¿Veinteañeros con guitarras buscando canciones perfectas como si el futuro aún pudiera albergar utopías? ¿Alquimistas de las melodías revolviendo entre discos de The Beatles, Bowie, Rundgren, Big Star, Guided By Voices, The Who, The Kinks, Ramones, recopilatorios de Orchid Tapes, caricias de doce cuerdas herederas de McGuinn y Clark de los que hicieron una versión, power pop de cuando ‘Bandwagonesque’ (1991) y ‘Frosting on the Beater’ (1993), gemas destartaladas como las firmadas por East River Pipe y composiciones do it yourself con tendencia a la baja fidelidad tan propia de su sello K Records. ¿Será verdad que los amantes de las guitarras y las melodías no estamos condenados a desaparecer tras el enorme impacto del meteorito autotune y las turbulencia que llegaron después?
Fuck Trump y Fuck ICE proclamaron en un momento de la actuación. Siete meses después de su primera visita, Sharp Pins volvieron a Valencia el pasado miércoles 4 de febrero cargados con más argumentos contra la resignación. Vitales, algo agitados y con la avidez de los espíritus con cosas que decir se marcaron un concierto de los que permanecen en el recuerdo. Tienen tres álbumes registrados desde 2023 pero fueron ‘Radio DDR’ y ‘Balloon, Balloon, Balloon’, ambos publicados en 2025, los que conformaron el grueso del setlist. No echamos en falta ninguno de nuestros temas favoritos. El líder Kai Slater, voz y guitarra, y los solventes Peter Cimbalo y Joe Glass, bajo, batería y segundas voces, se sobraron para despachar un concierto de sonido enérgico. Tocan muy bien y lo saben. Y encima, se adornan con las posturas adecuadas; no hay ética sin estética. Ahora que hasta el irreductible Noam Chomsky aparece atrapado en los nauseabundos papeles de Epstein nos hacen mucho bien. Necesitamos cosas en las que creer.

El creciente interés mediático despertado y la respuesta de un público que casi llenó el 16 Toneladas Rock Club los sitúa en esa posición que anuncia un futuro brillante y recintos de más capacidad. Ya suman seguidores de militancias distintas y cada uno parece haber encontrado en su repertorio lo que iba buscando, a The Beatles en 1965, a Paul McCartney en su etapa con los Wings, a unos compañeros de Lemon Twigs menos barrocos, a los posibles sucesores de esas bandas de rock alternativo de los noventa influidas por Chilton y Bell e incluso estamos los que salivamos de emoción al reconocer cierta melancolía y algo del aire jangle a lo Sarah Records en algunas de sus composiciones. Qué bien habrían encajado junto a las primeras referencias del sello Creation de Alan McGee. «¿No os suenan un poco a The Go-Betweens?«- preguntó alguien en redes sociales. Hostia, esa no la vimos venir.
Los setenta minutos del concierto los estructuraron en tres partes, la primera más psicodélica y ensoñadora les sirvió para dar con el tono adecuado, el tramo central con Slater armado con una guitarra de doce cuerdas lo dedicaron a sus canciones más jangle pop. Cómo las disfrutamos. Para la parte final reservaron un buen número de sus piezas más eléctricas y contundentes. Nos dio la sensación que fueron las más celebradas. Cerraron con ‘Substitute’ de los Who y un salto con guitarrazo final como rúbrica. No todo está perdido. Como dirían The Stone Roses, Sharp Pins son lo que el mundo estaba esperando o al menos algunos de nosotros. Son tan jóvenes, tan cool y lo hacen tan bien.













