fbpx

Samuel Reina: Post Tenebras Lux

por | 22 enero 2017 | Entrevistas

El próximo domingo 29 de enero se celebrará la final del Concurso Movistar Vinilo Valencia, convertido ya en todo un referente a la hora de descubrir nuevos talentos musicales en nuestra ciudad. En esta edición, la octava, y en horario matinal, se convoca a tres propuestas muy diferentes: The SaltitoS, L´Emperador y Samuel Reina.

SAMUEL-REINA-VALENCIA

Desde siempre has coqueteado con distintas disciplinas como la pintura, la fotografía, la escritura…Has comentado que abordabas la música como algo más bien lúdico, hasta que hace unos años te lanzaste a elaborar un discurso propio. ¿Cómo fueron tus primeros pasos en el mundo de la música? 

La música siempre ha estado presente en mi vida. Siendo muy pequeño recuerdo escuchar a mi hermano mayor ensayar intensamente hermosos y complicados ejercicios de trompeta en el cuarto de al lado, mientras yo me dedicaba a dibujar algunos de mis héroes de cómic favoritos. Las batallas de Robert E. Howard o Alan Moore se mezclaban con acordes de Schubert y escalas para trompeta de Maurice André. Luego vino el blues, el rock y, por supuesto, el jazz. Todavía recuerdo cuando mi hermano trajo a casa un ejemplar del “News of the World” de Queen, me quedaba fascinado observando los hermosos dibujos del interior. No fue hasta mi adolescencia cuando, azarosamente, empecé a juguetear con una quejumbrosa guitarra española que había en mi cuarto. Imitaba todo cuanto caía en mis manos; Bowie, Dylan, Buckley, Brel, Krahe, etc. Fue cuando comprendí aquella frase de Francis Bacon que afirma que cuando destrozas aquello que imitas es cuando te conviertes en ti mismo. Así fue como paulatinamente fue germinando el deseo de querer profundizar más ella.

Recibiste la propuesta de Tono Hurtado (Tardor, Tórtel, Mai-Mai), que llegó en un momento providencial. Imagino que acostumbrado al “Do It Yourself”, contar con un respaldo sólido cambiaría completamente la dinámica de trabajo. 

Totalmente. Siempre fui un tipo atado a ciertas esquizofrenias durante los procesos creativos. Soy obstinado y tiendo a dar múltiples vueltas a las cosas. En este punto fue profundamente tranquilizador y todo un alivio que otra cabeza tomara las decisiones más drásticas por mí, es decir, cuestiones rítmicas, transiciones. Trabajar con Tono ha sido un proceso muy hermoso pues desde el primer momento el clima de trabajo fue maravilloso, todo ello motivado por el intenso respeto mutuo. Mi deseo es volver a trabajar con él en un futuro. Nadie ha sabido escudriñar en mi cabeza como Tono y exhortar mis inquietudes para lograr formularlas en forma de canciones.

En tus composiciones podemos entrever ecos de las músicas que te gustan, de lo más inmediato a lo más íntimo. ¿Qué referentes se amalgaman en tu música? 

Siempre me gusta decir de un modo jocoso que mi música es una especie de guía de restaurantes favoritos, es decir, no siento la obligatoriedad de trabajar un único color en pos de una unidad de discurso. Las bandas que abarcan un color me aburren. Adoro los recovecos y estirar las líneas armónicas y contramelódicas. De ese modo yo mismo me auto implanto mis propias trampas para que finalmente el tema pueda llegar a sorprenderme y manifestarse como una entidad autónoma a mí. Ese es el concepto legitimador de todo acto de creación. Desconfío de aquellos que se lanzan a la búsqueda y edificación consciente de un discurso o estilo. La música también puede encerrar políticas sospechosas, por eso trato siempre de amalgamar todo aquello que me seduce o me suscita interés, para, por así decirlo, buscar una vacuidad de estilo. Muchas personas han subrayado que mis canciones recuerdan a Hawley, José González, Iver, Howard, Drake y sí, así es, ciertamente están ahí pero mezclados en una suerte de maremágnum caprichoso.

Tomas las crisis (y la vida del músico conoce no pocas) como combustible para las canciones. Parece que la felicidad no necesite expresarse y que en cambio los momentos más turbulentos se conviertan en terreno fértil para la creación. ¿Qué hace saltar tus alarmas? 

No sé. Llevo algún tiempo en esto y los procesos de creación siempre se me han antojado un profundo misterio. Sin duda, las situaciones de crisis y cataclismo personal son especialmente motivadoras para encerrarme en mi cuarto a pensar un rato y, con suerte, componer algunas líneas. Como dijo Saint-Exupéry: “Lo que da belleza al desierto es la posibilidad de que pueda esconder un pozo de agua en alguna parte”. Supongo que sin la música mi vida podría ser simplemente un desierto sin expectativas de ningún pozo que aplaque la sed, supongo que esa sed pueda tratarse del impulso creativo que te incentiva a seguir buscando. En cualquier caso, es un hecho ciertamente complejo pero las tinieblas en ocasiones inspiran ideas más sublimes que la luz.

Un disco, que se pudo crear a fuego lento, en el que material de Antartica camina hacia la luz. 

Sí, muchas de las canciones que componen “Alarms” ya figuraban en Antartica, que no era más que una maqueta que había grabado en la soledad de mi estudio. El carácter de Antartica era ciertamente más lóbrego y críptico, aunque en alguna reseña peregrina se ha etiquetado a “Alarms” de “Pop cavernoso”, lo que me parece sorprendente ya que la idea era arrojar un poco de luz a las canciones, jajaja. En cualquier caso, Tono y yo trabajamos intensamente para iluminar la propuesta sin que esta perdiera toda la entereza dramática y emocional que yo deseaba. Creo que hizo un trabajo sencillamente excelente.

