Polonio y su gran baile

por | 9 diciembre 2014 | Cultura pop

Así como quien no quiere la cosa, nuestro amigo Antonio Cárdenas (aka Polonio) se ha sacado un disco brillante de debajo del brazo. Con un toque desenfadado, ligeramente despreocupado y con una ligera nostalgia en forma de mueca que caracterizan las canciones de “Gran Baile de Música Moderna” (Malatesta Records, 2014). Todas ellas de una luminosidad deslumbrante, llenas de arreglos muy cuidados, cuerdas, vientos que te susurran al oído relatos que hablan de pérdida, relaciones moribundas, encuentros furtivos en hoteles y todo aquel tsunami de dudas existenciales y triviales que te inundan cuando vas dejando atrás la veintena.

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Polonio nos recuerdan en su último lanzamiento a unos Kings of Convenience bañados por el sol del Mediterráneo, está presente esa melancolía nórdica y aquellos sonidos que recuerdan a bosques y brumas, pero al mismo tiempo se encuentran el desierto y las canciones esperanzadoras, de aquellas que te cuentan que cada nuevo día saldrá el sol, inexcusable a su cita, asomando por el mar desde Levante. “Gran Baile de Música Moderna” es ya de entrada un disco de una solidez pasmosa, funciona perfectamente como un todo, el hilo conductor de los temas y su desarrollo te lleva de la mano por distintas estaciones en las que te vas encontrando historias cotidianas plagadas de sinceridad. Y es que eso precisamente es uno de los puntos fuertes del disco, su manera de contar historias, sin artificios literarios ni triquiñuelas léxicas. Polonio dispara certeramente y nos cuenta sin rodeos las batallas cotidianas a las que muchos de nosotros nos enfrentamos, problemas del primer mundo que diría una amiga, pero problemas enormes donde los haya cuando te tocan, ¡vaya que sí!

De esta manera “Resplandor” habla de cómo hacer para que una relación que se ha acabado evolucione en una amistad, de cómo ciertas personas por naturaleza somos incapaces de pasar página con casi nada en nuestras vidas “…Y si no estamos preparados para vernos en todas partes, habrá que irse acostumbrando, pues en el fondo lo importante, aunque parezca un disparate, es nuestra amistad…”

“La Guerra Privada” respira cierto pesimismo socarrón, alejado del cinismo y más cercano a la resignación altiva de conocer ya el final. “Lugar Secreto” es la canción por la que me vienen a la cabeza los noruegos Kings of Convenience y emparenta a Polonio con un Erlend Øye fumándose un pitillo descalzo por la orilla de la playa. Inmediatamente después suena “Sonora”, paisaje instrumental que nos transporta directamente a las melodías de Zach Condon y sus Beirut con la aridez de las trompetas de Calexico. “Formas de Animales” aglutina todas las virtudes antes mencionadas, cuatro minutos de pop preciosista, simple y llano.

Es así como “Gran Baile de Música Moderna” se desarrolla como un desfile de costumbrismo reinterpretado y adaptado a los tiempos y las tribulaciones que nos ocupan hoy en día, es un disco soleado y brillante, como los inviernos templados de Valencia, aquellos de los que se dice que no hace frío, cuando en realidad te toca meterte en casa con la chaqueta puesta y no quitártela hasta que la has cambiado por una manta o edredón. Es así como se polariza esta magnifica danza de canciones, entre el frío y el calor, la euforia y la melancolía, el sexo y el amor, y ¿qué si no es este baile en el que se ha convertido la vida moderna?

Foto: Patricia Gázquez

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