The Brew vuelve a la actividad discográfica con la reciente publicación de Shake The Tree (Jazzhaus, 2016), un álbum que confirma la madurez compositiva de la banda gracias a unas canciones contundentes como un directo a la mandíbula.
La carrera de The Brew parece estar marcada por el mismo vertiginoso ritmo que caracteriza sus mejores canciones. Casi desde el primer momento en el que Jason Barwick, Kurtis Smith y el padre de este, Tim Smith, se colgaron los instrumentos para recorrer los escenarios de la Pérfida Albión, la popularidad de este power trío no ha dejado de crecer, cual función logarítmica. Pronto la crítica y el público se rindieron a los pies de una banda que retomaba el sonido más crudo de los 70 y cuyas actuaciones en vivo se traducían en verdaderas explosiones decibélicas. Así, tras unas exitosas funciones en festivales de la talla del Rock ’n’ Blues Custom Show de Pendtrich o el Great British R&B Festival de Colne y la autoedición de The Brew (2006), se situaría rápidamente a la cabeza de la escena rock británica.
La edición de The Joker (2008) no haría más que confirmar que nos encontrábamos con algo más que una mera promesa. En estos dos primeros elepés, el grupo despachaba un ramillete de canciones aplastantes que mostraban sin tapujos la influencia de Led Zeppelin, los primeros Black Sabbath o Blue Cheer. El buen hacer de Barwick a las seis cuerdas, disparando riffs llenos de fuerza y frenesí, unido al nervio de los Smith en la base rítmica, conseguían que la alquimia entre el hard rock clásico, el blues y la psicodelia, diera como resultado un repertorio absolutamente arrebatador. Con su siguiente referencia, el estupendo A Million Dead Stars (2010), mantendrían la línea ascendente, volviendo a ofrecer un producto lleno de intensidad, guitarras afiladas, estribillos infalibles y un sonido más limpio aunque tan descarnado como siempre.
Al año siguiente editarían The Third Floor (2011), un disco un tanto fallido donde buscaban un sonido más contemporáneo para sus composiciones. A diferencia de sus lanzamientos anteriores, las canciones de este álbum no terminan de levantar el vuelo, como si hubieran perdido algo de frescura en el camino. Esta sensación se acentuaría en su siguiente lanzamiento, Control (2014) que, sin ser un disco prescindible, adolecía de grandes temas que aportaran algo de emoción a ese intento, un tanto forzado, de actualizar su esencia clásica. A pesar de que sus conciertos seguían rayando a un excelente nivel, este cierto estancamiento en sus producciones discográficas hizo pensar que la estrella de The Brew se apagaría con la misma velocidad que les aupó a la fama. Sin embargo, el trío británico ha vuelto a subir el listón con su nuevo disco, alcanzando el nivel de sus primeros lanzamientos. En Shake The Tree la banda se muestra más poderosa que nunca. Cortes como “Rock & Roll Dealer”, o “Black Hole Soul”, impactan al oyente con la fuerza de un ciclón gracias a unos inspiradísimos riffs guitarreros y su apabullante sección rítmica. Aquí la banda encuentra, por fin, el equilibrio sonoro que buscaba en sus anteriores elepés; dando como resultado un formidable ejercicio de hard rock atemporal.
Tras comprobar que han recuperado su pulso compositivo, sólo queda ver como llevan estas nuevas canciones al escenario, ahí donde The Brew no falla nunca.











