Lanuca: “Las etiquetas me aburren soberanamente”.

por | 7 mayo 2017 | Entrevistas

Atmosférico, envolvente, tan dulce como perturbador, sorprendente por momentos, ambiental…Son muchos los calificativos que merece Tibia Turbia (Infinito Discos, 2017), el tercer trabajo de Lanuca, su álbum más completo hasta la fecha. Un álbum que consigue atrapar al oyente en su particular universo de principio a fin. Charlamos con Ángela Bonet, alter ego de Lanuca, para desvelar las claves del disco.

lanuca

¿De dónde viene esa obsesión por titular tus discos con partes del cuerpo humano?

En realidad no es una obsesión. Tiene que ver más con la poética que me interesa: el cuerpo como vehículo entre lo visible y lo invisible. La música no tiene cuerpo, puede que venga de esa necesidad de hacerla más física. Realmente es muy difícil explicar por qué tienen estos títulos. Pómulo era muy conciso y turgente. Gran Mandíbula me sonaba a peligro y velocidad y Tibia Turbia me parecían dos términos evocadores para recoger la idea que Lanuca quería comunicar.

¿Podemos considerar “Tibia Turbia” como el cierre de una trilogía, tal y como han dicho algunos, o piensas continuar con la serie?

Sí, Tibia Turbia cierra una etapa musical y también en cierto modo biográfica. Cuando estábamos grabando y ultimando el disco surgió una manera diferente de componer y es lo que marca inevitablemente el punto de inflexión para abrir una nueva etapa.

¿En qué ha evolucionado la música de Lanuca desde “Pómulo” (2013) a “Tibia Turbia”, (2017)?

Yo creo que Lanuca, el proyecto en sí, ha evolucionado mucho en estos cuatro años. Estoy muy contenta con el resultado final de Tibia Turbia. El disco podría tener un sonido mucho más terminado y de alguna manera profesional pero precisamente eso es lo que lo diferencia, es un rasgo que define el proyecto. Eso también se encuentra en Pómulo y en Gran Mandíbula. De todas formas, cuando echo la vista atrás y escucho Pómulo me sorprende el resultado ambiental con tan pocos elementos. Puede que el resultado sea un poco naif pero nada inocente. En definitiva estoy contenta de que el proyecto se vaya definiendo con cada nueva entrega.

Uno de los temas recurrentes en tu obra es, más que el del amor, el del desamor, el de la pérdida. ¿Se debe a que te resulta literariamente más interesante?

En realidad hablo del amor. Todo el rato del amor. En el desamor, en la pérdida hay amor, si no no habría tal, si no sería otra cosa. La primera canción se titula “Es por amor” y es una declaración de intenciones.

Desde luego, la tuya es una propuesta difícil de clasificar. Por momento no sabe uno si se encuentra ante soft rock, folk eléctrico, pop atmosférico. Sé que resulta difícil como creadora, pero ¿cómo definiría Lanuca su propia música?

Pues no me interesa definirla, si no haría otro tipo de música. Pero ocurre que siendo honesta conmigo y con los demás hago esta música que para algunos es inclasificable. Personalmente no entiendo mucho el mundo de las etiquetas ni la necesidad de cerrarlo todo en compartimentos, elijo no entenderlas y situarme bien lejos de éstas. Me aburre soberanamente, creo que es mucho más divertido jugar y sugerir, más rico y personal, que definir.

Creo que una de las claves de tu música es el contraste entre la suavidad y la dulzura de tu voz y cierto poso de oscuridad en las letras y fragmentos musicales, ¿Lo ves del mismo modo?

Sí, me interesa mucho esa fase turbia donde lo dulce se vuelve peligroso. Por lo mismo que te decía anteriormente sobre separar las cosas en compartimentos estancos. A mí me interesa que fluya, que vaya y vuelva y que en ese regreso me cuente su viaje.

En el disco colaboran, además de Manolo Bertrán (Doctor Divago) o Ana Santos (Ártico), que ya estuvieron en Gran Mandíbula, Vanessa Juan (Galavera) y Dani Cardona (Desguacé Café). Aun siendo todas las composiciones tuyas, ¿Lanuca se puede considerar a estas alturas un proyecto colectivo, o se trata de colaboraciones eventuales?

Lanuca ha crecido mucho en estos cuatro años. Estoy muy contenta de poder contar con Manolo, con Ana y con Vanessa para preparar las canciones de Tibia Turbia para la presentación en la sala Carme Teatre. Me encanta poder compartir unas canciones y un proyecto que surgió con una guitarra y una voz. Estoy encantada con sus instrumentos arropando las melodías porque ellos hacen que esa visión perturbadora que tienen las canciones se amplíe y gane profundidad, o al menos, eso mismo es lo que procuramos conseguir. No sé cómo será en el futuro. De momento estamos muy cómodos trabajando juntos, creo que no es fácil conseguir ese equilibrio.

Recientemente has sido madre por primera vez. ¿Ha cambiado en algo la maternidad tu perspectiva creativa?

Para la mujer es muy complicado articular todas las facetas, aunque también para los padres que están implicados en la crianza de sus hijos. La maternidad me ha conectado muy fuerte con lo esencial, con lo realmente importante. Así que le estoy enormemente agradecida. También me ha dado un bono extra para la valentía y el arrojo. Y puede que haya modificado algunos temas creativos pero aún es pronto para saberlo.

Me ha llamado la atención que varias críticas del disco hacen referencias a Lou Reed y a The Velvet Undreground, ¿Estarías de acuerdo? ¿Qué otras referencias citarías?

Pues Lou Reed me cae muy bien, sobre todo por ese rollo socarrón que lleva a veces. Y la Velvet es un grupo esencial, me encantan grupos que trabajan el ambient. Pero otro de los grandes del siglo XX que está, en cierto modo, en el disco es Brian Eno.

La primera toma de contacto por parte del público con las canciones de Tibia Turbia tuvieron lugar durante una actuación en el auditorio de la SGAE, y la presentación oficial del álbum tendrá lugar el próximo 13 de mayo en la sala Carme Teatre. Tus actuaciones en directo no tienen lugar en el circuito más habitual para la música en directo en Valencia. ¿Hay alguna razón para ello?

Es que en realidad tampoco hay tantos espacios para tocar. Aunque bien cualquier espacio podría ser adecuado. Yo vivo frente al Jardín de Ayora y muchas veces con Manolo comentamos que podrían hacer conciertos allí, los sábados o los domingos por la mañana. Lanuca tocaría ahí. Yo veo la propuesta guay para cualquier espacio pero el problema es el público que muchas veces no es consciente de lo que está viendo. Elegimos hacer la presentación en esta sala porque consideramos que el espacio da pie al silencio y es lo que el proyecto se merece.

¿Cómo encaja tu propuesta dentro del panorama musical valenciano?

No pertenece a ningún panorama: Lanuca estriba entre la invisibilidad y la exquisitez. ¡Y lo de la exquisitez no lo digo yo!

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