Jorge Ilegal: “Cuando los artistas se conforman con ser políticamente correctos las libertades se contraen y pueden llegar a desaparecer”

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Hace unos años Jorge Martínez anunciaba un cese de la actividad de Ilegales, y de repente se sacó de la manga un nuevo proyecto, Jorge Ilegal y Los Magníficos. Un proyecto, en primera instancia, alejado del rock y con el que llegó a editar tres notables álbumes.

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Pero la cabra tira al monte y, obviamente, no se pudo mantener muy alejado de las guitarras eléctricas y del rock convincente de planteamientos propios y apartado de las disciplinas estandarizadas del género. Algo que desde principios de los ochenta le ha servido para convertirse en una de las figuras con mayor arraigo del rock patrio. Directo en las letras, ácido, sin titubear en las formas y sin tener que rendir cuentas a nadie.

En 2015 se ponía en circulación La vida es fuego, un disco con nuevas canciones en las que ponía al descubierto sus cartas. Rock desprejuiciado, sin nostalgia, lecciones de honestidad y sabiduría sonora. En breve, Ilegales estarán de nuevo en Valencia, en la Feria de Julio (con Los Vicentes de teloneros). Una nueva oportunidad de ver en directo a unos veteranos de nuestro rock, de los que han creado escuela.

AL HABLA CON JORGE ILEGAL

Después de la aventura con Los Magníficos, en la que buscabas otras sonoridades un tanto alejadas del rock, regresas con nuevo disco de Ilegales en 2015. Una sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta que son canciones nuevas, y ya sabes que muchas veces la nostalgia entre el público juega un papel importante. ¿Sospechabas que recibiría la acogida que ha tenido?

Desde el año 2003 no había compuesto una sola canción para Ilegales. Lo más higiénico y honesto era abandonar Ilegales, cambiar de dirección y explorar nuevas propuestas musicales. Tras cinco años en dique seco, la fuente comenzó a dar agua de nuevo; al principio unas pocas canciones… Pero pronto me encontré con una gran colección de canciones ilegales urgentes. Parte de esta colección son las que componen este La vida es fuego. Sabía que no podía fallar.

Un disco variado, y que refleja que Ilegales siempre habéis tenido cierta amplitud de miras. ¿Es algo premeditado o salen así las canciones de forma natural?

Es imposible premeditar de qué forma van a salir las canciones, pero cuando hay una colección extensa, como en este caso, siempre es posible una elección. Hemos elegido, cuidadosamente, las canciones propicias para un reencuentro con el público. Son canciones que reproducen fielmente todos los estilos abordados por Ilegales a lo largo de toda su historia.

Desde que empezaste la provocación siempre ha estado en tu ADN. ¿Ahora que han pasado los años sigue siendo una baza en el discurso sonoro?

La provocación o la transgresión son mecanismos que, utilizados convenientemente, amplían las libertades de cualquier sociedad. Cuando los artistas y otros agentes culturales se conforman con ser políticamente correctos las libertades se contraen y pueden llegar a desaparecer. Lo mío es ampliar libertades, no reducirlas.

¿Hay que soltar las verdades aunque duelan?

Sí, hay una total falta de honestidad y valentía. Algunas propuestas llegan, incluso, a ser repugnantes.

¿Faltan personajes con una personalidad fuerte en el panorama nacional?

Algunos hay, pero también existen amplios colectivos con poderosos medios para amordazarlos. La mansedumbre es peligrosa: si no luchas te matas.

Perteneces a una generación de músicos que ha creado escuela en nuestro país. Pero muchos no han sabido defender su carrera de forma coherente ¿Se puede mantener tantos años la energía y el carácter para seguir componiendo de forma imaginativa?

Son necesarias altas dosis de entusiasmo, injustificada capacidad para la alegría y cuestionar el sentido del ridículo impuesto por los biempensantes.

¿Es difícil después de tantos años enfrentarse a la guitarra para seguir componiendo con lucidez?

No es tan difícil como parece porque las guitarras siempre me han recibido bien haga sol, llueva o truene. Si no aparece un tipo de música aparece otro, pero siempre hay algo interesante que capturar.

Habéis estado trabajando en los últimos meses en el documental “Mi vida entre las hormigas”, y además, los que te seguimos por Facebook vemos que tienes un gran manejo en las redes sociales. ¿Adaptarse o morir?

Ilegales es un grupo muy actual, hemos crecido inmersos en todas las nuevas tecnologías sin llegar a dejarnos devorar por ellas. Si es necesario utilizar un viejo amplificador de los años treinta lo utilizamos pero si lo que se necesita es enviar una señal MIDI vía Internet con una guitarra sintetizador también podemos hacerlo.

El fallecimiento de Alejandro Espina ha sido un golpe duro para Ilegales, sin duda. Habéis reclutado de nuevo a Willy Vijande. ¿Cómo se tomó la propuesta? ¿Es temporal la incorporación?

El fallecimiento de Alejandro ha cambiado radicalmente muchas cosas. Es un golpe del que no nos repondremos pero pertenecemos a esa generación en que los hombres no lloran, está prohibido temblar y flaquear. Abatidos pero erguidos hemos incorporado a Willy, que es alguien del entorno del grupo y ha grabado cinco discos con Ilegales. No obstante nada es definitivo: “… para siempre es demasiado tiempo”.

Nos gusta cuando nos hablas de las guitarras que utilizas. ¿En este momento cuál es tu favorita?

Me debato entre una vieja Gibson SG de 1962 y una Fender Stratocaster sintetizador que me he traído de EEUU.

¿Vas a continuar el excelente trabajo iniciado con Los Magníficos? ¿Estás haciendo algo para un posible nuevo disco de Ilegales?

Por alguna razón que desconozco no consigo funcionar con ambos proyectos de manera simultánea. Estoy pasando un momento de total fiebre ilegal, es una pena pero no tengo nada para Los Magníficos aunque me siguen pareciendo muy interesantes.