Las nuevas voces de la música valenciana: Ms Obama

por | 1 abril 2026 | Entrevistas

¿Quién es Ms Obama? 

Soy Jen Ob, artista nacida en València y actualmente entre València y Barcelona, y Ms. Obama es mi proyecto musical y artístico. Es un proyecto que mezcla música, estética y performance, y que nace de mi interés por la cultura club, la electrónica y el pop experimental. A través de Ms. Obama intento construir un universo muy visual y conceptual donde conviven el glamour del clubbing, la ironía y una reflexión sobre el poder, la identidad y el deseo en la cultura contemporánea.

Aunque es un proyecto muy personal que nace de mi visión artística, trabajo con distintos productores, músicos y colaboradores según el momento y el formato del directo. En algunos casos se presenta como live o con banda y en otros como DJ set, siempre manteniendo una estética muy marcada y una narrativa propia. También me interesa mucho la dimensión performativa del proyecto: el vestuario, la imagen y la puesta en escena forman parte del lenguaje de Ms. Obama igual que la música.

¿Cómo te iniciaste en la música?

La música siempre ha estado muy presente en mi vida, y en gran parte fue gracias a mi abuela. Ella fue realmente la impulsora de todo. En su casa siempre estaba sonando música: coplas, flamenco, discos antiguos, cantautores… Recuerdo pasar horas escuchando a artistas como Juanito Valderrama, La Niña de los Peines, Ramón Montoya o La Niña de la Puebla, Las Grecas, Morente, Serrat, Aute, Raimundo Amador, BBKING… Ese universo sonoro tan emocional y tan intenso fue probablemente mi primer contacto con la música y con la idea de que cantar era una forma de contar historias.

Mi primer profesor de canto fue Tono, cantante y fundador de La Sombra de Peter, que fue quien me introdujo en la técnica vocal y en el trabajo más serio con la voz. Años más tarde me trasladé a Barcelona y estuve un tiempo en el Taller de Músics, donde empecé a estudiar música de una manera más formal. Pero la verdad es que duré poco: en ese momento estaba mucho más interesada en lo que estaba pasando en los clubs de la ciudad. Pasaba más tiempo buscando electrónica, sonidos bassline y nuevas escenas que estudiando lenguaje musical.

Con 21 años me mudé a Rotterdam y allí entré en Codarts University of the Arts, una universidad de talentos donde estuve dos años estudiando canto lírico y técnica vocal enfocada al musical. Fue una etapa muy intensa, casi como vivir dentro de una escuela de artes escénicas —un poco estilo UPA Dance— donde todo giraba alrededor del escenario, la voz y la interpretación. Toda esa mezcla de formación clásica, escena electrónica y cultura club es la que terminó dando forma a lo que hoy es mi proyecto, Ms. Obama.

¿Es València una ciudad propicia para los jóvenes músicos?

Creo que València tiene una escena musical muy viva y con mucho talento. Es una ciudad donde hay muchas ganas de crear y donde constantemente aparecen artistas nuevos con propuestas muy interesantes. Además, hay una mezcla muy rica de estilos: desde pop alternativo hasta electrónica, música urbana o proyectos que mezclan tradición y contemporaneidad.

Quizá lo que todavía falta es una mayor conexión entre esa creatividad local y los circuitos internacionales. Muchas veces los artistas tienen que salir fuera para ampliar sus redes o encontrar determinadas oportunidades. Aun así, la base creativa es muy fuerte y creo que en los últimos años se está consolidando una generación de artistas que está construyendo una identidad propia para la escena valenciana.

¿Qué otras bandas o solistas valencianos de tu generación te interesan?

En València están pasando cosas muy interesantes ahora mismo y hay una generación de artistas con mucha personalidad. Personalmente me interesa mucho lo que están haciendo Mueveloreina, Sandra Monfort, La Maria o Cactus, porque cada uno está construyendo un universo muy propio desde lugares muy distintos.

También me parece interesante cómo proyectos como La Plata han llevado la escena alternativa valenciana hacia sonidos más contemporáneos, mezclando post-punk, electrónica y pop. Creo que lo bonito de la escena actual es precisamente esa diversidad: artistas que vienen de contextos muy distintos pero que están experimentando y buscando nuevos lenguajes.

¿Cuáles son tus influencias musicales?

Mis influencias vienen mucho de la cultura club y de artistas que han sabido crear universos muy fuertes alrededor de su música. Me interesan especialmente aquellos proyectos donde la música, la estética y la identidad artística están completamente conectadas. En ese sentido me inspiran artistas como Charli XCX, M.I.A., BANKS o Nicki Minaj, que han sabido mezclar pop, actitud y experimentación.

También me influye mucho la energía de la electrónica británica y de la cultura rave. Proyectos como The Prodigy, Chase & Status, Fatboy Slim, Pendulum o SKUNK ANANSIE me marcaron mucho por su intensidad y por cómo conectan con el público desde la pista de baile.

Por otro lado, también me interesan artistas que trabajan desde un lugar más híbrido entre R&B, electrónica y pop alternativo, como Frank Ocean, Tyler, The Creator, Masego o PinkPantheress. En una línea más experimental y visual también me inspiran mucho artistas como Lorde, FKA twigs, SBTRKT o Die Antwoord.

También escucho bastante hip hop y propuestas más crudas o underground como Dope D.O.D. o Cardi B, porque me gusta esa mezcla de actitud, ritmo y personalidad fuerte. Al final mis influencias vienen de muchos lugares distintos, desde la electrónica rave hasta el R&B, el hip hop o el pop experimental, y todo eso termina filtrándose de alguna manera en el universo de Ms. Obama.

