¿Quién es RUVENRUVEN?
Soy Rubén Segovia, (Valencia, 1995), un músico y productor que, tras trabajar con artistas como Xenia, Chlöe’s Clue, Vez Era, Margarita Quebrada, Tatuaje, Carlota o Mariana També, he decidido comenzar su carrera artística, publicar mis canciones, y ponerme al frente de mi propio universo. Fusiono texturas del pop contemporáneo y la electrónica experimental con elementos del darkwave y del indie en una colección de producciones que parecen venir del futuro. Baterías orgánicas, bajos eléctricos y guitarras distorsionadas se alían en el mismo paisaje sonoro con sintetizadores industriales, chops vocales y melodías memorables, para generar un sonido que transita entre lo crudo y lo sintético.
Durante mis estudios en el Máster de Producción Tecnología e Innovación Musical en Berklee College of Music, germinó la semilla de lo que fue “Plastic Boy”, mi primer disco. Publicado de la mano de Altafonte en 2024, este trabajo me abrió las puertas de la escena alternativa nacional, me llevó a ciudades y festivales como Barcelona (Oval, VOL, Heliogábal), Madrid (Sesiones Vermú), Alicante (Alma Festival, Conciertos del Baluarte), Colonia (c/o pop) y Gales (Focus Wales) y recibí numerosas reseñas en medios como Rolling Stone, Radio 3, Vein Magazine o Tendencias TV. En 2025, he estado combinando mi faceta como productor para artistas como Chlöe’s Clue, Montesco, Tatuaje, Xenia, Drica o Dianka, con la de diseñador de sonido para marcas como Saint Laurent, Byredo o Carolina Herrera.
A lo largo del año me familiaricé con el concepto de “modernidad líquida” y empecé a plantearme la idea de hacer un trabajo más relajado, que resulta en una recopilación de cartas a seres queridos; intentando generar un contraste entre el contenido, personal y emocional, con el continente, frío e industrializado. El resultado es “Líquido”, un EP que reflexiona, sobre el contraste emocional entre el proceso creativo del artista y la consumición esporádica del resultado. Este proyecto, con dirección visual del colectivo barcelonés Seis Punyales, verá la luz en marzo de 2026 y se presentará en directo en un Tour con paradas en Madrid, Barcelona, Valencia, Murcia, Berlín, Colonia y Rotterdam.
¿Cómo te iniciaste en la música?
Mi familia nunca ha coqueteado con la música, y fui yo quien decidió empezar a estudiar guitarra clásica, a los 13 o 14 años. Me obsesionó, lo disfrutaba como nada en el mundo y resultó en una manera de evadirme y aprender. Tras un par de años con la clásica conseguí hacerme con una eléctrica y seguir avanzando y conociendo otros géneros y proyectos. Si lo pienso ahora, siento que mi personalidad se forjó en esos años, en un proto-internet en el que pasaba horas y horas buscando canciones que aprender. Poco a poco empecé a tocar en varios proyectos y en cuanto conocí el entorno de un estudio de grabación, me enamoré. Fue con Carlos Ortigosa, con quien todavía guardo una relación, y que creo por pesado, me ofreció un hueco en el estudio. Desde que conocí lo que era un estudio de grabación, y se que suena cliché, me enamoré. Desde entonces, mi objetivo siempre ha sido estar ahí, en una pecera, una habitación, intentando ayudar a artistas a buscar la frase, el acorde o arreglo que potencie lo que quieren contar. Me volví absolutamente loco, y hasta día de hoy.
¿Es València una ciudad propicia para los jóvenes músicos?
Yo creo que Valencia ha sido muchos años una ciudad ideal, con una escena rica, comunitaria, con un caldo de cultivo que propicia la creación y la retroalimentación. Ahora bien, creo que el coste de vida ha subido demasiado, cada vez hay menos lugares en los que reunirse y presentar proyectos, más turismo y menos espacio de comunidad, y eso lo complica todo. Aunque hay mucha escena y proyectos que molan, no hay demasiada industria ni entidades privadas o públicas, y quizás hablo desde la ignorancia, que inviertan y apuesten por potenciar y desarrollar proyectos emergentes. Ojalá podamos crearlo.
