Todos los logros de aquella generación que rejuveneció el rock

por | 25 junio 2026 | Conciertos

Hay noches que no pintan bien. Si ya son complicados los conciertos en domingo, añadan un partido de la selección española en las horas previas y la coincidencia de otra actuación interesante esa misma tarde. Sin embargo, la oportunidad de tener en directo a Superchunk en el Loco Club el 21 de junio hizo que no se tuvieran muy en cuenta las cosas del negocio; es lo que ocurre cuando los promotores implicados son también pirados de la música. Afortunadamente el publicó, dubitativo al principio, terminó acudiendo a la cita y la banda de Chapel Hill estuvo a la altura de las expectativas. Firmaron una actuación memorable.

Las grabaciones de Steve Albini. Los estudios Fort Apache. El terremoto de Seattle y las réplicas regionales. Alternative Nation en MTV. Lollapalooza. Spin Magazine desafiando el reinado contracultural de Rolling Stone. El sentimiento de comunidad. La militancia de lo auténtico frente a lo corporativo. El éxito de Sub Pop y la aparición de sellos como Matador, K Records, o el propio Merge impulsados por Laura Ballance y Mac McCaughan. Espíritu Do It Yourself hasta las últimas consecuencias. Guitarras ardientes, ritmo vertiginoso, melodías, coros, aspereza y disonancias. La década americana de Bush padre y Clinton también fue la del rock alternativo. Eran las nueve y diez de la noche y los de Carolina del Norte, criaturas de esta escena de Freaks, arrancaron con una intensidad y un compromiso encomiables. El convencimiento en lo que hacen es su principal arma.

No habíamos visto a Superchunk antes, pero llegaban precedidos por la fama de ser una de las mejores bandas de directo que se habían disfrutado en la ciudad . Su actuación en 16 Toneladas del 22 de agosto de 2024 había entrado en la mitología de los mejores directos de la Valencia contemporánea. Ms. Ballance al bajo con camiseta rayas, Laura King en la batería con camiseta negra y collar, Mr. McCaughan, guitarra y voz principal, elegante con su camisa de franela y Betsy Wright al bajo con t-shirt gris completaban un cuadro de lo más coherente. Vaqueros, Vans y Converse. Como si hubieran leído a Simmel el look de la formación estaba en sintonía con las bandas independientes que reinventaron el rock en los noventa. A nosotros y a las generaciones más jóvenes nos va a tocar reinventar la izquierda si queremos recuperar la confianza, la sonrisa y el futuro.

Un Mac feliz nos advirtió al inicio que iban con unas cuantas canciones recientes. Su último álbum Songs in the Key of Yikes (2025) contiene piezas tan resolutivas como Care Less o Bruised Lung que no tardaron en aparecer. Las filas se apretaron y empezaron los remolinos. Cobardes por naturaleza nos situamos detrás, cerca de la mesa de merchandising. Desde allí vimos muchas caras conocidas, verdaderos profesionales de la crítica musical y aficionados del asunto, locutores de radios locales, el músico inventor de La Valenciana y algunos The Standby Connection que flotaban varios centímetros sobre el suelo en su semana de gloria. Igual estaban subidos en el escalón de la derecha de la sala.

Los norteamericanos no se dieron ni unos minutos de respiro, máxima entrega desde el primer guitarrazo. Les costó algún tema que todo encajase, pero cuando los instrumentos encontraron el equilibrio el sonido se disparó con nitidez y vigor. No fue la típica actuación en la que un riff, un estribillo conocido o un hit inapelable incendia la platea. La cosa fue más de acumular energía y de sumar entusiasmos. Lorenzo, que es un Lord y conoce la sala mejor que su alma, tuvo la gentileza de indicarnos el sitio exacto donde mejor se estaba escuchando la actuación. Y allí que nos fuimos; madre mía, qué barbaridad.

Sonó Slack Muther Fucker y el mar de emociones de las primeras filas se desbordó. Saltos, empujones, abrazos, estribillos que se gritan. Ya no había marcha atrás. Como artesanos que nunca desatienden los acabados, se tomaron unos segundos para afinar antes de abordar una versión de Lou Barlow. Después llegaron Hyper Enough y Precision Auto y todos los corazones ardieron. Qué manera de dignificar la música en directo. Muchas de las convicciones, las prácticas, las certezas, los compromisos, las implicaciones y los logros de esa generación que rejuveneció el rock y lo hizo grande de nuevo nos podrían ser muy útiles para el tiempo hostil que se vislumbra. Tomemos buena nota.

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