Corre el año 1977 y Gran Bretaña vive el ecuador de la que será la última legislatura laborista antes de dar paso a dieciocho terribles años de gobierno del Partido Conservador. Casi como si supieran lo que se les avecina, los sindicatos británicos lideran una oleada de huelgas para arrancarle al gobierno laborista, no solo mejoras salariales o sociales, sino también el blindaje de todas las conquistas laborales y económicas logradas desde la victoria en 1945. Justo a partir de ese momento, el gabinete laborista comienza a titubear ante las demandas sindicales y se reinicia un nuevo periodo de huelgas que afecta a todos los sectores del país, en lo que se conocerá como el Invierno del descontento, de 1978 a 1979, cuando progresivamente el ala moderada del Partido Laborista se irá alejando de sus bases.
Es en este contexto de luchas donde nace y se desarrolla el punk, con una mezcla de rabia revolucionaria propugnada por los Sex Pistols y The Clash, pero también una nueva rebeldía generacional obrera. Ahí surgen The Jam. La banda nace en la pequeña localidad de Woking, a 20 minutos de Londres. Integrada por Paul Weller como compositor y líder indiscutible, Bruce Foxton al bajo y Rick Buckler a la batería, tenían el objetivo de ser como sus ídolos de los años 60, desde The Kinks a los Small Faces, y asimilados a The Who por su interés por la cultura mod.
Es en 1977 cuando su actuación en el 100 Club, templo indiscutible del punk británico en Londres, sitúa a The Jam en el epicentro de un movimiento tan social como cultural. Su alineamiento de clase trabajadora de orientación laborista apareció bien pronto en unas composiciones que, por su visceralidad, intensidad y honestidad, los convertían en los cronistas de una juventud que se veía reflejada en ellos.
Por ello, no es de extrañar, que para uno de sus mejores álbumes Setting Sons (1979), Weller se fijara en unos hechos que habían acontecido ese mismo año en Eton, colegio de las élites británicas. Hasta allí se había dirigido una marcha de trabajador@s contra la creciente carestía de la vida. De paso hacia Londres, los manifestantes pasaron por delante del colegio y al verlos, los alumnos empezaron a burlarse, provocando la ira de l@s trabajador@s. Siendo más de lo que podían soportar, l@s manifestantes fueron a darles una lección, iniciándose una refriega, en la que los futuros gobernantes conservadores del país ganaron y les hicieron abandonar Eton rápidamente.
Es así como nació una de las canciones más épicas de The Jam: “Eton Rifles”. Como en muchos otros temas del grupo, la letra contiene referencias coloquiales a la vida en Gran Bretaña, siendo las dobles lecturas un duro reflejo de las diferencias de clase. Así, Weller habla de lo difícil que será ganar a una clase social que ya adoctrina a sus pequeños con sus relucientes uniformes escolares, con sus símbolos e insignias, como los Eton Rifles, cadetes del colegio: «What chance have you got against a tie and a crest?”.
Es una canción tan magnífica, que hasta David Cameron, antiguo alumno de Eton, afirmó que “por supuesto que sabía de qué iba, se estaba metiendo con nosotros. Pero aun así era una letra brillante”. Lástima que, como casi siempre, lo entendieran antes ellos que l@s trabajador@s.