¿Qué otras bandas o solistas valencianos de tu generación te interesan?
Pues yo he tenido la suerte de trabajar y conocer a artistas a las que admiro profundamente, como Xenia, Margarita Quebrada, Chlöe’s Clue, Anouck, Blu Boi, Carlota, Ultralágrima, etc… soy big fan de La Plata, Gazella, Revendless…. Ahora mismo sigo de cerca a Claudia Zuazo, Zona Malva, Luna Valle, Lucia Gea, …
¿Cuáles son tus influencias musicales?
Pues diría que muy variopintas, sobre todo por mi trabajo como productor. Para mi proyecto, como paleta sonora que admiro y que tengo un bucle, artistas como Horse Vision, Blood Orange, Iuky, Mk Gee, Smerz, etc…
¿En qué salas, clubes o auditorios valencianos pueden tocar los músicos noveles de estilos como el tuyo para tener sus primeras experiencias frente al público?
Pues fíjate, no sé como responder a esta pregunta porque llevo tiempo buscando show en Valencia y no consigo encajarlo. Ojalá suceda pronto. Creo que lugares como el CEX, Loco, 16 Toneladas, etc son buenos sitios. Igual lugares como Pluto o el IVAM, aunque no son clubes o salas.
¿Qué nos puedes contar acerca de la música que compones?
“Líquido” es el nuevo proyecto de RUVENRUVEN, que explora el proceso de producción artística desde una mirada especulativa. Para ello, establece un paralelismo entre la creación, grabación y comercialización de las canciones con las de un producto ficticio: un batido atractivo, industrial y edulcorado listo para el consumo.
Creado por el artista RUVENRUVEN y desarrollado junto a 6punyales, el proyecto reflexiona, desde un tono desenfadado, sobre la distancia y el contraste entre el proceso creativo del artista y la consumición rápida y esporádica del resultado.
El título del EP, “Líquido”, hace referencia directa al pensamiento del sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, particularmente a su concepto de «modernidad líquida». En su obra, Bauman describe un mundo donde los vínculos humanos se han vuelto efímeros, superficiales y fácilmente desechables, reflejo de una sociedad que privilegia la inmediatez por encima de la profundidad.
Este concepto se utiliza aquí como metáfora para establecer un paralelismo entre las relaciones interpersonales descritas por Bauman y la manera en que hoy nos relacionamos con el arte, en particular con la música. En la era del consumo digital, la obra artística se ha transformado en un producto utilitario, fugaz y capitalizado, cuya conexión con el oyente es, muchas veces, esporádica y frágil.
Así, “Líquido” no solo describe una estética sonora o conceptual, sino que también interpela la forma en que experimentamos y valoramos la música en un contexto dominado por la velocidad, el descarte y la sobre oferta. Las canciones de “Líquido” cuentan con texturas acústicas, melodías pop, sintetizadores y espacios cambiantes junto a unas letras muy personales sobre amor, amistad o duelo.
Ahora bien, al participar por la cadena de consumo en la que participan, éstas canciones quedan desprovistas de su esencia y codificadas como un producto listo para su distribución, con un diseño frívolo que obvia el contenido sentimental y genera una tensión entre contenido y continente.
Los títulos de las canciones no son convencionales. No son el resultado de un aporreo al teclado. Esos 12 carácteres alfanuméricos que siguen al prefijo ISRC significan algo. Es el carnet de identidad exclusivo y permanente de la canción, es el código que favorece el reconocimiento de las grabaciones ante la explotación y comercialización de la misma. Posicionando el ISRC (International Standard Recording Code) al frente, el título, parte también del proceso creativo del artista, se codifica y queda desprovisto de sentimiento. “Líquido” es un símbolo de una industria que disfraza, con diseño atractivo y desechable, un proceso que con la necesidad de inmediatez, puede ser agotador.
En un ecosistema musical marcado por el aceleracionismo y el consumo efímero, “Líquido” es un EP que invita a la calma, con beats tranquilos, texturas vaporosas y mensajes honestos.










