Nudozurdo, aires de cambio

por | 12 noviembre 2015 | Cultura pop

Tras cuatro años de relativo silencio, la banda madrileña vuelve a la actividad discográfica con la edición de Rojo es peligro (Everlasting Records, 2015); un álbum que supone una nueva senda en el recorrido sonoro de la banda, en el que abandonan las atmósferas asfixiantes y oscuras de sus anteriores discos en pos de una ligereza synth-pop más accesible e inofensiva.

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La trayectoria vital y musical de Nudozurdo siempre se ha caracterizado por una constante búsqueda de nuevas estructuras, sonidos y emociones, en una eterna huida hacia adelante ante el temor de repetirse. Esto se refleja en los continuos cambios de formación que el combo liderado por Leo Mateos ha sufrido después de cada nueva referencia discográfica; pero también les ha permitido mutar con naturalidad y evolucionar de una manera constante ese post-rock de alto octanaje emocional, guitarras poderosas y letras crípticas y dolientes que han caracterizado a la banda desde sus comienzos, hasta alcanzar su cénit musical en dos fantásticos discos como son Sintética (Everlasting Records, 2008) y Tara motor hembra (Everlasting Records, 2011).

Por ello, no es de extrañar que Mateos haya decidido que es el momento de poner un punto y aparte a esa etapa de la banda y abrazar sonoridades alejadas de lo que nos tenían acostumbrados a la hora de conformar este nuevo Rojo es peligro, un disco que se entronca directamente con Acuario, el proyecto paralelo de Leo Mateos y en cuyo primer elepé, Cassette para los niños (Marxophon, 2014), tomó contacto con los sintetizadores analógicos, los teclados y los arreglos electrónicos que ahora dominan el sonido de Nudozurdo.

Las canciones de este nuevo disco respiran unas atmósferas etéreas y livianas, cercanas al pop más ensoñador de los 80’s y a bandas más contemporáneas como Beach House; dejando así que la voz pase a un primer plano en detrimento de unas guitarras que pierden presencia y garra. El resultado es un tanto irregular, con momentos brillantes que se difuminan en un fondo un tanto monótono y, en ocasiones, aburrido; con temas que rayan a buen nivel como “Carpinteros del mal”, “El grito” o “Felicidad réplica”, pero que palidecen en la comparación con sus discos previos. Rojo es peligro probablemente decepcionará a aquellos que se enamoraron de los desarrollos instrumentales abigarrados y densos que adornaban sus canciones clásicas, pero es posible que atraiga a aquellos que disfruten de las melodías más plácidas y cálidas.

Ahora solo falta comprobar cómo encajarán estas nuevas canciones en unos recitales en vivo que siempre se han caracterizado por su energía, furia y desatada emoción; algo que podremos comprobar el próximo 29 de noviembre en Espai Rambleta, en un concierto que seguro no dejará indiferente a nadie.

Fotos: Luis Díaz Díaz

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