Mafalda y las uvas de la ira FIRA TROVAM 8, 9, 10 Y 11 NOVIEMBRE.

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La cultura popular puede parecer una construcción destinada a promover el conformismo y el embotamiento de los sentidos. Sin embargo, siempre se ha logrado filtrar entre sus grietas -sobre todo en la música- el germen de una subversión que canaliza el anhelo de formas de vida al margen de las imposiciones sociales. Mafalda presentará su nuevo disco “Palabras forman caos” en la Fira Valenciana de la Música Trovam 2018 que se celebrará en Castelló los días 8, 9, 10 y 11 del mes de noviembre.

MAFALDA

En el aristocratizante rechazo a los grilletes laborales de los mods, el compromiso radical con la modernidad de los postpunks o el hedonismo suicida que planea sobre las raves late, bajo las máscaras de las distintas modas, un mismo deseo de fuga, en muchos caso procedente de la clase trabajadora, que busca trascender las coordenadas y la estética impuesta por la burguesía biempensante. Paraísos artificiales que, en ocasiones a través de una pretendida frivolidad, han desactivado convenciones que no suelen ser cuestionadas. Los movimientos juveniles -y sus músicas- pueden ser también trincheras privilegiadas para lanzar directamente dardos contra el sistema. Algo especialmente valioso en este momento en el que, incansable, el neoliberalismo lanza mensajes azucarados para que contemplemos como responsabilidades personales e intransferibles procesos que hunden sus raíces en profundos andamiajes sociales. Grupos jóvenes como Mafalda invitan, justamente, a convertir el desconcierto individual en ira gozosa y politizada.

No son unos recién llegados: en 2010 lanzaron su primera maqueta; un momento en el que la crisis lo puso todo patas arriba y la situación política en nuestro entorno clamaba al cielo. Forman parte de una marea de grupos valencianos emergentes que se han dado a conocer a través de circuitos underground -afirman que las salas canónicas suelen dar la espalda a bandas primerizas que convocan a un público joven que no puede permitirse grandes gastos-; pero ya han dado el salto a los festivales, entorno en el que se sienten como peces el agua. En sus músicas bulliciosas toman como base el rock y el reagge más añejo convulsionado con referencias musicales que podríamos considerar irreconciliables (blues, ska, nu metal, cantautores…) en una llamada a la toma de conciencia y al baile. En sus letras hablan sobre la homofobia -tan arraigada en entornos supuestamente libertarios- o insisten en visibilizar la escasa presencia de la mujer en el mundo de la música. Pero también se mantienen alerta ante de las contradicciones que se dan entre bandas afines a ellos: “Música basura” no apunta contra lo comercial, sino contra la gente que sostiene una pose antisistema y anticomercial cuando es tan parte del sistema como aquellos a los que critican. Es un mecanismo bien conocido del capitalismo “si no puedes con el enemigo, únete a él…o absórbelo”.