Violator: 30 años de la explosión de Depeche Mode MARZO, 1990.

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La frontera entre la música electrónica y el rock se difuminó totalmente durante el paso de la década de los 80 a los 90: el sonido Madchester (con epicentro en la discoteca The Haçienda) consiguió hacer bailar a la juventud de su época gracias al pop psicodélico de los Stones Roses, mientras que Los Happy Mondays marcaban el ritmo de maratonianos fines de semana repletos de excesos psicotrópicos. Por otra parte, Primal Scream consiguió introducir el hedonismo rock de los Rolling Stones en las pistas de baile gracias a su Screamadelica (Creation, 1991) y el trip hop comenzó a dar sus primeros pasos. Sin embargo, fueron Depeche Mode quienes dieron con la clave del éxito; del techno pop de sus inicios pasaron a una triunfal fusión de rock para las masas y electrónica experimental: Violator (Mute/Sire), lanzado el 19 de marzo de 1990, se convirtió en la banda sonora para toda una generación que también abrazó su misteriosa estética y, por esa razón, vamos a celebrar su trigésimo aniversario hablando con varios músicos y periodistas sobre su legado.

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Depeche Mode llegaron a lo más alto de las listas de éxitos gracias a un disco que muchos descubrieron con la inestimable ayuda de hermanos mayores: “De xicotet compartia habitació amb el meu germà, que es 14 anys major que jo, i sempre ha escoltat este tipo de música, Depeche Mode, Tears For Fears o New Order. Recorde que es posava música amb els auriculars quan es clavava al llit, però a un volum tan alt que jo ho escoltava perfectament, i de vegades quan sentía una cançó que m’agradava li deia al dia següent que me la posara. Així anavem repassant, sentint música, i jo instruint-me, de paso.” (Fran Sancho – We Are Not Brothers).

Por supuesto es una de esas obras perfectas para escuchar durante una época en la cual uno comienza a abandonar la adolescencia: “A mis 18 rescaté Violator. Empezaba a adentrarme en las corrientes alternativas de la música, y de las primeras capas de ese mundo llegas a este disco sin mucho esfuerzo. Empezó a entrarme un hambre por la oscuridad en la música, espacios que se me antojaban atractivos con la madurez, como quien empieza a aceptar los gustos amargos cafeteros y deja de tomar licor sin alcohol. La primera escucha fue como conocer a una persona extraña pero que da sensación de hogar sin saber por qué, para luego dejar un poso profundo que embriagaba. Hasta el punto de no entender por qué no había entrado antes en ese mundo tan contagioso y tan bien construido.” (Joecar Hanna – We Used To Pray).

De Violator surgieron dos hits que conquistaron pistas de bailes y pubs: “El secreto de “Enjoy The Silence” es la base electrónica; porque la mezcla entre el bajo secuenciado y el loop de batería hace que el tema finalmente cabalgue. La entrada del sinte junto a la guitarra, que se repite en las partes instrumentales, le da toda la personalidad a la canción. Cuentan que podría haberse quedado en una balada, y que esa base fue una aportación de Alan Wilder, desde luego no hubiera sido lo mismo sin ella; por otra parte “Personal Jesus” es una producción muy original para la época, y tiene uno de esos riffs de guitarra que serán recordados por siempre. Cuando pienso en él me viene a la cabeza un tema muy orgánico, sin embargo, incorpora también loops electrónicos, y el parón de la respiración es muy poderoso. Desde luego, en ambos temas la voz de Dave Gahan juega un papel muy importante.” (Ana Naranjo – Linda Mirada).

Luis Costa, dj en la sala Lolita (Razzmataz Club) y autor de “¡Bacalao! Historia oral de la música de baile en Valencia, 1980-1995”, también recalca la importancia de estas dos composiciones: “Son canciones pop perfectas, y funcionan en cualquier contexto e interpretadas por cualquier músico. Fíjate por ejemplo en la versión que hizo el gran Jhonny Cash de “Personal Jesus”, en clave country rock. Por un momento olvidas que la de Depeche Mode es la original”. Por otra parte Damià Llorens (We Are Not Brothers) llega a la conclusión de que ambas canciones poseen un carácter emocional que puede explicar su popularidad: “Són dos composicions diferents entre elles, però megahits igualment. El per què? Supose que si ens posem a analitzar seguint les teories músicals donarem amb la clau. Si seguim simplement el que ens diuen els nostres sentiments, que al cap i a la fi són qui manen a l’hora d’escoltar música, puc dir que arriben a l’ànima. Cada artista expresa un món amb la seua obra i aquí els d’Essex van saber tocar la fibra a tota una generació degut al seu (suposat) ric món interior”.

