Mendizabal, duelo al sol VIERNES 3 DE MAYO. LOCO CLUB

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El segundo disco de Mendizabal expande el folk rock de su debut, “Golpe de Estado” (La Viejita Música, 2016) hacia territorios como el sonido americana o un power pop de espíritu californiano. En su interior hay sitio para melancólicos recuerdos estivales, reflexiones sobre el desamor o el paso del tiempo, dulces nanas pop creadas para ayudar a hijas de amigos o emocionantes despedidas a compañeros felinos. El próximo 3 de mayo, Mendizabal actuará en el Loco Club y hemos aprovechado para charlar con él sobre “Disparo Revelador” (La Viejita Música, 2019).

MENDIZABAL-BEAT Foto: Eva HM

Tanto “Golpe de Estado” como tu nuevo trabajo se titulan de una forma un tanto misteriosa. ¿De dónde viene ese “Disparo Revelador” que da título a esta nueva colección de canciones?
El primer disco fue una recopilación de impactos emocionales, de golpes de estado personales y aunque en “Disparo revelador” no he abandonado del todo esa temática, el título muestra el momento de composición de los temas. Creo que al menos una vez en la vida es necesario un parón para reflexionar y ver si la corriente nos está arrastrando a lugares ni elegidos, ni deseados; ese momento de reflexión es el propicio para poder tener un “disparo revelador” y recuperar el control.

En comparación a tu debut, percibo en “Disparo Revelador” momentos con un sonido más acústico y desnudo. ¿Cuáles han sido tus referentes e influencias para encarar este segundo disco?
No lo sé, es un sonido que andaba buscando y tuve la fortuna de que Xema Fuertes y Cayo Bellveser aceptaran mi propuesta de trabajar juntos, creo que se mueven como pez en el agua en sonidos orgánicos, voces sin mucho tratamiento, con pianos, guitarras acústicas de tintes folk y aromas mediterráneos, precisamente por eso decidí apostar por ellos.

“Partida”, el tema con el que se abre el álbum, me parece la más power pop del disco (entre Big Star y los primeros Wilco). ¿Cuál es su origen?
Mi cabeza y Carlos Soler, es una canción que ya tocaba con la banda antes de entrar en el estudio Río Bravo y aunque ha ido evolucionando también la había trabajado con Carlos en Milenia, estudio en donde trabaja mi buen amigo; quizás por eso tiene esos matices más pop a los que te refieres.

Por otra parte “Pequeña Irene” transmite dulzura como si fuera una nana pop. ¿Quién es la pequeña Irene?
Irene es la hija de mis primos, al nacer le daban apenas unas horas de vida, compuse la canción durante esta etapa para animar a sus padres; afortunadamente ganó aquella batalla y a día de hoy es una cría preciosa y sana. La canción narra una situación crítica y puede llamar la atención su estilo “bailongo”, pero me apetecía que fuera así, no quería montar un drama, se trataba de dar ánimos; con los “paparapás” cambia el tono del discurso y da pie a la parte final del tema que es en realidad un salto al futuro, quería que sonara muy soul, que se intuyera que el principal problema ahora no era otro que el de que la pequeña durmiera, que ya había pasado todo.

Cuando escucho “Luces de Verano” la asocio a la luminosa portada del disco, con esos rayos de sol llenándolo todo. ¿Dónde se sacó la fotografía? ¿Queda muy lejos ese verano del que hablas en la canción?
La fotografía es de EvaHM, ella me hizo un montón de preguntas que en ese momento me daban pereza, lo reconozco, pero gracias a este trabajo previo llegamos a la conclusión de que necesitábamos contraluces y luminosidad y nos fuimos una mañana a La Devesa en El Saler. No conozco una luz mejor en el mundo y EvaHM la captó a la perfección. Con respecto a “Luces de verano”, durante mi adolescancia solía pasar una semana o dos en agosto en un pueblo de La Rioja; la canción habla de los momentos de libertad y del vértigo que sentía en aquella etapa, así que sí, queda en el pleistoceno, es verdad que es un tema luminoso, pero con el título quiero hablar de estas sensaciones, invisibles para mí hasta esos días.

Para “Disparo Revelador” has contado con Xema Fuertes y Cayo Bellveser, de Maderita, en la producción. ¿Qué tal ha sido trabajar con ellos? ¿Qué es lo que crees que más han aportado al resultado final?
Trabajar en el estudio Río Bravo de Xirivella con Xema y Cayo ha sido una experiencia muy enriquecedora, mi idea sobre cómo quería que sonaran los temas la tenía clara, ellos me captaron enseguida, así que les he dejado “fluir”, cómo no hacerlo con su calidad, he sido “pejiguero” cuando consideraba que tenía que serlo. Despegarme de la comodidad y confianza que tenía/tengo con Carlos no era fácil, pero también quería conocer otra forma de trabajar y ha sido brutal.

Manolo Tarancón aparece en “Herederos”, para mí el momento más Tom Petty del disco. ¿Cómo surgió la idea de esta colaboración?
He trabajado muchos años con él, nos hemos recorrido media España tocando juntos sus canciones y he grabado en algunos de sus discos, además, desde que empezó mi etapa compositiva, él siempre ha estado ayudándome; en “Golpe de estado” no surgió, pero para este segundo disco quería que su colaboración fuera visible. Consideré que podía sentirse identificado con la temática de la canción; Manolo siempre ha sido un referente en cuanto a su tenacidad e integridad, él ha renunciado varias veces a propuestas que le podían haber traido beneficios a corto plazo por considerar que no eran adecuadas a medio o no iban de la mano con su manera de actuar y algo de eso tiene “Herederos”.

Cierras el disco con “Buen Viaje” ¿Qué hay detrás de este instrumental de espíritu melancólico?
Es la primera canción instrumental que hago, es un homenaje a Cartucho, compañero felino durante 10 años. Siempre me apoyo en las letras para intentar transmitir emociones, pero en este caso quería que la música las expresara por sí sola.

Para todos aquellos que se compren la versión física de “Disparo Revelador” se encontrarán con una sorpresa. ¿De qué se trata?
Es la canción once, “La boca del lobo (versión demo)” grabada en mi casa y que formaba parte de las canciones “demo” que llevé inicialmente a Río Bravo; es un premio para los románticos que siguen comprando discos físicos. No está en plataformas digitales y me gustaría que siguiera siendo así. Xema y Cayo la vistieron con un fantástico riff de guitarra española (corte dos del disco), pero cambió tanto que me di cuenta de que tenía prácticamente dos canciones, la de estudio con un traje maravilloso y la versión desnuda con una intensidad emocional que no quería perder.