Tercer Sol: “Todos tenemos algo de lo que escapar” MARTES 4 DE JUNIO, EMERGENTS AL PALAU DE LA MÚSICA. 21 DE JUNIO, TAGOMAGO FEST LA MUTANT

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Eran una de las propuestas más excitantes surgidas del subsuelo valenciano, y su largamente esperado primer álbum – tras aquel EP homónimo de tres canciones, hace casi cinco años – lo ha refrendado con creces. Lejos (BCore/Discodrome/Dead Moon Records/Levógira, 2019) es un ejercicio de escapismo, embalizado sobre neblinas post punk, explosiones de ruidismo y una inédita veta pop, que lo tiene todo para ser uno de los discos importantes de este ejercicio. Lo presentan el 4 de junio en el Palau de la Música, dentro de Emergents, y el 21 de junio en La Mutant, dentro del Tago Mago Fest. Hablamos con ellos.

 4-tercersol_film-10 Foto: Paula Prats

Han pasado cinco años desde vuestra primera referencia, el EP homónimo, y este álbum. Supongo que habréis estado liados en otras muchas cosas, pero he de preguntaros por qué ha pasado tanto tiempo entre el uno y el otro.
Justo después del primer EP hubo un cambio en la formación, y estuvimos probando cosas y buscando teclista una larga temporada. Nos volvimos a juntar a tope a principios de 2017, cuando apareció Miguel, el nuevo teclista. A partir de ahí las cosas han ido bastante rápido.

¿Tenéis la impresión – al menos, yo sí – de que el formato álbum os ha permitido dar la medida real de todo lo que entonces apuntábais? A mí me parece un disco muy completo, que transita de momentos muy oscuros a melodías mucho más pop.
Creemos que se nos dan bien los formatos largos. Eso nos ha permitido hacer una cara del disco más oscura y otra más pop, o incluir una canción como “La Huida”, un drone ambiental que sirve de introducción al disco y que nos encanta como ha quedado. Queremos hacer más canciones así.

El disco está coeditado por un sello del pedigrí de BCore. ¿Cómo surgió el contacto con ellos y su interés por la banda?
Nuestra primera opción era BCore, pero en un principio hicimos contactos con muchos sellos. Fue cuestión de paciencia y un poco de suerte. No nos olvidemos de que también han colaborado en la edición Discodrome, Dead Moon Records, y Levógira.

“Lejos”, “La huida”, “De viaje antes del amanecer”, “Hazme volar”… ¿podría decirse que vuestra música responde a un deseo de escapismo?
Totalmente. El disco tiene forma de viaje, de la oscuridad va avanzando hacia melodías más pop y ritmos más pausados. Queríamos que la primera parte fuera más asfixiante para luego dejar paso a la caricia y la calma. Todos tenemos algo de lo que escapar.

Habéis vuelto a grabar con Pablo Peiró (Betunizer). Supongo que es algo así como vuestro productor de cabecera, alguien que os conoce y entiende a la perfección.
Desde que grabamos el EP, en 2014, teníamos pendiente grabar un LP con el Pei. Nos conoce y nos soporta, que no es fácil. Nos encanta cómo suena el disco, con garra pero con todo en su sitio. Es un lujo tener al Pei por aquí. Después de tener la mezcla terminada se lo enviamos a James Plotkin (Khanate, Scorn) para masterizar y que le diera el último toque. Después de mucho tiempo grabando y mezclando es fácil perder la perspectiva y nos vino muy bien su aportación para cerrar el disco.

Tengo la sensación de que habitáis en un terreno intermedio entre el post punk (que en Valencia han encarnado grupos como Antiguo Régimen, o más recientemente, La Plata) y el vigor instrumental de otras bandas locales que se han decantado en los últimos tiempos por reformular el kraut rock (Jupiter Lion, Siesta!), el kosmiche (Güiro Meets Russia, Julio Tornero) e incluso el post rock (Balano, Qualude, Dürga). ¿Os véis ahí? ¿Más cerca de unos o de otros?
Siempre nos suelen etiquetar entre el post punk y el noise pop. Es bastante gracioso porque ni siquiera nosotros mismos nos ponemos de acuerdo con lo de las etiquetas. Como comentas, hay un poco de todo. No solemos pensar mucho en esas cosas.

En cualquier caso, y más allá de eso: ¿Os sentís en sintonía con cualquier escena de aquí o de fuera?
Por donde nos movemos (La Residencia, Magazine, Umbral) hay mucha efervescencia, se están montando grupos continuamente y no hay un género concreto, ya sea punk, electrónica… en ese sentido es todo más sencillo, nos sentimos en sintonía con gente a la que le guste meterse en estos fregados aunque musicalmente pertenezcan a otros géneros. Conocemos gente maja por muchas partes. Eso es de lo mejor de tener una banda.

¿Cómo afrontáis los directos? ¿Suele haber en ellos un plus de energía respecto a lo que podemos encontrar en los surcos del disco?
Nuestra idea era grabar el disco lo mejor posible, en la medida de nuestras posibilidades, para después permitirnos más licencias en el directo. El directo es más rugoso y agresivo. Intentamos llevarlo al límite. Ahí está la cuestión: bordear el límite sin sobrepasarlo.