Lecturas para una cuarentena: Lena y Karl MO DAVIAU. (BLACKIE BOOKS, 2019)

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Uno de los títulos más interesantes que Blackie Books publicó el año pasado fue Lena y Karl, debut literario de Mo Daviau, que mezcla con frescura la melancolía pop de Alta Fidelidad, la ciencia ficción satírica de Futurama, y un sentido del humor que navega entre la bajona vital de Bojack Horseman y el optimismo filosófico de The Good Place. Un libro que encantará al melómano empedernido, aunque consiga esquivar los tópicos superficiales de esa clase de historias repletas de romances y referencia culturales.

LENA

“¿Escucho música pop porque estoy triste o estoy triste porque escucho música pop?” con esta frase se nos presentaba el Rob de Alta Fidelidad, que estableció un arquetipo de protagonista masculino (no excesivamente guapo, buen chaval, sensible, algo romántico y perdido en su propio mar de cultura pop) que se ha ido repitiendo en innumerables ocasiones desde su aparición en la novela de Nick Hornby: desde las películas de Michael Cera hasta el Ted Mosby de “Como conocí a vuestra madre”, pasando por películas como “500 días juntos” (Marc Webb, 2009). Por supuesto el protagonista de “Lena y Karl”, se encuentra dentro de este grupo, aunque con matices…

Karl Bender tuvo su quince minutos de gloria durante los noventa siendo guitarrita de The Axis, una semipopular banda de indie rock, ahora es el propietario de un ruinoso bar en Chicago. Hasta que se topa con un agujero de gusano en el armario de su habitación que le permite viajar hasta cualquier época, esto le permitirá montar un gran negocio: los clientes podrán viajar en el tiempo parar ver cualquier concierto que deseen. Desgraciadamente todo se complicará cuando, debido a una equivocación, mande a su mejor amigo al año 980. Nuestro protagonista tendrá que recurrir a Lena Geduldig, una astrofísica aficionada a llevar camisetas de grupos, y comenzará con ella una relación sentimental repleta de momentos pop (visita a un concierto de Elliott Smith incluida), pero también de altibajos emocionales que sitúan esta historia más cerca de los vaivenes existenciales de Fleabag o You’re the Worst que de típicas comedias románticas de corte indie.

Lena y Karl acaba siendo una evolución lógica de los postulados que defendía Alta Fidelidad: más allá de cualquier canción, de cualquier disco, y a pesar de toda la mierda que nos rodea, siempre nos quedará el amor. Es otro topicazo pero es verdad.