The Damned: Exorcismos, rosas y canciones de amor

por | 11 diciembre 2016 | Reportajes

Siempre han estado ahí, como unos de los máximos baluartes del UK punk de finales de los setenta, adelantando incluso a los Sex Pistols en el tiempo y en las formas. Y a pesar de ello, nunca han sido lo suficientemente reconocidos. Revisitando su discografía, no son pocos los que se quedan con su lado más superficial, en la imagen irreverente de sus componentes, como salidos de un freak show.

the-damned-valencia

Con su impronta punk, con riffs incendiarios made in Detroit, y un primer single, “New Rose” capaz de producir espasmos a cualquiera que se acerque a él con cierta tendencia mojigata. Pero The Damned fueron algo más. No solo un grupo de punk de los setenta que estuvo a la hora indicada en el momento indicado con una imagen que rozaba el chiste. Hándicap con el que han tenido que bregar durante años para quitarse el sambenito de grupo gracioso.
Pero solo hay que atender al concepto sonoro para alejarse radicalmente de esa superficial idea. Lo suyo era introducir algo más que suciedad, humor y velocidad en las canciones.

Damned, Damned, Damned (1977), supuso una piedra angular en el punk-rock, eclipsado en cierta medida por el ruido mediático de los Sex Pistols. Algo que no afectaría a sus componentes, y mucho menos a su cabeza visible, el singular Dave Vanian, que se negó en redondo a quedarse con los brazos cruzados ante la situación coyuntural. En el segundo álbum, Music for Pleasure (1977) llegará el abandono de su principal compositor, Brian James, que poco después se integraría en The Lords of The New Church, con Stiv Bators al frente. A partir de entonces, se abre una trilogía capital con Machine Gun Ettiquete (1979), el enorme Black Album (1980), y que concluye con Strawberry (1982). (En las últimas semanas Black Album y Strawberry se han convertido de nuevo en discos de cabecera del arribafirmante, y eso tal vez sea condicionante para la entusiasta apreciación).

https://www.youtube.com/watch?v=rTfyUqVqX-0

The Damned supieron jugar, y muy bien jugado, con la psicodelia, con las estructuras enrevesadas, teclados, vientos, acústicas, con el lirismo crooner… Una de sus más celebradas canciones no es otra que “Eloise” de Barry Ryan, compuesta por su propio hermano Paul Ryan, dúo musical apadrinado por Frank Sinatra. En el haber de las versiones, cabe también recordar “Alone again or” de Love. Así es, unos punks versioneando a unos hippies californianos. Y es que así eran The Damned, podían pasar de «I Feel Alright» (versión «1970» de The Stooges) o “Help” de The Beatles a un archiconocido one hit wonder como “Eloise”.

Uno recuerda ahora también el nunca suficientemente reivindicado Phantasmagoria (1985), fundamental en el movimiento gótico de los ochenta, y el incomprendido Anything (1986). Y piensa que llega el momento de hacer balance, de tomarle el pulso a cuarenta años de carrera, eso sí, con alguna ida y venida. Con un repertorio único, de los que han hecho historia. De los que se mantiene vigente con el paso de los años.

Artículos relacionados

Pin It on Pinterest