Bombino, guitarras entre las dunas LA MUTANT. FESTIVAL MUV! 10 NOVIEMBRE

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Bombino regresa a su hogar en el sur del Sáhara con “Deran” (Partisan Records/[PIAS], 2018), en el sexto trabajo de estudio del músico tuareg. Quiere acercarse a África y defender el desierto como un lugar de libertad, belleza y sencillez que hay que proteger, tras los conflictos armados y los asedios perpetrados por los terroristas y extremistas religiosos que han llegado a prohibir la música. El próximo sábado 10 de noviembre actuará en La Mutant de València dentro de la IV edición del MUV! Fest.

Bombino, Paris, 2018

En sus composiciones están músicos africanos como el maestro malí Ali Farka Touré y la banda tuareg Tinariwen, también leyendas americanas como Jimi Hendrix y John Lee Hooker. Blues del desierto con elevado voltaje que ha seducido a los mismísimos Rolling Stones, Arcade Fire, Queens of The Stone Age y The Black Keys que le produjeron el disco de 2013.

Para muchos occidentales el desierto es solo un espacio inhóspito, estéril y una metáfora negativa; no es así para los tuareg ─también llamados Kel Tamasheq─, un pueblo nómada, de bravos guerreros y comerciantes─ que piensan que no hay nada mejor que su inmensidad, el silencioso y la belleza de la arena del Sáhara. Omara “Bombino” Moctar (Tidène, 1980) es miembro de la tribu Ifoghas, nació en un campamento cerca de la ciudad de Agadez en el norte de Níger. A lo largo de su vida ha conocido dos rebeliones tuareg (la de 1990 y 2007) en defensa de sus derechos; el exilio le ha llevado hasta Argelia y a Burkina Faso. De espíritu inquieto en la escuela, aprendió a tocar la guitarra primero solo y luego con lecciones, a su modo trataba de imitar las canciones que se hacían en los campamentos y que defendían la herencia y los derechos de su pueblo nómada. La familia de Bombino ─apodo que deriva de bambino, por ser el menor de los parlamentarios de su grupo─ no veían bien que fuera músico, y marcha a Libia junto a un amigo, allí pasa horas viendo vídeos de Jimi Hendrix y Mark Knopfler (Dire Straits) para perfeccionar su estilo.

Era un músico popular pero aún no había grabado, más allá de las ediciones de los conciertos que ofrecía en Níger. En 2009 conoce al cineasta Ron Wyman que se obsesiona con su música, le propone participar en un documental y grabar un disco. El resultado es “Agadez, the Music and the Rebellion”estrenado en 2000 y el disco “Agadez” (Cumbancha, 2011). El trabajo será un éxito y además viaja a EE.UU. Después ha publicado dos discos más, “Nomad” (Nonesuch, 2013) y “Azel”(Partisan Records, 2016) en los que sigue recuperando su herencia, cultura y desarrollando su forma virtuosa, electrizante y rebelde de tocar la guitarra.

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