Los valencianos Gazella presentaron su segundo álbum ‘Vías’, el pasado viernes 23 de mayo, ante un público, mayoritariamente joven, expectante por escuchar en directo los temas que configuran el nuevo trabajo del grupo. Y es que si algo se puede afirmar con rotundidad, es que el quinteto es profeta en su tierra y que su mensaje atraviesa a varias generaciones. Con tan solo dos álbumes a sus espaldas Gazella han demostrado por qué son una de las revelaciones del panorama musical valenciano y estatal, además de renovadores de una escena rock necesitada de sangre fresca
Gazella defienden orgullosos sus muchas influencias sin miedo a las comparaciones pero sí a que los encasillen. Esto se debe a que han conseguido que una canción suya suene a muchas, a la vez que mantiene un sello inconfundible. Desde la personal voz de Raquel Palomino, el imprescindible bajo de Mauro Llopis, el mimetismo creativo de Alba y Adrián a las guitarras y sintetizadores, hasta un baterista fuera de serie como es Lluisen Capafons, el grupo consigue crear una atmósfera de psicodelia embriagadora en la que sumergen al público.
La banda trasladan su música desde el estudio al directo, sin que apenas podamos diferenciar un estadio del otro. Sus temas son fruto de muchas horas de trabajo colectivo, que crecen en cada ensayo, hasta convertirse en canciones que están revolucionando la escena independiente valenciana.

Abrieron el concierto con “Volver”, tema que a su vez inicia ‘Vías’, y que condensa el discurso de Gazella, con sus múltiples influencias desde el shoegaze hasta un complejo indie electrónico, como mostraron en su primer álbum homónimo. Precisamente, los temas elegidos para el concierto fueron entre otros “Sol menor”, “Ozymandias”, “Piscinas de arena”, “Inercia” o “Por qué el ser”.
Esa apuesta por llevar al público por sendas musicales inesperadas se hizo constante con los temas del nuevo trabajo, como demostraron con “Cielo gris”, que podía haber sido compuesta por el propio Thom Yorke, la evocadora “Kim y Jimmy” que explica por qué acompañaron a Dean Wareham en su reciente gira por España, la melodiosa “Solsticio”, la críptica “Aracea” y las guitarras distorsionadas de “Un lugar”, que, con la mirada puesta en Sonic Youth, cerraba el concierto.
Cuando el grupo se despidió y abandonó el escenario, las sombras sonoras de los Beatles del ‘Sgt. Pepper’s’, del Bowie de la trilogía berlinesa y los Joy Division de ‘Closer’ permanecieron en el Loco Club de València para seguir disfrutando del viaje sonoro de Gazella.










