Míranos

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Escribo esto confinada en casa. Las circunstancias son extraordinarias. Ya sabes, el puto virus. He pasado por distintas fases: incredulidad, evasión, agobio, tristeza, resignación… Como todos, supongo. Llevo un par de días sintiendo que en realidad no importa mucho qué sucede ahí fuera. Esta situación no es más que una ocasión para vernos mejor, para conocernos a nosotros mismos por medio de nuestras acciones.

patricia

Es cierto que unas condiciones fuera de lo normal dejan en suspenso nuestros comportamientos habituales y por un momento se crea algo parecido al vacío. Pero acabamos llenándolo todo. ¿De qué? De lo que somos, ni más ni menos.

Míranos: somos el que aporta y la que quiere sacar. Somos el que acumula y la que ofrece. El que cuida a los más vulnerables y también quienes aprovechan la desgracia para robar mejor. La artista que disfraza de altruismo su necesidad de atención y los señaladores de los defectos de los demás en twitter (o en columnas de revistas culturales). Somos el miedo y la confianza, el altruismo y el egoísmo, la consciencia y la ignorancia. Somos lo que ves, lo que hay. De momento somos lo mismo en otro marco, con otra coyuntura.

Quizá necesitamos que todo se vuelva más extremo, árido como el desierto, para poder ver que hay una flor hermosa y rara que quiere nacer. Todavía nos aterra el silencio porque de él brotan preguntas: ¿He venido al mundo a comprar? ¿Nací para ser explotada? ¿Para explotar? ¿Con toda nuestra inteligencia no podemos encontrar una manera más científica y racional de vivir en comunidad? ¿Para qué necesito acumular? ¿De dónde surge esta obsesión por sacar? ¿Sacar qué y para llevármelo a dónde?

Nos resistimos al cambio que necesitamos y preferimos la explotación conocida que el bienestar por conocer. Aún deseamos estar por encima de algunos y eso nos obliga a estar por debajo de otros. Nos negamos a permanecer al lado de todos. La jerarquía campa a sus anchas en nuestros pensamientos. Lo sé porque también habita en mí. Y porque tengo ojos y observo la creación de los seres humanos: clases, categorías, privilegios, sumisión…

Mi deseo para estos tiempos es que nos recuperemos pero de verdad, que transformemos el significado de lo que somos y que ya no volvamos a la “normalidad”, porque muchas de las cosas que hemos aceptado como normales, en realidad apestan.

Por fortuna también tenemos dentro una semilla de conocimiento, esparcida a lo largo de milenios, que nos habla con una lógica sencilla (que no simple): todos somos uno y todos tenemos que estar bien para que todos estemos bien. Da lo que quieres recibir. Ama.

El cambio será. El cambio es. Los seres humanos expresaremos lo que somos a través de ese cambio. Si nosotros cambiamos, la expresión será distinta. Lo llenaremos todo de aquello que seamos.

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