La trayectoria musical de Mark Olson es una de las más peculiares en la escena norteamericana. A pesar de crear con Gary Louris una dupla compositiva imbatible al frente de The Jayhawks, el cantante de Minneapolis nunca dudó en abandonar la banda que le dio fama y fortuna cada vez que el amor se cruzó en su camino.
Sin duda estos vaivenes restaron repercusión mediática a sus lanzamientos al margen de The Jayhawks, pero nos permitieron medir con mayor precisión el calibre de uno de los notables compositores que ha dado la música popular de los últimos treinta años.
En 1985 Mark Olson y Gary Louris formaron una de las bandas más influyentes y carismáticas de la escena alt country estadounidense, The Jayhawks. Juntos forjaron un repertorio excepcional que bebía de la música de raíces americana, pero adornada con unos encantadores arreglos de suntuosa sensibilidad pop que hacían sus canciones absolutamente irresistibles. Esta sociedad alcanzó su cénit con la publicación de los discos Hollywood Town Hall (American Recordings, 1992) y Tomorrow The Green Grass (American Recordings, 1995), sendas obras maestras que cristalizaron como nunca la belleza y emoción en unas melodías perfectas, vibrantes arreglos de cuerdas y teclados y unas letras que encerraban el talento de unos autores en pleno momento de gracia.
A estas alturas lo más sensato probablemente habría sido dejar las cosas como estaban y seguir sacando discos perfectos con The Jayhawks; sin embargo Mark Olson prefirió seguir los dictados de su corazón y dejó la banda para poder pasar más tiempo con su pareja, la guitarrista y cantante Victoria Williams, a la que, por cierto, había dedicado la canción “Miss Williams’ guitar”.
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Mark Olson y Victoria Williams formaron los Original Harmony Ridge Creekdippers, bajo cuya etiqueta editaron una serie de siete álbumes entre 1997 y 2004, en los que retomaba el gusto por la sencillez instrumental, facturando unas canciones de un marcado carácter artesanal que balanceaban entre el folk acústico a lo Nick Drake, el country alucinado de Gram Parsons y sutiles pasajes de rock lo-fi.
En esta época el foco compositivo queda fijado en unas letras muy personales, cada vez más ricas en detalles líricos y narrativos, que retratan con trazo firme historias llenas de desasosiego y turbación. Los Creekdippers duraron lo mismo que el matrimonio con Victoria Williams, aunque la influencia de su sonido alcanzó a los dos primeros álbumes en solitario de Olson, The Salvation Blues (Hacktone Records, 2007) y Many Colored Kite (Rycodisc, 2010), en los que profundiza en el country-folk de factura limpia y poso vetusto.
En estos dos discos podemos observar nítidamente el proceso de curación de un corazón roto; del dolor oscuro y seco que transmite The Salvation Blues, grabado en pleno proceso de divorcio, pasamos a la luminosidad y euforia de unos arreglos instrumentales fruto del trabajo de un hombre fuerte y feliz. Entre medias, Mark Olson tuvo un progresivo acercamiento con su viejo compañero de armas, Gary Louris; primero con la grabación del disco conjunto Ready For The Floor (New West, 2008), para acabar volviendo a las filas de los Jayhawks, con los que retornaría a la carretera y al estudio de grabación para dar forma al elepé Mockingbird Time (Rounder, 2011).
Cuando parecía que Mark Olson había vuelto a encontrar la estabilidad en el seno de su banda primigenia, el amor volvió a cruzarse en su relación con los Jayhawks, abandonado la formación una vez más, esta vez en pos de la multi-instrumentista Ingunn Ringvold, con quien ha registrado el reciente Good-bye Lizelle (Glitterhouse Records, 2014), un disco en el que la psicodelia se da la mano con el rock de los 70’s y el folk balcánico con el country alternativo, todo ello aderezado con pinceladas de tintes orientales.
El resultado es un conjunto de instrumentación heterodoxa, con pasajes que recuerdan a los Love más reposados, a Crosby, Stills & Nash o la Incredible String Band; pero cuya preciosista y cuidada interpretación otorga al conjunto una atmósfera particular que cohesiona con empaque cada una de las composiciones, dando como resultado uno de los discos más completos y complejos de uno músicos más interesantes del panorama internacional.











