La desbordante madurez compositiva de Carolina Otero

por | 28 abril 2026 | Música

Carolina Otero y sus Someone Elses vuelven a la primera línea de la escena independiente con ‘Lilith lo sabe’ (Hurrah!, 2026). La trayectoria musical de la valenciana comenzó hace alrededor de dos décadas, como frontwoman en los notables Lülla, a los que pronto compaginó con su propia formación, The Someone Elses. Aquellos álbumes englobados en el catálogo del sello Malatesta conforman un espléndido legado que define una época de resistencia del rock alternativo independiente autóctono en una Valencia tan sugestiva como hostil (2005-2015). Ya sea por la fractura pandémica como estímulo vital impostergable, por la actual madurez creativa de los miembros de la Generación X o por arbitraria percepción subjetiva, los dos últimos discos de la poeta y sus secuaces son, a nuestro parecer, sus dos más elevados ejercicios de pop hasta la fecha. Otero nos cuenta sobre la obra, el proceso y la presentación que tendrá lugar el 21 de junio en la sala 16 Toneladas de València.

El disco y las canciones

‘Lilith lo sabe’ contiene diez temas originales y una versión muy personal de “Wuthering Heights” (Kate Bush) como cierre. Quería crear una cierta simetría con el disco anterior, ‘Popalina’ (Noaloha Records), que también se despide con una “cover”. Me gustaría destacar cómo surgió simplemente porque lo hizo de la nada: un día me puse a cantarla por casa y pensé que sería muy buena idea llevarla a nuestro terreno, con voces graves y un aire alt rock.

Además, el disco empieza con “La llorona de Europa”, un tema satírico que conecta con el pop que hicimos en ‘Popalina’, aunque hay una especie de “glitch” con tresillos y distorsiones para vincularlo también al nuevo trabajo. Menciono nuestro álbum de 2023 ya que siempre he sentido que era el anverso de la moneda y ‘Lilith lo sabe’, el reverso (en broma yo decía que Lilith era Rocalina). Al fin y al cabo, mi banda y yo hacemos pop rock a través de nuestro filtro, no hay un ápice de intención purista en todo esto.

El trabajo con las letras es distinto a lo que había hecho antes, sin embargo, sigo poniendo todo mi empeño en escribir buenos textos. No puedo cantar lo que sea. La mayoría denuncian la misoginia imperante y creo que son rabiosos e irónicos. También reaparecen la amistad y la soledad (“Jesús pobre”). Por cierto, algunas canciones son de 2021, aunque la más reciente es “Bla bla man”, que cumplía un par de meses cuando entrábamos a grabar el pasado verano. La letra que más trabajo me ha dado, la de “Adiós, hermanito”.

Hemos vuelto a grabar con Paco Loco. Así, es mi tercer disco con el productor afincado en Cádiz. Siempre aprendemos con él y la experiencia es fabulosa.

El proceso de composición

Desde la pandemia no he parado de componer. De hecho, en su momento se me ocurrió la chaladura de grabar ‘Popalina’ y ‘Lilith lo sabe’ a la vez. El plan inicial era registrar unas veintidós canciones en diez días. Llegada la fecha en 2022, no pudo ser; ahora me alegro, pues se han quedado atrás muchos temas menos interesantes y hemos podido incluir otros que entonces no imaginaría que podían llegar. Por ejemplo, “Adiós, hermanito” es una canción del guitarrista, Dani Gurrea, que después hemos reestructurado con la banda. Los riffs brutales de esta canción nos cambiaron el peinado a todos cuando Dani nos mostró la idea en el ensayo y la dinámica de la misma sin duda me guio para redactar la letra que, de otro modo, no se habría manifestado.

Nos gustaría siempre ir más rápido pero una vez retomada la actividad del grupo tras la pandemia, hemos vivido varios altibajos. No hemos sacado más discos porque la vida manda, pero está bien así. A veces puedo ser muy impulsiva y un ritmo más tranquilo me va bien. Aparte de la novedad de Dani a la composición, también estaría el tema “Corredora de fondo”, que compuse al bajo de un tirón (un bajo minimal, obviamente; yo no soy bajista). Roberto también ha participado de otra manera, con la línea de bajo para “Sierva de amor”.

Portada y presentación del disco

Hace tiempo que para ‘Lilith lo sabe’ tenía una idea de portada que, de momento, no me he atrevido a ejecutar por cuestión de sensibilidades. Pronto surgió una bonita alternativa con guiño a los 90: la idea de dos niñas tapándose los oídos en el asiento trasero de un coche: una foto que tomé hace años a mis sobrinas y que dialogaba muy bien, y con ambigüedad, con el nuevo sonido. El arte del disco lo ha resuelto magníficamente Nina Cucarella a partir de mis ideas, que contrastan con el rosa y el pop de ‘Popalina’.

Para acabar, presentaremos el nuevo álbum el 21 de junio en una sala de Valencia que nos encanta, 16 Toneladas, y llevaremos al directo todas las canciones nuevas, pero también composiciones de otros discos, incluido el ‘Diastema Girls’, que el año pasado cumplió ya diez años. Será genial.

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