¿Qué se esconde tras la insultante juventud de Mourn? Una breve pero intensa historia en la que resumen, a lo largo de un puñado de meses, lo que podría ser una trayectoria de ensueño, no exenta de pesadilla, para la banda barcelonesa.
De buenas a primeras pueden causar la impresión de ser un grupo foráneo, pero solo hace falta hurgar un poco para descubrir su historia, una historia que empieza como todas las demás. Una historia que habla de “Teenage Angst” (Angustia adolescente), de grupos y camisetas noventeras, de amigos con los que compartir esos grupos y sellar alianzas en contra del tóxico mundo. El resto sucede como si dejaras caer una pelotita de nieve cuesta abajo. Carla Pérez Vas y Jazz Rodríguez, ambas germen inicial de Mourn, reclutan a Antonio Postus, amigo de infancia, y a la hermana pequeña de Jazz, Leia, ambas hijas de Ramón Rodríguez (Madee y The New Raemon), graban el disco en dos tardes con menos de 400 euros y a correr se ha dicho.
No tardaron en levantar murmullos y es que Mourn (Sones, 2015) es un tótem a la inmediatez y la rabia juvenil, enlatado en diez canciones y veinte minutos de duración y con la potencia y el descaro que hacen recordar al estupendo “Frogstomp” que Silverchair grabaron cuando apenas habían cumplido dieciséis años. La mencionada “Otitis” ya está a la altura de cualquier composición de The Breeders, que, junto con Pixies, Pj Harvey y los Ramones (no hay más que fijarse en la portada del disco para ver el guiño) fueron los grupos que espolearon a las jóvenes a coger las guitarras.
De momento todo parece seguir un curso lógico, hasta que un buen día reciben la llamada de Mike Sniper, fundador del sello neoyorquino Captured Tracks, con bandas en su catálogo de la talla de DIIV, Marc De Marco, Beach Fossils y Wild Nothing, con mensaje en el asunto: “Os quiero en mi sello”. Es a partir de entonces que la cosa se desmadra, Pitchfork les hace una reseña llena de elogios y es bien sabido el poder de la web del tridente, capaz de poner en el mapa mundial a cualquier banda en cuestión de segundos. Al disco primogénito le sigue un EP de tres canciones, Gertrudis (Sones, 2015), de factura sobresaliente donde “Salvador” llama la atención porque se atreven con su lengua materna, el catalán, y rinden homenaje al pintor surrealista.
El presente de Mourn no deja de ser convulso, pues están en medio de un contratiempo con su último lanzamiento “Ha, Ha, He” (¿?, 2016) ya que según palabras suyas y cito textualmente: “El disco está secuestrado por la discográfica, Sones, a pesar de haber sido el grupo el que ha cargado con los costes del mismo”. De momento, solo podemos oírlo en el Bandcamp del grupo, a la espera de que se resuelvan los desaguisados contractuales, y cómo no, en un directo que no tiene desperdicio ninguno.