¿En qué salas, clubes o auditorios valencianos pueden tocar los músicos noveles de estilos como el tuyo para tener sus primeras experiencias frente al público?

València tiene varios espacios muy importantes donde los artistas emergentes pueden empezar a tocar y experimentar con el directo. Salas como 16 Toneladas Rock Club o Loco Club  llevan muchos años apoyando a proyectos nuevos y son lugares donde muchas bandas han dado sus primeros conciertos. También hay espacios que han sido clave para la cultura musical de la ciudad y donde pueden pasar cosas interesantes dependiendo del formato, como Oven Club, Spook Club, La3 Club o Matisse Club, que también han sido puntos importantes para la escena alternativa, electrónica o independiente.

Creo que estos espacios son fundamentales porque funcionan como un primer laboratorio para los artistas. El directo es una parte clave del crecimiento de cualquier proyecto musical, y tener salas donde poder probar canciones, experimentar con el formato y equivocarse también forma parte del proceso creativo. València, en ese sentido, sigue teniendo una red de salas que mantiene viva la escena musical.

¿Qué nos podéis contar acerca de la música que compones?

La música que hago nace mucho de las diferentes etapas que he ido atravesando en mi vida. Mis canciones hablan de procesos personales: momentos de búsqueda, de pérdida, de dudas, de depresión, de soledad, pero también de crecimiento, de fuerza y de transformación. Para mí la música es una forma de procesar lo que me pasa y de entender quién soy. Muchas de las letras parten de experiencias muy reales: momentos en los que me he sentido perdida, intentando encontrar mi lugar, intentando entender de dónde vengo y hacia dónde voy.

También hablo mucho de la mezcla de culturas que llevo dentro y de las diferentes influencias que han ido formando mi identidad. Esa mezcla está en mi manera de escribir, pero también en el sonido. Por eso me atraen tanto los sonidos bassline, la electrónica más oscura o los cambios de registro en la voz. No es solo una cuestión estética: para mí representan las diferentes facetas que existen dentro de una misma persona.

Creo que cuando pasas mucho tiempo contigo mismo te das cuenta de que no eres una sola versión de ti. Hay muchas capas, muchas personalidades, muchas formas de sentir y de mirar el mundo. No significa estar roto o tener un problema; significa que el ser humano evoluciona, cambia, se transforma. Tenemos una esencia, pero esa esencia también evoluciona y a veces incluso se contradice. Esa tensión entre oscuridad y luz, entre vulnerabilidad y fuerza, es algo que intento reflejar mucho en mi música.

Durante mucho tiempo mis canciones hablaban de esa búsqueda: quién soy, dónde estoy, cuál es mi sitio. Era casi una forma de intentar encontrar una luz al final del túnel. Y siento que en este momento estoy en otra etapa. Después de mucho tiempo mirando hacia fuera, he entendido que muchas respuestas estaban dentro de mí. Ese proceso se está convirtiendo ahora en una música más empoderada, más afirmativa.

Siento que estoy llegando a un punto donde sé quién soy y cuál es mi lugar. Y cuando encuentras ese lugar, lo defiendes con todo: con tu voz, con tu energía y con tu presencia. Mi música sigue teniendo sombras y profundidad emocional, pero ahora también tiene más claridad, más determinación y más carácter. Porque al final ese lugar que encuentras dentro de ti es algo sagrado, algo que te pertenece, y yo quiero expresarlo con toda la fuerza posible.

Otro dato curioso es que 2025 fue un año muy importante de consolidación para mí como artista. Mientras estaba cerrando una etapa musical y al mismo tiempo creando nueva música, tuve la oportunidad de tocar y mostrar mi proyecto en diferentes lugares fuera de España. Pude actuar en el C/O Pop de Alemania, participar en un festival en el Tower Bridge en Londres, ir al Iceland Airwaves en Islandia y hacer una gira de unos veinte días por México. Todo eso fue muy importante para mí porque me dio perspectiva y me recordó algo esencial: que mi música encuentra su lugar cuando está en el escenario y cuando conecta con públicos diferentes.

A veces aquí en España puedo sentir que mi música no siempre se entiende del todo, en parte porque trabajo mucho en inglés y porque mi propuesta mezcla estilos y referencias que no siempre son las más habituales. Pero en lugar de desanimarme, eso me da más fuerza. Si de diez personas hay cuatro o cinco a las que realmente les llega lo que hago, para mí ya es un logro enorme, porque sé que lo que estoy mostrando es mi esencia. Y cuando he podido llevar ese proyecto fuera y ver cómo conecta con otros públicos, he entendido que muchas veces simplemente es cuestión de contexto y de encontrar el lugar adecuado.

Todo eso me ha dado un estímulo enorme para seguir creando. Ahora estoy trabajando en un álbum y en la creación de una banda para el directo, porque siento que esa es la siguiente evolución natural del proyecto. Durante mucho tiempo estuve buscando quién era y cuál era mi sitio; ahora siento que empiezo a tenerlo claro. Y cuando creas desde ese lugar, ya no piensas pequeño. Yo no pienso en construir una casa cuando hago música; pienso en construir un edificio. Y si puede ser un rascacielos, mejor. Y si puede ser un universo entero, todavía mejor. Porque ahí es donde quiero llevar este proyecto.

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