Pero el disco esconde muchas más joyas sonoras a reivindicar: “Sweetest Perfection es un ejercicio de “rock” progresivo trabajado con ambientación, samples y dibujos de alta carga electrónica, además rescata un formato de canción ascendente, cuando esa fórmula se abandonó por gran parte de la escena ya en los 80. En su día esta fue una de las que me guardé como referencia de canciones progresivas alejadas de la instrumentación clásica del rock, al menos como instrumentos protagonistas de la base de un tema (guitarras, bajos, vientos y cuerdas).” (Joacar Hanna). Mientras Ana Naranjo prefiere destacar “Policy of Truth”: “Creo que Violator es el disco que mejor mezcla electrónica con guitarras, y este tema es un gran ejemplo. La caja del estribillo por cierto es muy de la época, me hace gracia escucharla aquí. Me gusta mucho como empastan los coros de Martin Gore con la voz de Dave Gahan, él no volvería, en mi opinión, a cantar mejor que en este disco”; y Luis Costa expresa su simpatía por “World In My Eyes”: “Abrir un disco con un tema así es muy jefe, y ya te da una idea de lo que se te viene encima. El rollo electro que tiene me vuela la cabeza, puede que sea la que más pinche de ellos”. Una canción por cierto que también es de las más reseñables para We Are Not Brothers: “No se si pot haver una millor manera d’obrir un disc. També m’agrada molt “Clean”, que es una auténtica pasada, molt profunda, dark, i amb un so que t’atrapa.” (Fran Sancho).

Violator apareció en un momento en el cual el rock y la escena electrónica comenzaban a encontrar puntos en común. ¿Fue un disco esencial que ayudó a fusionar dos campos en un principio antagónicos? Damià Llorens piensa que sí: “Este disc i la banda en general ha traspassat eixes barreres del rock i l’electrònica, a més abraçant el pop en el sentit més ample de la paraula, conquerint el mainstream però sent valorat al mateix temps per la crítica i essent clau per a artistes que han vingut després, siguen electrònics, darkies, popers o rockers. És un fenòmen comparable a Extremoduro a l’Estat Espanyol, que traspassa barreres i agrada a molts tipus de públics diferents. La lleugera diferència és que DM molen i ED no”. Aunque Luis Costa tiene una opinión diferente: “Más bien acabó por instalar de una vez por todas el synth-pop o el techno pop en el mainstream, de lo que luego se aprovechó la industria y que muchos grupos empezaron a copiar, tipo U2 y tal. En realidad el disco que fusionaría ambos mundos llegaría un año más tarde, Screamadelica de Primal Scream, producido por el malogrado Andrew Weatherall, que nos dejó el pasado 17 de febrero”.

Más allá de Martin Gore y Dave Gahan, una de las figuras claves para entender el éxito de Depeche Mode la encontramos en Anton Corbijn, creador de la portada de Violator: “Esta figura mítica estaba presente en cualquier faceta de un proyecto musical, y me rasgaría las vestiduras si alguien no atribuyera parte del éxito, aunque fuera pequeña, de dicho proyecto a su presencia. Su trabajo tiene tal magnitud, que es un icono y su estética es casi una identidad. Solo su nombre genera titulares ya desde la época con Joy Division, y cuando creó todo el material visual, no sólo la portada sino también varios videoclips, para Depeche Mode ya había tocado con su varita trabajos de U2 y Echo & The Bunnymen. La imagen general de Depeche Mode ya no puede entenderse sin su influencia.” (Joecar Hanna). Ana Naranjo también recalca la importancia del artista holandés: “La intervención de Anton Corbijn es esencial en la carrera del grupo, solo hay que comparar los videos antes y después, y la pinta que llevaban. Los videos fueron parte esencial del éxito de “Personal Jesus” y “Enjoy The Silence”, gracias también a MTV, que por entonces emitía videos y no realities”.

El legado de Depeche Mode se puede percibir en grupos como We Used To Pray: “Probablemente, desde lo inconsciente, la forma tan elegante con que utilizaron la irreverencia hacia la temática religiosa en “Personal Jesus” puede que tuviera su mella en mi forma de idear un nombre como We Used To Pray (ambos títulos juegan con la ambigüedad y la picaresca de la falsa neutralidad). Son una referencia clara también por su forma de usar la oscuridad sin caer en ella (sobre todo en Violator) y su manera de usar la electrónica con tonalidades oscuras, sin adentrarse en lo depresivo, siempre desde una positividad oculta. Cuando empecé a trastear con los sintetizadores y sampleadores, me agencié mi primer Korg, marca generalista para personas enamoradas de los sonidos analógicos en teclados digitales, y ya empecé a meterme en el mundo de los sonidos monocromáticos. Esto fue influenciado por formaciones como los Depeche Mode o Kraftwerk, pero también por toda la oleada de indie rock de finales de los 2000´s que rescataron esos sonidos, como The Killers o Phoenix.” (Joecar Hanna).

Por otra parte Ana Naranjo prefiere destacar otras obras y épocas del grupo: “Tengo que decir que me ha influido más la primera época, lo que yo he hecho ha ido más en la onda del synth pop de principio de los 80. Pero uno de los discos que más me llegó de joven fue el Music For The Masses, más que el Violator que para mí es demasiado serio pero no oscuro, porque el Black Celebration, a mi juicio el más oscuro, me encanta. Ahora que lo pienso, canciones como “Nothing” o ”Pleasure little Treasure” podrían ser, en sonido, el principio de lo que después harían con Violator, quizá un poco más depurado en este último”.

Como nota curiosa el éxito de Violator acabo coincidiendo en el tiempo con la explosión de la ruta del Bakalao: “Sospecho que tuvo que ser muy bienvenido en ese ambiente. La primera vez que vinieron a tocar a Valencia en 1984 a Pachá Auditorium fueron muy bien recibidos, corren por ahí unas fotos de Juanito el Torpedo con ellos, todos unos críos. Y a partir de ahí siempre han estado presentes en la escena de clubs de la terreta. Sin duda este disco y sus remixes debieron de sonar muchas noches, o muchas mañanas.” (Luis Costa).