tanto.
El personal, que tiene mucha maña, buscó la manera de refrescarse en el bar de la esquina mientras esperaba para entrar. La noche fresca olía a Jamaica y a Marrakech. Éramos tantos y estábamos tan chill que el buen rollo y el lleno parecían asegurados. No nos equivocamos, pasadas las diez menos cuarto se abrieron las puertas y entramos con celeridad. La sala se llenó de inmediato. Cuántas caras conocidas, cuántos saludos y sonrisas, qué excitación en el aire y qué ajetreo en las barras. La música en directo también es eso.
Los que venían con ganas de guitarras, las tuvieron en abundancia. El cuarteto norteamericano compareció dispuesto a arrasar, a vencer por goleada aunque eso significara desequilibrios en el resultado final. La batería sonó imponente desde el primer compás. Su presencia en el conjunto llamó mucho la atención. Sobre esa contundencia se estructuraron las guitarras, el bajo, los coros y la voz principal. Aunque recuperaron algunas piezas de los noventa y en alguna ocasión aparecieron esas segundas voces con olor a Liverpool tan característicos de su primera época, el discurso general resultó contundente y rebosante de energía.

A medida que avanzaba el show el sonido se hizo aún más rocoso. Lo que una vez fue glam o power pop era ahora guitarras exuberantes , vigor y melena al viento. Más Kiss que The Posies. Hard Rock y escorzos de guitar heroes bordeando la coreografía para disfrute de los de los vaqueros ajustados. A nuestro alrededor muchos lo celebraron como una victoria propia mientras los blanditos de corazón pop encogíamos los hombros esperando las melodías más azucaradas de cuando los bares de la Plaza del Cedro era nuestra promesa del fin de semana. Ya no llegaron.
Los californianos han empezado fuertes la gira española y no parece que se vayan a permitir concesiones. Las y los docentes valencianos en huelga ya han perdido un montón de dinero de su sueldo, son unos valientes. La administración no calibró lo hartos que estaban de ninguneos, bajas sin cubrir, recursos que no llegan, clases llenísimas, despreció a nuestra lengua, toneladas de burocracia para esconder la falta de recursos y una desidia que viene de lejos pero que ha ido creciendo hasta hacerse insoportable. Ojalá Redd Kross disfrute de una gira sin sobresaltos y nosotros no nos dejemos mas girones de calidad de nuestra educación pública. Keep The Faith.










