Qué complicadas son las expectativas, crecen tan cerca de las decepciones que a veces asustan. ‘Acción directa’ (2022), la segunda entrega del grupo valenciano La Plata se alejó de las guitarras nerviosas y del pop de tiralíneas de su debut, incorporó atrezzo electrónico, se hizo más abstracta sin olvidar los patrones pop, pero no terminó de consolidar su discurso. Ese segundo capítulo terminó abriendo más interrogantes que resolviendo dudas. El nuevo trabajo recién publicado despeja incógnitas y consolida su propuesta. ‘Interzona’ (2025) es una colección de canciones muy atractiva que los debería situar en posiciones relevantes
La banda valenciana irrumpió como una promesa feliz con Un Atasco en 2017. Unos meses después llegó ‘Desorden’ (2018) y todo nos pareció en su sitio: diez temas excitantes de dark pop tenso, existencial, postadolescente, evocador y con olor a post punk. La publicación de su álbum de debut coincidió con ‘El mal querer’ de Rosalia, ‘Avida Dollars’ de C Tangana o la mixtape de ‘A.D.R.O.M.I.C.F.M.S. 4′ de Yung Beef. Nuestra música popular estaba transformando su composición molecular. También desde el bando de las guitarras surgían grupos y creadores ajenos al mainstream cristalizado en el sistema de festivales. El quinteto valenciano, punta de lanza de una escena local en ciernes que cruzaba colaboraciones, influencias y espacios comunes, consiguió visibilidad. Los fines de semana la Resi y el Maga hervían, pronto empezaríamos a conocer otras propuestas sugerentes con algunos elementos comunes: Azul oscuro casi negro.
Como no hay ética sin estética, los valencianos apostaron por un imaginario que los emparentó con la línea fría de Décima Víctima, Joy Division, los primeros New Order o sus paisanos Antiguo Régimen. Sus vinculaciones generacionales los hicieron convivir con el trap y el ascenso imparable de las músicas urbanas. La curiosidad intelectual les acercó a ciertas escenas electrónicas como el jungle, el drum and bass, el 2 Step o las letanías espectrales de Burial. Algunos patrones del rock alternativo de los noventa, del dream pop y hasta el slowcore que hibernaban en los pliegues de la memoria terminaron por aflorar. Uno de los logros de ‘Interzona’ es haber sabido filtrar muchas de estas influencias en un discurso coherente y atractivo. El disco funciona y canciones como ‘cerca de ti’, ‘la vida real’ o ‘bien conmigo’ te obligan a volver una y otra vez sobre él.
En las nuevas composiciones hay luces, sombras, destellos y reflejos, confusión, penumbra, encuentros ocasionales, amores fugaces y dificultades para aceptar las servidumbres de la vida. No se ve muy bien por la bruma pero hay que seguir avanzando. El cielo azul se llena de nubes, el tiempo se escapa inexorable. La confusión es parte del aire. A veces hay que parar y respirar hondo para evitar el ataque de pánico, el ruido blanco amenaza nuestra estabilidad. La sociedad del cansancio ha erosionado nuestra salud mental. Caerse puede ser hasta una oportunidad para encontrar cierta paz. El relato se sitúa en un espacio sin límites claros, un territorio vaporoso sin contornos precisos. Los espectros del realismo capitalista amagan con cancelar el futuro. Por suerte, hay cortes donde el cielo se aclara, el sol ilumina sin mácula y hasta el amor surge como una alternativa plausible. El uso de materiales sonoros de otras épocas se ejecuta con inteligencia, mirada contemporánea y sin una mota de nostalgia. Seguir adelante es irrenunciable.
Treinta minutos de collage sonoro vertebrado en nueve canciones y tres instrumentales conforman un trabajo notable. El punto de vista introspectivo transita igual por ritmos quebrados que por llanuras plácidas o cielos de algodón. El tono confesional a media voz le otorga coherencia al conjunto. Diego Escriche sigue con las tareas vocales pero María Gea aparece en varios cortes hasta reclamar todo el protagonismo en la evocadora ‘agua clara’. Han ganado en versatilidad, complejidad y matices. Estamos ante una banda segura de sus capacidades. El futuro les pertenece.
Como ya pasó con Margarita Quebrada y su tema La Finca Roja, Hoke y su envolvente Tres Creus, la vitaminada La Resi de Cuello, o el València no s’acaba mai de Bustamante también La Plata han sentido la necesidad de vincularse con el territorio. El arranque de ‘música infinita’ esconde una reivindicación de la Ruta y del sonido de Valencia que es un gesto de orgullo local en estos tiempos tan difíciles. Las paredes no terminan de secarse, las pérdidas son abrumadoras, queda tanto por reconstruir y tantas responsabilidades por asumir. Hay heridas que no van a cicatrizar nunca. La extrema derecha acaba de imponer parte de sus postulados más vergonzantes y nos faltan muchas explicaciones. Algunos de los peores políticos en los momentos más complicados. La Plata ha estado a la altura de las circunstancias. Muchos no pueden decir lo mismo.
La Plata actúa el próximo 12 de abril en el Auditorio de Burjassot dentro del Incendiari junto a La Elite, Los Punsetes, Viva Belgrado y Neura.