En tus letras se revela una marcada querencia literaria, en ocasiones con cierta vocación de contar historias; pero que también, y la preciosa “Ghost” sería un buen ejemplo, puede dar lugar a un universo bastante enigmático. 

Sí, en ocasiones me gusta contar historias o situaciones concretas, lo maravilloso de las canciones, a diferencia de la vida, es que todas encierran una secuencia y siempre puedes fácilmente cambiar de acorde o motivo si te resulta algo aburrida. También me dejo subyugar por las líneas armónicas, como si de algún modo pudieran susurrarme la lírica más adecuada para cada ocasión. La canción que mencionas habla acerca de la lógica inasible del sueño, de esa extraña sensación que resumió tan elocuentemente Byron con aquella frase que dice “Una visión para ser soñada, no vivida”. Hablo de un fantasma que no es más que mi sombra proyectada y duplicada en el sueño. Una sombra que se vigila a sí misma. No sé, supongo que por aquel entonces estaba demasiado sumergido en las lecturas de Philip K Dick, Robert Heinlein y Ballard.

Y, claro, la influencia de Bowie también se palpa, incluso en tu forma de cantar. De hecho, participaste en un homenaje al músico justo antes de su muerte y tocarás el “Blackstar”, el último legado de este músico, el 3 de febrero en lo que promete ser una cita muy especial. ¿Qué significa Bowie para ti? 

Bowie es uno de esos músicos que siempre evidenciaron una inteligencia sin parangón y en múltiples ocasiones, sin ni siquiera pensarlo, me he visto exhortado por sus pasos. Su manera de armonizar, su interpretación, la extrema precisión eligiendo a sus músicos y colaboradores y esa constante y disimulada trascendencia e ironía británica en todo lo que hacía. Si tuviera que extrapolarlo al cine sería como el Stanley Kubrick del Rock y el Pop, en la medida de que todo cuanto realizaba era un elocuente ejercicio de estilo y meticulosidad. Sin duda es un proyecto en el que estamos trabajando intensamente. Hemos analizado el Blackstar de principio a fin y haremos un reinterpretación del mismo. Para ello nos hemos juntado Remi Carreres, Dani Cardona, Pablo Soriano y yo. La idea es ofrecer un espectáculo en el que el diseño de las visuales complete la intensidad de la propuesta; contamos con el fantástico concepto estético de Epi Neuraska para ello.  Estamos ciertamente emocionados pues el trabajo está siendo muy complejo, hay que tener en cuenta que para “Blackstar” Bowie reunió a algunos de los mejores músicos del mundo, jaja. Me gustaría poner en relieve que no se trata de una banda tributo ni nada por el estilo, de hecho fuimos bastante categóricos con esto y huimos de ese  planteamiento desde el principio. Se trata, como he dicho, de ofrecer una lectura quizás menos intelectualizada y oscura del último trabajo de Bowie pero procurando que eso no signifique restar profundidad e intensidad. Me ilusiona especialmente poder anunciar que el estreno será en la sala Russafa el próximo día 3 de febrero.

También participaste recientemente un concierto homenaje a Leonard Cohen. Está claro que la herencia que nos dejan estos monolitos de la música es majestuosa, pero ¿no estás un poco harto de los conciertos tributo? 

Bueno, tengo sentimientos un poco inquietos con eso. Tratándose de Cohen y Bowie, sin duda para mí es un deleite poder recordarles de ese modo pues, principalmente, son músicos absolutamente incontestables y disfruto muchísimo interpretándolos. Aunque no tuviera ninguna relevancia en prensa, no recuerdo haber visto la 16 Toneladas tan llena la noche en que un buen puñado de músicos y amigos decidimos reunirnos a homenajear desde el más profundo afecto a uno de nuestros grandes referentes. Recuerdo las colas de gente que se amontonaban a la salida queriendo entrar. Es una sensación extraña actuar en un espectáculo tributo pues todas las frustraciones y riesgos que debes de asumir si tienes un proyecto personal sencillamente se disipan, es decir, es como saltarte todo el ascenso e ir directamente al éxito y a la gloria. Sales allí y el público te adora y canta contigo. No sé, es muy estimulante y extraño a la vez. Por otro lado, es profundamente desolador que muchas de las grandes salas tan sólo hagan lleno total con las bandas tributo pues eso no habla demasiado bien de la curiosidad y dinamismo de determinada escena. No sé, no quisiera herir sensibilidades con esto. Obviamente me parece fantástico que existan, de hecho a mi me han propuesto cantar en reiteradas ocasiones en algunas de ellas pero no me despierta o remueve lo suficiente.

Te podremos ver el próximo 29 de enero como finalista del concurso Vinilo Valencia, junto a The SaltitoS y L´Emperador, ¿cómo has vivido este proceso?  

Fue algo inesperado. Recuerdo mandar mi propuesta un día antes de que finalizara el plazo. Obviamente fue motivo de entusiasmo y alegría. Al instante se lo comuniqué a mi banda. Estoy profundamente satisfecho con el sonido que hemos conseguido y Tono Hurtado, Cesc Domènech y el guitarrista recién incorporado Toni Carrillo, tratamos de llevar a otra dimensión las canciones. Estamos trabajando para impregnar de emoción y empaque el nuevo sonido de la banda. Realmente, desde el primer momento hubo un grado de afinidad fantástico y me siento feliz y muy honrado de poder contar con tanto talento para sustentar mi propuesta en directo.

Foto: Javier Saez

Suscríbete al boletín mensual

El podcast de Beat València

Así suena València en primavera

Artículos relacionados

Pin It on Pinterest