Al contrario de lo que se suele pensar, los efectos de la vida fundamentalmente noctámbula del rock and roll no siempre son perniciosos para la salud. De vez en cuando, hay que romper una lanza a favor de sus mágicos poderes curativos.
Y si no, que se lo digan a Wilko Johnson, que tras haber sido diagnosticado de un cáncer terminal, decidió grabar un disco con Roger Daltrey (The Who) a modo de testamento, y lanzarse a la carretera hasta que el cuerpo aguantase. El rock and roll obró el milagro de la remisión de la enfermedad hasta hacerla desparecer. Sin llegar tan lejos en la escala de gravedad, puede que los excesos navideños también puedan ser curados mediante los salvíficos poderes de una buena actuación en directo.
Y en ese sentido, Los Perros del Boogie acuden al rescate. Tras editar el año pasado su magnífico álbum “Salvaje”, Los Perros vuelven a la carga para cerrar el año sobre las tablas de Wah Wah como antesala a la grabación de un nuevo videoclip (de la canción “Maldita Adicción”), y de preparar nueva grabación y gira para el año que viene. Desde su formación, queda patente la evolución de Los Perros a través de sus dos entregas discográficas hasta la fecha. Sin abandonar las raíces más identificables en el rock and roll español clásico, “Salvaje” supuso una apertura de miras hacia terrenos como el country o el folk. Todo para llegar a su punto fuerte, unos directos arrolladores, merced a una banda entregada y un sonido que no admite fisuras.
Así que visto lo visto, ¿qué tal si te olvidas de protectores estomacales y todas esas chorradas, y te acercas a la Wah Wah a sudar el cava y los turrones bailando y cantando como si no hubiera un mañana? Tu cuerpo y mente te lo agradecerán.











