Tomasito, ciudadano gitano

por | 4 abril 2017 | Cultura pop

Solo se somete al compás de los palos flamencos, para todo lo demás, Tomasito actúa de manera libérrima siguiendo el pulso irrefrenable de su instinto. Si observamos su biografía, Tomás Moreno Romero (1969) fija su origen en el barrio de Santiago de Jerez de la Frontera, aunque este genio, más bailarín que cantante, debió llegar hasta la cuna de la bulería desde otra galaxia.

TOMASITO-VALENCIA

Este hiperactivo alienígena “vive de los besos de canela”, estampa espigada, de poco más de 52 kilos de peso parecen confirmar su dieta, aunque él afirma que devora cuanto puede, así lo canta en ‘Soy un limón’ uno de los quince temas que ha recogido en la antología “Ciudadano Gitano” (El Volcán, 2017) en la que hay muestra de su jondo arte interestelar desde que debutase con “Torrotrón” (Okay, 1993) aunque su forma de entender la música pasó desapercibida en aquel momento.

Tomasito se curtió en las reuniones flamencas, bautizos y comuniones en su popular barrio jerezano, aquel delgado gitanillo al que llamaban ‘Tomasín’ además de bailar en las celebraciones también fue monaguillo y ¡cantaba el Padre Nuestro por bulerías! Por entonces, ganó el premio de la Fiesta de la Bulería de Jerez, donde Diego Carrasco, otro genio extraterrestre del compás, lo reconoció inmediatamente. Entre sus irreverencias, era capaz acoplar el flamenco clásico con Michael Jackson, arte jondo con el niño robot. Carrasco, en 1984, se lo llevó a Los Canasteros, en el mítico tablao madrileño, para dos años después participar en la gala de TV de fin de año, y girar por Australia y América con el guitarrista Paco Peña.

La imperial Lola Flores, otra artista paranormal en la vida de Tomasito, vio reunido en aquel alfiler de niño todo el arte flamenco, el mismo que otros estratosféricos flamencos y jazzeros descubrirían en adelante. Desde el gaditano Chano Domínguez, tras participar en la película documental de Fernando Trueba “Calle 54”, dedicada al figuras del latin-jazz, giró por medio planeta, a Chick Corea, su compadre Kiko Veneno o Jorge Pardo. En 2006 forma parte de G5, junto con Deliqüentes, Kiko Veneno y Muchachito Bombo Infierno. Una desternillante familia que luego se autobautizaría en 2013 como La Pandilla Voladora, una nave espacial donde convivieron Lichis, Canijo de Jerez, Albert Pla, Muchachito, Diego Cortés, Tino di Geraldo y David Sáenz de Buruaga… ¡Imposible encontrar más “bichos raros en este mundo del revés” sobre un mismo escenario!

En su coctelera musical el jerezano hay flamenco además de rumba, rock´n´roll, funky e incluso hip hop, capaz de hacer versiones rumberas de “Back in Black” de AC/DC o “Agradecido” de Rosendo. Entre sus temas legendarios están “Resaca”, “El abandonao” y “La cacerola”. Todo bien agitado, no mezclado, por supuesto. “Azalvajao” es el último disco, lo grabó junto a la Banda Limón con la producción de José Luis Garrido (Los Chorbos, representativos del “sonido caño roto”). Tomasito en cada concierto se exprime al máximo, igual se parte la camisa que termina bailando en calzoncillos.

Fotos: Céline Beslu

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